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ENTREVISTA A JOSEPH STIGLITZ EN LA CONFERENCIA DE
LINDAU
"El ajuste lleva al estancamiento"
Por Tomás Lukin - Página 12
Enemigo de la ortodoxia, presentó sus ideas en un
encuentro mundial de galardonados en Alemania.
Defendió las políticas de estímulo fiscal, dijo que
el desempleo es el principal problema y elogió lo
que hizo Argentina después del default.
[02.09.2011]-Actualizado
10:30 pm Cuba
El
economista Joseph Stiglitz fue la estrella y la
oveja negra de la Conferencia de premios Nobel en la
isla de Lindau, al sur de Alemania, que terminó
ayer. El profesor de la Universidad de Columbia
forma parte de un reducido grupo entre los 17
galardonados que participaron del encuentro, los que
no reclaman públicamente medidas de austeridad sino
mayores estímulos fiscales para enfrentar la crisis
y reducir el desempleo.
Mientras que los jóvenes economistas y periodistas
lo rodean en cada oportunidad, sus pares lo miran
con recelo. Las declaraciones que hace sobre el
fracaso y la incapacidad de las ideas económicas
dominantes para comprender y ofrecer una respuesta a
la crisis chocan con la visión que poseen otros
Nobel. Estos especialistas consideran que el marco
teórico no tuvo ninguna responsabilidad, posición
que comparten muchos de los 373 economistas de todo
el mundo que forman parte del evento y desestiman
las críticas de Stiglitz.
Luego
de varios intentos interrumpidos a pocos instantes
de comenzar, el ganador del premio en 2001 concedió
una entrevista a Página/12 durante una caminata
desde el centro de conferencias hasta la ópera de la
isla, donde debía participar de una reunión a
puertas cerradas. A lo largo del recorrido, el
economista destacó el desempeño de los "países
emergentes" y señaló que Argentina debe profundizar
la industrialización, ya que "los commodities no
alcanzan para el desarrollo", así como fortalecer el
mercado interno. Antes de terminar el reportaje
preguntó: "Parece que va a ser elegida de nuevo,
¿no?", en referencia a Cristina Fernández de
Kirchner. Y luego adelantó que "todavía no está
confirmado, pero me parece que voy a volver a la
Argentina en diciembre".
–¿Por
qué considera errados los planes de ajuste fiscal?
–Esas
políticas llevan al estancamiento, se necesitan más
planes de estímulo fiscal para recuperar el
crecimiento y alcanzar menores niveles de desempleo
en Estados Unidos y Europa. La política monetaria
hoy no es efectiva. Los primeros paquetes de
estímulo fiscal en 2008 funcionaron bien, si no la
desocupación hubiera sido mucho mayor. Al mismo
tiempo, esa expansión generó importantes déficit
presupuestarios. La mejor forma para enfrentar esos
déficit es con mayor gasto, la austeridad va en la
dirección contraria. Es una visión equivocada, es la
misma receta que aplicó el FMI en la Argentina.
Sabemos lo que pasa: la economía se desacelera,
luego entra en recesión y finalmente termina con una
depresión. Sin crecimiento no es posible salir de la
crisis. Cuanto más se demore el resultado político
mayores serán la inestabilidad y los costos.
–Los
argumentos contra los estímulos fiscales sostienen
que esas medidas profundizarán todavía más los
déficit.
–El
problema no son los déficit presupuestarios, ni
siquiera la recesión, el problema es el déficit de
empleo que hay. Hoy en Estados Unidos tenemos 14
millones de desocupados, pero en realidad son 25
millones las personas que no pueden conseguir un
empleo de tiempo completo. Esta situación sólo va a
empeorar con los planes de austeridad. La mejor
forma para enfrentar la crisis es crear puestos de
trabajo. La teoría económica tradicional fracasó.
Hay un principio muy simple llamado "multiplicador
presupuestario": si uno recauda impuestos y gasta
dinero en forma balanceada de forma tal que no
crezca el déficit, la economía crecerá. En el
mediano plazo, esa política tiende a reducir el
déficit y asegura la sustentabilidad de la economía
porque el PIB crecerá y la deuda y el déficit serán
más pequeños en términos relativos. Si uno diseña
bien el multiplicador, el estímulo fiscal puede ser
muy grande. En ese sentido, en Estados Unidos se
pueden cobrar impuestos al uno por ciento más rico
que concentra el 25 por ciento del ingreso, y gastar
el dinero en inversiones que aseguren mayor
crecimiento. Esa dinámica es un forma de resolver
este dilema.
–¿La
crisis estructural en Europa desencadenará la
desintegración de la unión monetaria?
