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Mal tiempo financiero
Por Umberto Mazzei
[06.07.2011]-Actualizado
11:30 am Cuba
La
prensa anuncia este, 1º de agosto, un acuerdo de
base entre el ejecutivo y varios bandos del Congreso
de Estados Unidos, sobre el asunto de alzar el techo
del déficit norteamericano y de recortar gastos. Una
extraña idea que autoriza a gastar más, pero
gastando menos. Gastando menos en los programas
sociales, se entiende; no es que se quiera ahorrar
en cohetes que cuestan múltiples millones o en
soldados que cuestan un millón al año. Es que esos
gastos garantizan la seguridad de Estados Unidos,
amenazada por Afganistán, Irak, Libia, Pakistán,
Somalia, Yemen y potencialmente, el resto del mundo
no anglosajón.
El
acuerdo tiene críticos, como el Premio Nobel de
Economía Paul Krugman, quien en el New York Times
nos dice hoy: “La peor cosa que se puede hacer en
esta circunstancia es cortar el gasto gubernamental,
porque va a deprimir más aún la economía. No haga
caso a quienes invocan el cuento de la confianza y
dicen que un enérgico corte del presupuesto dará
confianza a empresarios y consumidores, para que
gasten más. Eso no funciona así y lo confirman
muchos estudios del comportamiento histórico”
Argumenta Krugman que recortar el gasto mientras la
economía está deprimida no ayudará con el gasto
presupuestario, porque al debilitar la economía
disminuyen los futuros ingresos fiscales.
Krugman tiene razón. El acuerdo se negoció a
expensas de los trabajadores o de los pobres que
necesitan el estado, sin pedir a los ricos el menor
sacrificio para equilibrar el presupuesto, como
sería aumentar los impuestos. Estimular la economía
con gasto público no sólo pondría gente a trabajar
sino que incrementaría el ingreso público y
encogería el déficit. Haber escogido recortar el
gasto durante la actual recesión paraliza el
crecimiento, aumenta la desocupación y hace bajar el
consumo. El argumento base del acuerdo es que la
inversión pública y el endeudamiento estatal están
limitando la inversión privada; pero es que igual
seguirá sin haberla para la economía real. La
inversión es para subir el mercado financiero.
Como
antes de la crisis, nadie supervisa el mercado
financiero, que es virtual, donde el dinero sigue
fluyendo sin contacto con la economía real, igual o
peor que antes. El gobierno sigue sin querer
regresar siquiera a la Glass Steagall Act de 1993,
que establecía la absoluta separación entre bancos
comerciales y bancos financieros. La Reserva Federal
– que es un consorcio de bancos privados- decidió
inundar el mundo con dólares al transformar, en
2009, una deuda privada tóxica en deuda pública.
Esos nuevos millones de millones se usaron para
especular con bienes básicos en las bolsas, invertir
en el mercado inmobiliario de las economías
emergentes y dar grandes bonos para los altos
ejecutivos; nada de eso se invirtió en activos
productivos que aumenten el empleo en Estados
Unidos.
En
todo caso, el acuerdo sobre el techo presupuesto de
los Estados Unidos no cambia nada la imposibilidad
de que el país llegue alguna vez a pagar sus deudas.
La deuda presupuestada anda por 16 billones (trillions)
y la deuda total de obligaciones financieras gira
por los 150 billones (millones de millones). Esta
ultima cifra, según gráficos que circulan en
Internet, expresada en billetes de $100 tendría un
volumen y una altura dos veces superior a la que
tuvieron las torres gemelas. En esas condiciones el
dólar estadounidense no puede seguir siendo el valor
de referencia y hay fuertes indicios sobre la
inminencia de un colapso.
Los
bonos europeos
Se ha
hecho mucho ruido con los bonos de los países
europeos con déficit presupuestarios grandes. Las
agencias de evaluación de riesgo les ponen malas
notas y eso hace subir los intereses y dificulta más
aún el servicio de sus deudas. América Latina sabe
algo de esa trampa. Se debe recordar que son las
mismas agencias que dieron a Lehman Brothers, Fanny
Mae y al resto de la banda, buenas calificaciones
hasta su colapso y que hoy califican de AAA las
deudas de Estados Unidos, a pesar de que sus deudas
en relación al PIB son mucho más grandes que las de
Grecia o Irlanda.
