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La
planificada tiranía del capital financiero
Por Alberto Rabilotta - ALAI AMLATINA
[02.09.2011]-Actualizado
10:30 pm Cuba
La
volatilidad reina en el sistema bursátil mundial.
Las bolsas caen, se levantan y vuelven a caer por
las sospechas de que grandes bancos son insolventes,
porque el desempleo y la desaparición del trabajo
asalariado en las principales economías occidentales
están reduciendo el consumo y con él la capacidad de
reproducción del capital. A esto se suma la "crisis
de la deuda pública" en varios países de la Unión
Europea y en Estados Unidos. Y mientras tanto en
varias ciudades de Inglaterra ciertos barrios
ardieron por los disturbios y saqueos producidos por
algunos de los cientos de miles o millones de
excluidos…
Y en
este contexto la ilusión de una recuperación
económica de la Gran Recesión del 2008-2009 está
siendo reemplazada por el más realista temor a la
recaída en una nueva recesión, o por el
convencimiento de que entramos en un largo período
de bajo crecimiento y alto desempleo, la "nueva
normalidad" a la que en mayo del 2009 aludió Bill
Gross, jefe de inversiones de Pimco, (Pacific
Investment Management Co. (1).
¿Dónde
se esconden los gobiernos?
Los
gobernantes del G7, que durante décadas dictaron la
política monetaria y económica del mundo, siguen
viviendo en un mundo aparte. Stephen Harper, el
primer ministro canadiense y el más convencido y
público defensor del sistema neoliberal, visita
países de América latina para vender la rancia
utopia del "libre comercio y la protección de las
inversiones" junto al "libre flotamiento de las
divisas" que solo conviene al gran capital
canadiense, es decir a las compañías mineras –con
las auríferas en primer lugar-, a los bancos y
especuladores financieros –con el Banco de Nueva
Escocia a la cabeza- y para que las petroleras
canadienses consoliden sus posiciones como
predadoras principales Centro y Suramérica.
Y en
Brasil, con esa ligereza que sólo los cegados por
una ideología pueden tener y después de que el
ministro de hacienda de Brasil, Guido Mantega dijera
públicamente que los países dominantes en el G20 no
deberían criticar a Brasil por sus intentos en
frenar la especulación en su moneda – respecto al
dólar el real aumentó 45.3 por ciento desde
comienzos del 2009 -, porque son esos países los que
están causando los problemas monetarios y no tienen
autoridad moral alguna para hablar contra la
intervención en el mercado monetario, Harper comentó
de la siguiente manera la actual debacle que sacude
el sistema financiero y está generando enormes
flujos monetarios que buscan oportunidad de
especular en los mercados a corto plazo: "Estamos
poniendo mucho énfasis en esta cosa. De cierta
manera es fácil enfocarse en los billones (de
dólares) que parecen haber sido perdidos en los
movimientos del mercado".
Pero
hay que reconocer que esta no es la primera
ligereza, para llamarla así, que comete el primer
ministro conservador de Canadá. En una entrevista
con la televisión de la Canadian Broadcasting Corp.
en 2008 y en momento en que se derrumbaban los
mercados bursátiles y era evidente una grave crisis
financiera de la cual los mercados bursátiles aun no
se han recuperado, Harper dijo que pensaba que esas
caídas presentaban "algunas grandes oportunidades de
compra" para eventuales accionistas, añadiendo que
ese era el consejo que como economista (graduado en
la facultad de Economía de Calgary, donde reinaban y
siguen reinando las teorías de Milton Friedman)
había dado a su propia madre…
El
neoliberalismo y la profundización de la dominación
por el capital financiero le han sacado la careta a
la democracia liberal y dejado al descubierto los
gobiernos de los países dominantes, electos gracias
al poder de la caja electoral de los partidos
políticos – en las últimas elecciones legislativas
en Estados Unidos los partidos Republicano y
Demócrata recaudaron cuatro mil millones de dólares
provenientes en su mayor parte de los grandes
intereses y que fueron gastados en propaganda
electoral comprada en los medios masivos de difusión
-, que consecuentemente solo responden a los
intereses de los grupos dominantes.
La
gira de Harper en Brasil, Colombia, Costa Rica y
Honduras fue para fortalecer y garantizar el futuro
de la presencia ya importante de los capitales
canadienses. Lo mismo puede decirse de los otros
jefes de Estado y de gobierno que frente las
sacudidas bursátiles que despluman los fondos de
pensiones y acrecientan el poder de los
especuladores financieros, que ante el creciente
desempleo y la pobreza sólo formulan insinceras
promesas de crear empleos mientras ponen todo el
esfuerzo de la disuasión en afirmar que es necesario
profundizar los planes de austeridad para mantener
la "estabilidad" financiera.