–Va a
ser necesario más dinero para que funcione el euro,
así como también va a ser necesario más dinero para
que deje de hacerlo. De una forma u otra, Alemania
va a perder mucho dinero. Hay vida después del
default y de abandonar un sistema de tipo de cambio
fijo. En la Argentina, el fin de la paridad
cambiaria y el default tuvieron un alto costo. Luego
de un período de caída, Argentina comenzó a crecer
muy rápido, incluso en ausencia de lo que mucha
gente considera las "mejores" prácticas económicas,
con buenas políticas pero no perfectas. Yo creo que
es muy difícil volver a unir un huevo revuelto, me
parece que el euro es una muy buena iniciativa. Por
eso, no creo que sea necesario que ningún país
abandone el euro. Como le dije antes, es necesario
impulsar planes de estímulo. Para eso se puede
inyectar más recursos al Fondo de Estabilidad
Financiera Europeo para hacer frente a los problemas
de la región. También, es posible emitir eurobonos.
–¿La
profundización de la crisis en Estados Unidos y
Europa golpeará sobre los países en desarrollo?
–En
2010, el crecimiento global fue bueno. Hasta ahora,
a los países emergentes les ha ido muy bien, ésa es
una gran noticia. Muchos se recuperaron con fuerza,
como China y Brasil. Pero si se profundiza la
recesión en Estados Unidos y Europa, las economías
emergentes van a tener dificultades. Creo que van a
poder enfrentar una caída en las exportaciones, pero
es necesario que fortalezcan la demanda interna. Si
bien una disminución del crecimiento chino
presionaría a la baja los precios de las commodities
y eso golpearía a la Argentina, considero que China
va a poder sortear la crisis y mantener así los
niveles de demanda de esos productos.
–¿El
buen desempeño de las economías como Argentina
responde solamente a las exportaciones de bienes
primarios y los elevados precios internacionales?
–No,
esa situación va a beneficiar a América latina y
otros países dependientes de las exportaciones de
commodities. Pero esas exportaciones no son
suficientes para garantizar el crecimiento sostenido
y la reducción del desempleo, los países de la
región como Argentina tienen que diversificar sus
estructuras productivas, invertir en sectores de
alta tecnología. Es un proceso que demora tiempo.
Los países como Argentina, Brasil y China
desplegaron muy buenas políticas macroeconómicas.
Comprendieron la importancia de un estímulo
keynesiano bien diseñado para apuntalar la economía
y garantizar que el desempleo no se dispare. Hay un
conjunto de aspectos que permiten que los países
emergentes no se vean directamente afectados por la
crisis. Por ejemplo, las regulaciones bancarias en
muchos países son mucho mejores, de mejor calidad,
que las de Estados Unidos y Europa. En algunos casos
eso se debió a que los países ya habían atravesado
grandes crisis. Argentina hizo muy bien las cosas en
los últimos años para garantizar un fuerte
crecimiento a tasas muy altas y controlar la
inflación.
–¿La
inflación es un problema para las economías
emergentes?
–Argentina enfrenta, como muchos países emergentes,
el desafío de controlar la inflación en un mundo en
recesión. Es un tiempo muy difícil para llevar
adelante esa tarea porque se experimentan shocks
negativos de demanda y shocks inflacionarios
externos. No hay una forma sencilla para atravesar
ambos desafíos. El foco excesivo de los bancos
centrales en controlar la inflación es un error,
pero también es un error ignorar el fenómeno. La
estabilidad financiera, el crecimiento y el empleo
también tienen que formar parte de sus objetivos. La
baja inflación no asegura el crecimiento sostenido.
En Europa, la preocupación del Banco Central por los
aumentos de precios es uno de los factores que
debilita la economía. Por su parte Brasil logró
crecer, pero su enfoque excesivo en la inflación ha
dado como resultado tasas de interés muy elevadas,
entre las más altas del mundo.
–¿Qué
quiere decir cuando afirma que la teoría económica
tradicional fracasó?
–Los
modelos utilizados por los bancos centrales,
economistas, los banqueros, crearon un marco de
política que estuvo en el epicentro de la crisis.
Decían que no era necesaria la regulación, que los
mercados eran eficientes por su cuenta o que la baja
inflación era suficiente para garantizar un sendero
de crecimiento. La macroeconomía no se autorregula y
no conduce al pleno empleo. El problema no es la
simplificación a la que recurren los modelos, el
asunto es que estos modelos dicen que la crisis no
podía suceder. Si los modelos no contemplan a los
bancos entonces no existe el crédito. ¿Cómo es
posible pensar en estrategias para impulsarlo? En
materia laboral, la teoría señalaba que uno de los
problemas eran las rigideces en el mercado de
trabajo. Pero los países donde hoy se profundiza el
problema del desempleo son aquellos que más
desregularon ese mercado. En cambio, donde no se
aplicaron esas políticas el desempleo es menor. Uno
de los principales problemas en nuestra sociedad es
la creciente desigualdad, esa situación disminuye la
demanda agregada y la brecha que se generó fue
cubierta por una burbuja bancaria de consumo
artificial que impulsó la inestabilidad. La agenda
de la economía ignoró esto y pensaba que alcanzaba
con aumentos de productividad. Los modelos
dominantes tradicionales no se hacían las preguntas
adecuadas.
Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-175542-2011-08-28.html |