Gracias a las agencias calificadoras, sube el
interés para los bonos de dos años de esos países.
El de los bonos portugueses está por encima del 20%;
el de los bonos irlandeses por encima del 23%; el de
los bonos griegos en el 35%. No hay manera de que
puedan ser pagados sin vender todas las empresas
públicas y esa es probablemente una razón oculta
para todo el ruido sobre el tema. Hacer bajar de
valor el euro, para facilitar la fuga del dólar y
bajar el valor de las empresas públicas para
comprarlas a precio vil y hacerlas monopolios
privados.
A la
raíz del problema está una política de prestamos de
bancos privados para controlar la inflación, una
tendencia ligada al pleno empleo. Jacques Rueff
propuso – en 1958- usar la política monetaria para
frenar el aumento de precios y se aceptó desde
entonces. Esa práctica es desfavorable para los
gobiernos porque obliga a pedir prestado a los
bancos privados, pagando intereses de mercado, para
mantener el nivel de las reservas. Una práctica
parecida al papel de la Reserva Federal en Estados
Unidos. Se convierte el gasto público en un canal
que lleva dinero a los bancos y sus accionistas. Es
una situación que suele deteriorarse porque es
difícil que los países logren un equilibrio entre el
interés del Estado y el de los banqueros.
Ese
tipo de problema es bien conocido en el Tercer Mundo
y una solución la dio Argentina. Los acreedores
deben compartir el costo de sus equivocaciones con
los deudores. Menem y Cavallo, siguiendo recetas del
FMI, ataron el peso al dólar y endeudaron el país
hasta lo impagable. La economía al final colapsó y
echaron a tres presidentes en dos meses. Llegó
Nestor Kirchner, dejó flotar el peso y anunció a los
bancos acreedores que entraría en cesación de pagos
si no reducían la deuda. Al final la deuda fue
reestructurada y reducida entre 25 y 35%, según los
casos. Argentina pago su deuda al FMI y abandonó sus
recetas.
Una
solución de ese tipo, sería que Grecia abandone el
euro, vuelva al dracma y renegocie. Los deudores
griegos son mayormente bancos que deben a bancos
extranjeros, principalmente alemanes, franceses,
ingleses y americanos. Cada vez es más claro que los
bancos controlan los gobiernos de las democracias y
los políticos no los dejarán perder ni siquiera los
intereses. Los gobiernos europeos harán
malabarismos, crearán un Fondo Monetario Europeo,
endeudarán a los pueblos de Europa, pero se pagará a
los bancos. Por ahora.
Indicios de una nueva crisis
El año
2011, ya muestra signos de que sigue el desorden en
los medios financieros y se presiente una crisis muy
próxima y más grande, porque los países ya no tienen
recursos públicos para re-inflar la burbuja de los
valores en que invirtieron los bancos.
En
2008 la primera señal fue la caída de las acciones
de los bancos. En 2011, de nuevo los bancos “muy
grandes para caer” dan indicios de estar en
dificultades. Las acciones del Bank of America
bajaron 27% durante este año. Las de Goldman Sachs y
Morgan Stanley bajaron a niveles de hace dos años.
American Express, Citicorp, JP Morgan y Travelers
también han visto bajar sus acciones , al igual que
en Europa el Unicredit y Commerzbank . Wells Fargo
está en grandes dificultades. El oro ya pasó la
barrera de los $1600 la onza.
Otro
mal signo son los despidos masivos. El año pasado
los bancos repartieron bonos millonarios entre sus
ejecutivos, para recompensar sus éxitos y
efectividad. Es inexplicable que unos bancos
salvados de la quiebra con una eyección de un billón
y medio (millón y 1/2 de millones), al año siguiente
repartieran los premios más elevados otorgados
nunca. Luego, unos meses después, Barclays Capital,
Goldman Sachs, Bank of America, PMorgan Chase,
Morgan Stanley y bancos europeos como LLoyds, UBS y
Credit Suisse realizan despidos masivos porque las
ganancias andan flojas.
