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EL
IMPERIO EN ROJO
Por qué EE.UU. y el dólar no se pueden caer
Por
Manuel Freytas - IAR Noticias
[06.07.2011]-Actualizado
11:30 am Cuba
En la
trama del sistema capitalista globalizado la moneda
estadounidense cumple las funciones de reserva
mundial, sirve de respaldo para la mayoría de las
monedas, interviene en la mayoría de las
transacciones comerciales y operaciones financieras,
y hace de medio internacional de pago. En este
escenario, su caída significaría el fin del patrón
dólar, y generaría una mundialización de la crisis
en la que ningún Estado capitalista podría
sobrevivir. Si se cayeran EEUU y el dólar, sería
como si una bomba nuclear estallase en la economía y
en el sistema capitalista y nadie podría escapar con
vida de la radiación que se desataría a escala
planetaria.
El
reinado del dólar
Con la
divisa estadounidense en declive y con EEUU con sus
finanzas en rojo y al borde de un default (cesación
de pagos) reaparecen nuevamente las míticas (y
siempre fallidas) teorías del "fin de la era del
dólar" y de la supremacía imperial estadounidense.
Hay
ocho razones principales por las cuales ninguna
potencia (central o emergente) podría "desacoplarse"
del actual modelo funcional del sistema capitalista
estructurado alrededor del dólar como moneda patrón
y de la hegemonía de EEUU como primera potencia
imperial:
1) El
dólar es la moneda de cambio y de reserva
internacional, y los países de todos los continentes
(Europa, Asia, Latinoamérica, Ausralia y África) la
utilizan en sus transacciones comerciales y tienen
la mayoría de sus reservas en dólares, por lo que el
fin del dólar implicaría un derrumbe mundial
generalizado del sistema capitalista de la que
ningún país estaría a salvo.
2) Más
de un 70% de las reservas mundiales están en
dólares, frente a un 25% en euros de la Unión
Europea, que también utiliza el dólar. China, la
tercera economía mundial, después de EEUU y la UE,
tiene sus reservas en dólares, según el Banco
Mundial y el FMI.
3) El
dólar está involucrado en el 86% de los US$3,2
billones (millones de millones) de transacciones
diarias de divisas en el mundo, a menudo como paso
intermedio en el intercambio de otras dos divisas,
según el Banco Internacional de Pagos. Aunque esto
constituye un descenso con relación al 90% que
representaba en 2001, ninguna divisa se le acerca.
4)
Casi dos terceras partes de las reservas de los
bancos centrales del mundo están denominadas en
dólares, a pesar del temor de que se produzca un
éxodo masivo de la divisa. Según el Banco
Internacional de Pagos, el banco central de los
bancos centrales, el dólar continúa siendo la
"moneda favorita de los bancos centrales" y
representa un 55% de sus activos y pasivos en moneda
extranjera.
5) Un
80% de las transacciones internacionales, un 70% de
las importaciones mundiales y la casi totalidad del
comercio petrolero se realizan en dólares, según el
Banco Mundial y el departamento de Comercio
estadounidense.
6) El
sistema financiero especulativo internacional está
"dolarizado", y las bolsas y los mercados
internacionales del dinero operan mayoritariamente
con la divisa estadounidense a través de las
acciones y bonos desparramadas a escala global por
los grandes bancos y fondos de inversión que tiene
su central operativa en Wall Street, EEUU. La Bolsa
de Nueva York, o NYSE, es el mayor mercado de
dinero del mundo y concentra el mayor volumen de
operaciones financieras en dólares que realizan
empresas trasnacionales cotizantes a escala global.
En la bolsa neoyorquina cotizan las principales
empresas trasnacionales de los EEUU y del mundo, y
si colapsara el dólar como divisa, estallaría Wall
Street y arrastraría consigo a todos los mercados
del dinero a escala global.
7) Los
países emergentes y las potencias económicas
desarrolladas generan más del 75% del PBI mundial en
dólares (el resto se genera en euros y otras
monedas), según el Banco Mundial. Para los países
con una fuerte dependencia de las exportaciones de
materias primas como el petróleo, las cifras pueden
ser incluso más altas. El dólar también está
profundamente arraigado en el comercio mundial. Las
empresas reducen sus costos de transacción al usar
una divisa común.
8) Las
empresas y los grupos financieros transnacionales
que controlan los sistemas financieros
especulativos y los sistemas económicos productivos
a escala mundial (por encima de los gobiernos)
realizan mayoritariamente sus volúmenes de negocios,
inversiones y tomas de ganancias en dólares, por lo
cual un colapso terminal de la moneda estadounidense
(como vaticinan los partidarios de la teoría del
"desacople") produciría una parálisis de la
actividad económica mundial en cuestión de horas.
