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Lo que nos cuesta
enseñar
Por
Raúl Menchaca
[10.09.2011]-Actualizado
10:30 pm Cuba
Mayrelis se levantó temprano y casi salió corriendo
para la escuela a la que va por primera vez. Aunque
comienza el preescolar, sobre su mesa en el aula
halló lápices, libretas y algunos libros. A media
jornada, recibirá un almuerzo, magro, pero lo
suficiente para garantizar la alimentación infantil.
Durante
ocho horas, cada niño cubano permanecerá cada día en
la escuela, bajo el cuidado de un grupo de maestros
que tienen la inmensa responsabilidad de enseñarlos,
y sobre todo de educarlos.
En ese
proceso, que puede durar 18 años desde que se inicia
la primaria hasta terminar la enseñanza con un
título universitario, el estado cubano hace una gran
inversión y no escatima recursos, pero eso significa
que hay que utilizar el presupuesto de manera
adecuada y extremar el ahorro en un sector que es
costoso y complejo.
Incluso con los problemas actuales de la enseñanza
cubana, no es tarea sencilla garantizar los estudios
a poco más de dos millones y medio de personas, que
son casi el 20 por ciento de la población de este
caluroso archipiélago.
"Las
gratuidades para pueblo, en esta vital esfera del
crecimiento humano, en realidad cuestan muy caro",
explicaba la ministra de Educación, Ena Elsa
Velázquez, unos días antes de que se iniciara el
período lectivo abierto este lunes.
Basta
saber que en estos tiempos de estrecheces, el estado
invirtió para este curso cuatro millones de dólares
en la adquisición de módulos de laboratorio para los
preuniversitarios y se imprimieron 16 millones de
ejemplares de textos escolares.
Una
apreciable erogación también significan los módulos
de vestuario, el famoso uniforme escolar que muchos
dolores de cabeza provoca a las madres, pero que, al
fin y al cabo, constituye un alivio a las familias
pues se ofrece a precios subsidiados y evita el
gasto de ropa, además de garantizar un mínimo de
igualdad entre los estudiantes.
Útiles
escolares, alimentación, salarios, electricidad...
el consumo del sistema educativo nacional alcanza
cifras multimillonarias. Ese sector absorbió durante
el pasado año más del 26 por ciento de los gastos
corrientes de la actividad presupuestada del país.
Más de
ocho mil 282 millones de pesos, el 12,9 por ciento
del Producto Interno Bruto, se destinaron al área
educacional durante el año anterior, cuando el 63
por ciento de los gastos se destinaron a los niveles
primario y medio.
Con
esos recursos se garantizó la cobertura educacional
a más de 2 millones 200 mil alumnos desde la
primaria hasta la media superior, y a más de 600 mil
universitarios.
Como
han advertido las autoridades, el curso se inició
bajo un criterio de racionalidad y ahorro que no
dañará, los niveles de calidad, un desafío
importante para las instituciones docentes e incluso
para las familias.
Cuidar
los recursos que el estado ha destinado a la
enseñanza, que no son pocos, garantiza la necesaria
dosis de eficiencia económica que también necesita
una educación que seguirá siendo universal y
gratuita.
Para cumplir lo
planeado en los nueve
Lineamientos sobre la educación aprobados por el
Sexto Congreso del Partido, primero hay que
entender el esfuerzo casi brutal que realiza el país
en ese sector y la única forma de hacerlo es
comprender lo que nos cuesta enseñar. |