Las
agencias de evaluación de riesgo hablan de rebajar
la nota de algunos bancos. Moody’s ya dijo
públicamente que subirá el riesgo en las deudas del
Bank of America, Citigroup y Wells Fargo. Ya se dice
abiertamente que el mal manejo financiero, la
fragilidad de la economía de Estados Unidos y un US
dólar que pierde valor (25% en un año, con el franco
suizo) hay que usar otras referencias de valor
internacional. Lo han dicho los Presidentes de
UNASUR, que se ven estafados en sus reservas. Lo
dice Vladimir Putin, quien calificó la economía de
Estados Unidos de “parásita” que vive por encima de
sus medios gracias al monopolio del dólar.
El
gasto militar de los Estados Unidos
Nadie
niega que Estados Unidos tiene la supremacía militar
y nadie lo amenaza militarmente. Por eso es
paradójico que mientras recorta su presupuesto
social mantenga un presupuesto militar mayor que el
del resto del mundo combinado. Para 2010, el
presupuesto militar oficial fue de $500 millardos;
con otros $130 millardos para la “Guerra al
Terrorismo”; 33 millardos para otros gastos, sin
incluir seguridad doméstica, inteligencia militar o
el mantenimiento del arsenal nuclear. Con tanto
secreto, es probable que nadie conozca el
presupuesto total, pero debe aproximarse al billón (US
trillion).
Gran
parte se gasta sólo para enriquecer el complejo
militar industrial del que advirtió el Presidente
Einsenhower. Mucho dinero para barcos, aviones,
cohetes, tanques y nuevas armas electrónicas. Un
dinero que sería más reproductivo en las áreas
sociales como salud y educación que serán las
principales víctimas del recorte de 2,1 billones.
Veamos los precios de algunos de esos juguetes,
digamos mejor, los precios que se cree conocer.
Portaviones USS George H.W. Bush
(CVN-77)
Este
portaviones lo bautizó el Presidente Bush II para
honrar a su papá, Presidente Bush I. Es el último
portaviones de la clase Nimitz de la US Navy. Lo
construyó Northrop Grumman con un costo de 6,2
millardos. Tiene 300 metros de largo, navega a 30
nudos y cuenta con dos motores nucleares que le dan
una autonomía ilimitada. Como no es de utilidad
contra las guerrillas de Afganistán o Irak, se
apolilla en Virginia.
Northrop Grumman B-2 Spirit
Es un
bombardero no detectable por el radar, conocido
también como Stealth Bomber. Sirve para llevar
bombas convencionales o atómicas. De este avión
existen 21 ejemplares. El costo total del B2 es de
$2 millardos. Fue usado contra Serbia en Kosovo,
contra Irak, contra Afganistán y ahora contra Libia,
según la BBC.
Lockheed Martin F-35 Lightning II
The
F-35 se utiliza para ataques contra objetivos
terrestres, marítimos y aéreos, es supersónico,
tiene un cañón Gatling de 4 tubos y usa 8 tipos de
misiles. Cada F-35 cuesta $122 millones y Estados
Unidos a encargado 2000, por un total de 323
millardos. Con esa venta la Lockhead Martin capturó
el mayor contrato militar de la historia.
Boeing
EA-18G Growler
El
Growler es un caza para guerra electrónica basado en
portaviones. Su objetivo es disturbar radares,
comunicaciones y fuentes de energía emitiendo
radiaciones electromagnéticas. Es un avión nuevo que
comenzó a operar en 2009. El costo de cada unidad es
de 67 millones.
Grumman E-2D Advanced Hawkeye
El
E-2D tiene un sistema de radar y comunicaciones que
triplica el alcance de sus antecesores.
Su
primer vuelo fue en 2007 y cuesta $232 millones. Se
comenzó a entregar a la US Navy en 2010.
Expeditionary Fighting Vehicle
Es un
tanque anfibio con capacidad para desembarcar una
escuadra de infantes de marina con todo su equipo.
Lo fabrica la General Dynamics y cada unidad cuesta
$22 millones. El programa de producción es por 15
millardos y será completado en 2015.
Mientras acepte el dólar como moneda internacional
el mundo financia todo ese armamento. Su posesión
incita al ataque militar contra pequeños países,
aunque luego no los puedan controlar. El futuro
económico probable hace preguntarse si luego habrá
el dinero para el mantenimiento de tanto fierro.
Otros
malos indicios
Fuera
del desorden del sector financiero, hay otros signos
que anuncian que se sigue en recesión y que los
billones de “estimulo” no han cambiado nada, fuera
de volver a inflar valores de bolsa.