Jonathan Freedland escribe en The Guardian (9 de
agosto 2011) que la "única calma que hemos visto en
los últimos días provino de las acciones de personas
no electas – y lamentablemente indecisivas en lo
usual -, los hombres del Banco Central Europeo". Y
continúa señalando que en las recientes semanas el
veredicto de los mercados, en Europa y Estados
Unidos pareció ser que los gobiernos electos no
pueden tomar las decisiones que se requieren.
En su
reflexión el columnista británico recuerda el
escándalo de los "teléfonos pinchados" en Inglaterra
por ordenes de la cadena de medios de Rupert Murdoch,
News Corp., y subraya que uno de los aspectos de ese
escándalo fue el contraste entre el enorme poder de
News Corp. y el cobarde comportamiento de aquellos
que elegimos o designamos para que nos protegieran,
los políticos. Y concluye en que "la ironía mayor es
que fuera de Gran Bretaña, Europa y Estados Unidos,
la gran historia del 2011 fue la primavera de los
pueblos árabes () Parecería que justo cuando esas
naciones demandan los instrumentos de la democracia,
nosotros hallamos que los que tenemos en nuestras
manos están oxidados y desafilados".
Los
grandes planificadores en acción.
Difícil ver claro en medio de esta debacle
político-financiera que azota a los países
capitalistas "avanzados". Debacle política porque
los gobiernos no pueden o no quieren resolver el
problema de fondo: cómo extirpar esa oligarquía
financiera global que parasitó el sistema y lo está
explotando para enriquecerse y ampliar aun más su
poder. Después de haber embarcado el mundo en la
destructiva utopia neoliberal basada en la supuesta
"autorregulación" de los mercados, que como escribió
el economista Karl Polanyi ve en "la planificación y
el dirigismo una negación de la libertad y declara
la libre empresa y la propiedad privada partes
esenciales de la libertad", los gobiernos de Estados
Unidos y la Unión Europea se convirtieron, bajo el
poder que ahora ejerce el gran capital financiero
sobre los políticos, en planificadores de una
radical transformación política, social y económica
en la cual la libertad empresarial ha quedado – como
decía Polanyi al referirse a la crisis de los años
20 y 30 del siglo pasado – "reducida al estado de
ficción por la dura realidad de las gigantescas
fiduciarias (el sector financiero) y del poder
principesco de los monopolios".
Para
explicar la dinámica de la crisis provocada por el
neoliberalismo, en un artículo de octubre del 2010
(2) citábamos a Polanyi, quien en su libro "La Gran
Transformación" describe cómo después de una fase de
laissez-faire sobrevino la crisis financiera y
económica de los años 30 del siglo 20, que postró
las economías de los países industriales en una
depresión, provocando desempleo y empobrecimiento
masivo, destruyendo en muchos países las libertades
conquistadas por las luchas democráticas y
conduciendo a recomposiciones de poder entre las
elites dominantes y el Estado, a formas de
corporativismo que en la definición del dictador
fascista italiano Benito Mussolini constituyó la
"primera etapa del fascismo, porque fue la fusión
del poder del Estado y las corporaciones" (3).
Y una
de las características del corporativismo (4) es la
adopción de la planificación económica central, un
anatema para la ideología de la autorregulación de
los mercados del laissez-faire y de su versión
neoliberal.
La
constatación de que hemos entrado en una era de
"tiranía financiera planificada" es el anuncio por
el presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados
Unidos, Ben Bernanke, de que mantendrá tasas de
interés negativas – cercanas al cero por ciento -
hasta el 2013, sin duda alguna en beneficio del
sistema financiero de Wall Street.
Esta
fue acción concertada con el Banco (Central) de
Inglaterra que alimenta con liquidez al centro
financiero de la City de Londres y que adoptó una
decisión similar, y con los bancos centrales de
Alemania, Francia, Italia, Japón y Canadá, que
"tomarán todas las medidas necesarias para apoyar la
estabilidad financiera y el crecimiento en un
espíritu de estrecha colaboración y confianza",
según el comunicado de la conferencia que tuvo lugar
el pasado 7 de agosto entre los ministros de
Hacienda y gobernadores de los bancos centrales del
G7 (5).
La
palabra clave de ese comunicado y de todas las
políticas adoptadas por los gobiernos del G7, y los
gobernadores de los bancos centrales es "apoyar la
estabilidad financiera", o sea la decisión de
planificar a mediano plazo la inyección masiva de
capital gratuito, porque las tasas de interés son
nulas o negativas, en el sistema financiero.