En
definitiva, para deshacer esta trama con el "reinado
del dólar", no solamente habría que reformular y
rediseñar un nuevo orden económico y financiero
internacional, sino que también habría que convencer
a EEUU de que se olvide de su arsenal
militar-nuclear, de sus siete flotas atómicas y de
sus casi mil bases militares distribuidas por todo
el planeta, y renuncie "pacíficamente" a su rol de
potencia hegemónica del sistema capitalista.
La
trama del mundo dolarizado
EEUU,
la primera economía mundial, Europa, la segunda
economía mundial (como bloque) y China, la tercera
economía mundial realizan la mayoría de su comercio
en dólares. Si la divisa estadounidense colapsara,
colapsarían EEUU, la Unión Europea y China (los
mayores vendedores y compradores del mundo), que
juntos suman más de la mitad de la economía
mundial.
Paradojalmente, los países señalados por los
teóricos del "desacople" como los que van a terminar
con la vigencia de la economía "dolarizada" (China,
Rusia, Brasil, India, etc) lideran la acumulación
mundial de las reservas en dólares.
Además, los motores del crecimiento asiático, China,
India, los "tigres asiáticos" (Hong Kong, Singapur,
Corea del sur,Taiwán) y Japón son dependientes del
comercio exterior en dólares con EEUU.
Por lo
tanto, en la realidad fuera del discurso, los más
interesados en salvar al dólar y a EEUU del colapso
son Europa y las potencias centrales, además de
China y las potencias emergentes, cuyo desarrollo
económico depende de EEUU y de Europa y del
entramado de la economía global que tiene al dólar
como moneda patrón.
Esto
explica porque el gobierno chino, en pleno declive
del dólar frente al euro, ratificó su decisión de
mantener sus reservas en dólares, y explica porqué
la UE y el banco central europeo salieron a contener
el avance del euro frente al dólar.
Las
empresas y los grupos financieros transnacionales
que controlan los sistemas financieros especulativos
y los sistemas económicos productivos a escala
mundial (por encima de los gobiernos) realizan
mayoritariamente sus volúmenes de negocios,
inversiones y tomas de ganancias en dólares.
Por lo
cual un colapso terminal de la moneda estadounidense
(como vaticinan los partidarios de la teoría del
"desacople") produciría una parálisis de la
actividad económica mundial en cuestión de horas.
En
2008, en plena crisis financiera, China lanzó una
propuesta de crear una moneda de reserva
internacional alternativa al dólar, luego de que
Rusia lanzara una iniciativa similar.
Al
igual que China, Rusia recomendó que el Fondo
Monetario Internacional (FMI) emitiera la moneda y
destacó que la propuesta provenía de una necesidad
de actualizar "el obsoleto orden económico mundial
unipolar".
No
obstante, la divisa estadounidense se siguió
revalorizando en la crisis impulsada por la demanda
de los bancos de todo el mundo, desde Asia, América
Latina y Europa, que pugnan por obtener dólares USA
y bonos del Tesoro de EEUU.
La
demanda y suba del dólar en plena agudización de la
crisis financiera, mientras el euro (promocionado
como su "sepulturero") se desplomaba, resultó la más
clara señal de que los países y potencias
capitalistas (pese a su doble discurso en los foros
internacionales) lo consideran como la única moneda
segura.
En
consecuencia, si EEUU y el dólar colapsaran,
simultáneamente colapsarían el comercio exterior, el
sistema financiero y el sistema económico
productivo, tanto de los países centrales como de
los periféricos y emergentes.
El
Imperio hegemónico
Así
como detrás de cada gran hombre, siempre hay una
gran mujer, detrás del reinado del dólar hay una
gran potencia imperial. Por eso el dólar y EEUU son
sinónimos.
EEUU
no domina el mundo por formulaciones doctrinarias
político-diplomáticas o eventuales discursos
"democráticos" o "militaristas" de sus presidentes,
sino porque impone al resto de los países el dólar y
la lógica de su poderío militar y económico,
indestructible, salvo por un estallido nuclear del
planeta.
Entonces, como primer concepto estratégico, es
necesario aclarar que EEUU no domina el mundo ni se
constituyó en primera potencia imperial capitalista
con los discursos de sus administradores eventuales,
sino con el aparato nuclear-militar más poderoso del
mundo, siete flotas con poder atómico surcando los
océanos y cerca de mil bases militares rodeando los
puntos estratégicos del planeta.