Desocupación
La
cifra oficial de desempleados en Estados Unidos es
de 14 millones, que se acerca al 10%, pero si se
mide con las reglas que hubo hasta la administración
Clinton, el desempleo real está entorno al 22%. La
pérdida o la amenaza de perder sus hogares ha hecho
regresar al trabajo a muchas personas y eso aumenta
la oferta laboral mientras la demanda se reduce. Hay
cinco millones que llevan más de un año desocupados,
pero esa cifra no incluye a los que dejaron de
registrarse porque se agotaron sus pensiones de
desempleo. Aquellos que ya no reciben ayuda pesan
sobre los ingresos de sus allegados y recortan su
capacidad de consumo. Un informe reciente del UBS
pronostica que en Estados Unidos los gobiernos
federal y estatal despedirán 450.000 empleados entre
este año y 2012.
Inflación
A
medida que se hunde el valor del dólar, suben los
precios en Estados Unidos, algo lógico en una
economía netamente importadora. La inflación
erosiona el poder adquisitivo de ahorros y pensiones
y angustia al consumidor. Este año la tendencia
inflacionaria se ha hecho evidente. La ropa de
verano, que es la más barata, subió 20% y es
plausible que suba mas que eso la ropa de otoño. Los
alimentos han subido y este año se paga más por
carne, verduras, cereales y azúcar.
Precio
de combustibles
Cada
vez que sube el precio del petróleo suben el precio
de los combustibles, cuando luego baja el petróleo,
el precio del combustible al público se queda casi
igual, hasta la próxima subida. En la última
especulación llegó a los $140 dólares el barril y
luego bajo a $50. Esta vez hay estabilidad: el
petróleo subió por encima de los $100 el barril y se
ha quedado allí. Como el petróleo se cotiza en
dólares y el dólar cayó 36% en un año, en realidad
ha subido mucho sólo para los presupuestos basado en
dólares.
Ventas
de automotores
Después de una inyección de unos $30 millardos, la
industria automotriz resucitó, aunque sólo para los
trabajadores que no fueron despedidos. Durante el
2010 las ventas crecieron y la General Motors y la
Chrysler salieron de la quiebra. Desde mayo 2011 las
ventas de las tres marcas norteamericanas han bajado
1%. Esto puede atribuirse al aumento del precio del
combustible, combinado con una disminución de la
capacidad de consumo. Una mala señal de la economía
para la estabilidad de sus trabajadores.
Déficit público en Estados Unidos
No es
plausible que una economía que crece sólo un 2% vaya
a mejorar la relación entre el PIB y un déficit
federal que crece. Tampoco el recien aprobado
recorte presupuestario de 4,1 billones (US trillions)
en 10 años reduzca el déficit, porque el crecimiento
del gasto público previsto para 2021 es mucho mayor
que el recorte. La mayoría de los Estados tiene ya
un déficit presupuestario que en el caso de
California y New York son masivos y laboralmente
conflictivos; eso sube los intereses que deben pagar
por sus deudas. Es notoria la represión violenta de
manifestantes en Madison, Wisconsin, que protestaban
porque el gobernador rebajó beneficios laborales
adquiridos y despidió gente para cubrir un déficit
de 140 millones; hubo quien señaló que ese ahorro
podía haberse hecho retirando 140 soldados de
Afganistán.
Conclusiones
Los
Estados Unidos siguen gastando en un área poco
reproductiva como la militar y recortan gasto en
sectores productivos como salud y educación,
mientras siguen en recesión. Con tales errores, la
importancia económica internacional del dólar y del
país disminuye. Hay claras señales de otro desastre
inminente en el área financiera, pero sigue
aplicándose la política dictada por Wall Street a
Estados Unidos y Europa. Desde 2007 es evidente que
el problema de las finanzas virtuales afecta la
actividad económica mundial y la situación no es
peor porque gigantes como Brasil, Rusia, India y
China siguen creciendo y la mayoría de los países
trabajan en la economía real: esa que trabaja y que
produce bienes tangibles que se venden y consumen.
La que alimenta al 99,9% del mundo, a los que no son
banqueros ni psicópatas elegidos.
(Tomado
de ARGENPRESS.info) |