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La guerra antinarco es
un invento para limitar las libertades: Noam Chomsky
LA JORNADA
[10.09.2011]-Actualizado
10:30 pm Cuba
Noam
Chomsky afirma que la "guerra contra las drogas" fue
inventada para suprimir tendencias democráticas en
Estados Unidos y empleada para justificar las
intervenciones y control de amenazas al poder
imperial en el extranjero.
En
entrevistas y escritos a lo largo de los años
recientes, el intelectual disidente más destacado de
Estados Unidos ha reiterado que esa guerra siempre
ha tenido otros objetivos, distintos a los
oficialmente pronunciados.
Afirma
que mantiene la misma óptica sobre el tema que
ofreció en entrevista a La Jornada en la ciudad de
México, durante el festejo del 25 aniversario de
este periódico, cuando afirmó:
“La
guerra contra la droga, que desgarra a varios países
de América Latina, entre los que se encuentra
México, tiene viejos antecedentes. Revitalizada por
Nixon, fue un esfuerzo por superar los efectos de la
guerra de Vietnam en Estados Unidos.
“La
guerra (de Vietnam) fue un factor que llevó a una
importante revolución cultural en los 60, la cual
civilizó al país: derechos de la mujer, derechos
civiles, o sea, democratizó el territorio,
aterrorizando a las elites. La última cosa que
deseaban era la democracia, los derechos de la
población, etcétera, así que lanzaron una enorme
contraofensiva. Parte de ella fue la guerra contra
las drogas.
“Ésta
fue diseñada para trasladar la concepción de la
guerra de Vietnam, de lo que nosotros les estábamos
haciendo a los vietnamitas, a lo que ellos nos
estaban haciendo a nosotros. El gran tema a finales
de los 60 en los medios, incluso los liberales, fue
que la guerra de Vietnam fue una guerra contra
Estados Unidos. Los vietnamitas estaban destruyendo
a nuestro país con drogas. Fue un mito fabricado por
los medios en las películas y la prensa. Se inventó
la historia de un ejército lleno de soldados adictos
a las drogas que al regresar se convertirían en
delincuentes y aterrorizarían a nuestras ciudades.
Sí, había uso de drogas entre los militares, pero no
era muy diferente al que existía en otros sectores
de la sociedad. Fue un mito fabricado. De eso se
trataba la guerra contra las drogas. Así se cambió
la concepción de la guerra de Vietnam a una en la
que nosotros éramos las víctimas.
“Eso
encajó muy bien con las campañas en favor de la ley
y el orden. Se decía que nuestras ciudades se
desgarraban por el movimiento antibélico y los
rebeldes culturales, y que por eso teníamos que
imponer la ley y el orden. Allí cabía la guerra
contra la droga.
“Reagan la amplió de manera significativa. En los
primeros años de su administración se intensificó la
campaña, acusando a los comunistas de promover el
consumo de drogas.
“A
principios de los 80... fue cuando la tasa de
encarcelamiento se incrementó de manera
significativa, en gran parte con presos negros.
Ahora el número de prisioneros per cápita es el más
alto en el mundo. Sin embargo, la tasa de
criminalidad es casi igual que en otros países. Es
un control sobre parte de la población. Es un asunto
de clase.
"La
guerra contra las drogas, como otras políticas,
promovidas tanto por liberales como por
conservadores, es un intento por controlar la
democratización de fuerzas sociales", concluyó.
Chomsky abundó sobre estos puntos en su ponencia en
la UNAM, donde agregó más sobre las dimensiones
internacionales de la guerra antinarco de Estados
Unidos. Afirmó que al intervenir para controlar
políticamente ciertas regiones del mundo, incluyendo
América Latina, “el pretexto es la ‘guerra contra
las drogas’, pero es difícil tomar eso muy en serio,
aun si aceptáramos la extraordinaria suposición de
que Estados Unidos tiene derecho a encabezar una
‘guerra’ en tierras extranjeras.
“Los
estudios llevados a cabo por el gobierno
estadunidense, y otras investigaciones, han mostrado
que la forma más efectiva y menos costosa de
controlar el uso de drogas es la prevención, el
tratamiento y la educación. Han mostrado además que
los métodos más costosos y menos eficaces son las
operaciones fuera del propio país, tales como las
fumigaciones y la persecución violenta. El hecho de
que se privilegien consistentemente los métodos
menos eficaces y más costosos sobre los mejores es
suficiente para mostrarnos que los objetivos de la
‘guerra contra las drogas’ no son los que se
anuncian.
“Para
determinar los objetivos reales, podemos adoptar el
principio jurídico de que las consecuencias
previsibles constituyen prueba de la intención. Y
las consecuencias no son oscuras: subyace en los
programas una contrainsurgencia en el extranjero y
una forma de ‘limpieza social’ en lo interno,
enviando enormes números de personas ‘superfluas’,
casi todas hombres negros, a las penitenciarías,
fenómeno que condujo ya a la tasa de encarcelamiento
más alta del mundo, por mucho, desde que se
iniciaron los programas, hace 40 años”.
En sus
ensayos, por ejemplo en su libro Hopes and prospects
(Esperanzas y realidades), Chomsky escribió que
sería imposible pensar que Estados Unidos aceptaría
cualquier intromisión de otro país u organización
internacional para controlar el consumo y producción
de estupefacientes en su propio territorio. "La idea
de que extranjeros deben interferir con la
producción y distribución de sustancias letales (en
Estados Unidos) es plenamente impensable. El hecho
de que la justificación para los programas
antinarcóticos en el extranjero es aceptado como
plausible, hasta considerado como algo que vale la
pena discutir, es otra ilustración de las profundas
raíces de la mentalidad imperial en la cultura
occidental".
(Tomado de AREGENPRESS.info) |