Este
es el punto central que explica porqué esas
trasnacionales (con activos e ingresos que superan
al de decenas de estados dependientes juntos)
protegidas por la bandera y las embajadas
estadounidenses, amparadas en el poderío de la
maquinaria militar-nuclear de EEUU, cosechan el
grueso de sus ganancias fuera de los EEUU y las
transfieren impunemente a través del dólar a los
países centrales.
Utilizando al dólar como poder de tracción esos
bancos y corporaciones transfieren sus ganancias y
activos (cosechados en el mundo dependiente) y los
convierten en bonos y acciones de la catedral
mundial del capital imperial parásito y
especulativo: Wall Street, la "casa matriz" del
sistema financiero sionista internacional.
En
resumen, los que toman las decisiones y manejan la
economía mundial capitalista "dolarizada" (tanto en
EEUU y los países centrales como en Asia, África o
América Latina) son los grupos financieros sionistas
y las corporaciones trasnacionales "sin fronteras"
que tienen como baluarte principal de sus
operaciones a la Reserva Federal de EEUU y a Wall
Street, y controlan los resortes decisivos del FMI,
el Banco Mundial, los bancos centrales de los cinco
continentes, Silicon Valley, y el Complejo Militar
Industrial estadounidense.
En la
era del "capitalismo sin fronteras", el imperialismo
ya no es el imperialismo de los monopolios estatales
(que se repartían el mundo a través de las guerras)
que estudiaba Lenin, sino grupos súper-concentrados
de bancos y trasnacionales que controlan países,
economías y gobiernos despojándolos de su soberanía
y convirtiéndolos en gerencias de enclave de sus
operaciones comerciales a escala global.
Los
bancos y grupos financieros así como las
transnacionales que operan en Europa y EEUU, son las
mismas que operan en Asia, África y América Latina,
y han convertido al mundo en un sistema de economía
de enclave cuya gerencia central funciona en Nueva
York protegida por el arsenal nuclear y convencional
del Pentágono.
Protegidas por el paraguas nuclear-militar del
Estado imperial estadounidense (su gendarme mundial)
las trasnacionales capitalistas extraen (roban) las
riquezas y recursos naturales de los países
dependientes, que luego transfieren y reciclan en
forma de capital especulativo en el sistema
financiero internacional con central operativa en
Wall Street y la Reserva Federal de EEUU que
controla el dólar.
En
resumen, su pertenencia "territorial" al Estado
estadounidense (donde generalmente se encuentran sus
casas matrices) les permite, protegidas por el poder
militar del Imperio, operar con total impunidad con
sus gerencias de enclave extendidas a través de todo
el mundo dependiente.
El
mito del ocaso y la caída
Los
números y el análisis estructural de la economía
capitalista globalizada demuestran claramente que
la teoría del "fin de la era del dólar" y de la
supremacía imperial estadounidense es falsa e
impracticable.
La
afirmación de que la crisis de la economía mundial
capitalista referenciada en el dólar posibilitará el
declive de la supremacía imperial de EEUU poniendo
en el centro de la hegemonía económica mundial a
China y al resto de los países emergentes (en
crecimiento acelerado) de Asia o América Latina, es
un mito que no resiste ningún análisis.
Por lo
tanto, los más interesados en salvar al dólar y a
EEUU del colapso son Europa y las potencias
centrales, además de China y las potencias
emergentes, cuyo desarrollo económico depende de
EEUU y de Europa y del entramado de la economía que
tiene al dólar como moneda patrón.
Esto
explica porque la Reserva Federal y los bancos
centrales europeos, asiáticos y latinoamericanos
luego de estallar la crisis financiera con las
subprime y de devaluarse el dólar por efecto de la
especulación con los precios del petróleo en el
2008, corrieron al rescate de la divisa
estadounidense.
Según
The Economist, al desatarse la crisis en EEUU,
además de los bancos centrales de Europa, los países
emergentes (incluida China) han inyectado más de 69
mil millones de dólares para "salvar al dólar y a
los bancos del Norte".
Las
propias autoridades monetarias de EEUU y Europa,
así como los principales analistas y voceros
periodísticos del sionismo financiero (como The Wall
Street Journal, The Economist y The Financial Times)
advirtieron que la caída del dólar estadounidense,
y en su inter-relación con la suba de los precios
del petróleo y los conflictos geopolíticos y
militares, desataría un proceso recesivo con
detención de la producción y de los márgenes de
rentabilidad del actual modelo de desarrollo y
"crecimiento capitalista" a escala global.
Los
expertos y analistas bien informados del sistema
(aunque no lo digan por complicidad interesada)
saben que las decisiones de la economía mundial no
la toman los gobiernos (gerencias de enclave del
capitalismo transnacional) sino la Reserva Federal
de EEUU y los grupos sionistas que controlan los
bancos centrales de Europa, Asia y América Latina, y
que extraen su principal tasa de rentabilidad
capitalista de la especulación financiera y de la
economía dolarizada a escala global.
El
dólar, más que una moneda, es el instrumento oficial
de cambio, reserva y transacciones de la economía
internacional regida por el sistema capitalista en
niveles de interdependencia nunca vistos.
En
Asia, Europa y América Latina operan las mismas
trasnacionales y grupos financieros que establecen a
Wall Street como cabecera central de sus operaciones
especulativas financieras con el dólar y utilizan
los bonos del Tesoro de EEUU como refugio ante
cualquier desequilibrio mundial.
Esto
torna imposible pensar que el dólar desaparezca como
moneda patrón sin un derrumbe generalizado del mundo
capitalista en su conjunto.
Aquellas potencias emergentes que quisieran
"desacoplarse" del sistema hegemonizado por el dólar
y el Imperio estadounidense desprendiéndose de sus
reservas en la divisa estadounidense se convertirían
en las víctimas y (a la vez) victimarias del
descalabro del sistema mundial capitalista que
producirían.
Especulación financiera, comercio exterior,
armamentismo, tecnología, están sujetos a
operaciones a escala global con el dólar como moneda
de transacción y cambio.
EEUU
es la mayor potencia militar (convencional y
nuclear) mundial, y su presupuesto armamentista de
más de US$ 800.000 millones se concreta con
créditos y efectivo en moneda estadounidense, por lo
cual una caída del dólar terminaría con la
supremacía del poder militar del Imperio
estadounidense, algo imposible de pensar sin que
antes vuele todo el planeta.
La
exportación e importación de equipos de computación
y sistemas informáticos que mueven el mundo desde el
polo norte al polo sur, se realizan principalmente
en dólares, y un derrumbe de la moneda
estadounidense produciría un colapso mundial de los
sistemas financieros y económico productivos,
administrativos, informáticos y de comunicaciones a
escala mundial.
En el
centro del modelo imperial-económico capitalista
globalizado , y a modo de protagonistas centrales,
se encuentran EEUU y la Unión Europea (los
principales compradores mundiales), y China (el
principal vendedor mundial), cuyas economías
entrelazadas se proyectan como claves y dominantes
en el funcionamiento de todo el sistema capitalista
a escala global. Las operaciones se realizan
mayoritariamente con el dólar como moneda de
transacción. Además, China tiene el 70% de sus
reservas en valores y títulos del Tesoro de EEUU.
Como
se sabe, EEUU es el principal comprador de productos
chinos en dólares, y el gigante asiático, a su vez,
es el principal importador de petróleo y materias
primas de los "países emergentes" en dólares, con lo
que se puede deducir que si la divisa y el Imperio
estadounidense colapsaran (tal como vaticinan los
garúes del "desacople") el impacto se va a proyectar
inevitablemente en una crisis de China proyectada a
los "países emergentes" y a los países centrales.
Si
China, Japón, India, Rusia, Tailandia y Corea del
Sur (los mayores tenedores de reservas en dólares)
resolvieran desprenderse de la divisa
estadounidense, como vaticinan los teóricos del
"desacople, el mundo se llenaría de papeles
estadounidenses sin respaldo (el producto de la
especulación financiera y la deuda USA por casi un
PBI mundial), estallaría una recesión mundial
proyectada desde EEUU y el dólar colapsaría junto
con el comercio exterior, el sistema financiero y el
sistema económico productivo, tanto de los países
centrales como de los periféricos y emergentes.
En
resumen, si se cayeran EEUU y el dólar, sería como
si una bomba nuclear estallase en la economía
capitalista a escala planetaria y nadie podría
escapar con vida de la radiación que se desataría
por efecto encadenado.
Y como
el dólar tiene las funciones de reserva
internacional, sirve de respaldo para la mayoría de
las monedas, y hace de medio internacional de pago,
su caída significaría el fin del patrón dólar, y
generaría una mundialización de la crisis en la que
ningún estado capitalista podría sobrevivir.
Fuente:
http://www.iarnoticias.com/2011/secciones/contrainformacion/
0063_dolar_no_puede_caer_30jul2011.html
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