Decisiones concertadas fueron tomadas puntualmente
por los bancos centrales durante la crisis
financiera del 2008-2009, pero ahora se trata de una
política trienal (2011 a 2013) que augura el
comienzo de planes de estabilización financiera a
mediano plazo.
¿Planificar para quién?
Esta
planificación de la política crediticia en Estados
Unidos y en Europa viene acompañada por una
austeridad planificada del gasto público, o sea el
recorte brutal del gasto destinado a los programas
sociales que combaten la pobreza, alivian el
desempleo y el endeudamiento por los estudios, o
facilitan el acceso a los servicios médicos. Esto es
lo que denuncia Bernie Sanders, Senador
independiente por Vermont, al afirmar que el acuerdo
entre los Republicanos y los Demócratas del
presidente Barack Obama para cortar en 2.5 millones
de millones de dólares el presupuesto federal, o sea
el gasto público, es una decisión política
"grotescamente injusta () e igualmente una política
nefasta () que costará cientos de miles de
empleos"(6).
Para
el legendario Senador por Vermont, una de las pocas
voces verdaderamente progresistas en el Congreso de
Washington, el pueblo no será el beneficiario de
esta política para reducir el déficit fiscal ni de
la política de austeridad. Y el pueblo tampoco cree
en esa política: "En encuesta tras encuesta el
pueblo estadounidense dejó claro que cree en el
sacrificio compartido. En vez de poner a la
seguridad social, el Medicare y el Medicaid, la
educación y la protección del medio ambiente en la
picota, la inmensa mayoría ha dicho que la mejor
manera de reducir el déficit es poner fin a los
recortes de impuestos para los más ricos, las
grandes petroleras y Wall Street, y mirar seriamente
hacia los gastos en el terreno militar. No obstante
lo que hicieron el presidente Obama y el Congreso
fue permitir que los ricos y las grandes
corporaciones contribuyeran casi nada, mientras que
los más humildes de nuestra nación terminarán siendo
los afectados por esos recortes".
Y es
bien sabido, y muchos notables economistas lo dicen
sin que tenga impacto alguno a nivel de los
gobiernos o de los "partidos políticos de gobierno",
que los planes de austeridad –que forman parte de la
planificación central- asfixiarán el ya deficiente
crecimiento económico, sin el cual no solo aumentará
el desempleo y se extenderán aun más la pobreza con
los previsibles recortes a las pensiones, y se
acrecentará la ya abismal brecha entre pobres y
ricos.
Al
mismo tiempo, en los países donde se aplican con
rigor los planes de austeridad – como en Grecia -,
se constata una reducción de las capacidades de
recaudación fiscal estatal que agravará la deuda
pública – porque al reducir los impuestos sobre los
ricos en las últimas décadas se recargó sobre los
trabajadores y la clase media en general el fardo
principal de la tributación fiscal -, lo que a su
vez servirá de justificativo para profundizar la
privatización de lo que resta de las empresas
públicas y vender a precios de remate, como sucede
actualmente en Grecia, las "joyas de la familia",
sean las tierras agrícolas, las playas e islas con
sus centros turísticos, y por qué no todo el
patrimonio arqueológico y artístico.
¿Quién
se beneficia de todo esto? Aquellos que pueden
extraer la renta de esa deuda pública y de los
ingresos por la privatización de los servicios
públicos. El único beneficiario de esta
"planificación central" es el dominante sistema
financiero, porque los bancos centrales que están
efectivamente dirigiendo los destinos de la economía
mundial son independientes del poder político
representado por los gobiernos, pero están
directamente al servicio de los bancos privados (7).
La
amenaza totalitaria.
Pero
volvamos a Polanyi y su exhaustivo análisis de la
Gran Depresión y de la "gran transformación" a que
dio lugar: "Ninguna sociedad compleja podía vivir
sin que funcione un cuerpo legislativo y un cuerpo
ejecutivo de carácter político. Un conflicto de
intereses de grupo que tuviese como resultado
paralizar los órganos de la industria o del Estado
(uno u otro, o ambos) representaba un peligro
inmediato para la sociedad. Sin embargo, eso es
precisamente lo que se produjo durante los años 20.
El partido obrero se atrinchera en el Parlamento,
donde el número de legisladores le daba su peso, los
capitalistas hicieron de la industria una fortaleza
desde la cual regenteaban el país () Los capitanes
de la industria se ocupaban de desviar la población
de sus simpatías hacia los dirigentes que ella había
electo libremente, mientras que las organizaciones
democráticas hacían la guerra al sistema industrial
del cual dependía la vida de cada uno. Finalmente
llegaría el momento cuando el sistema económico y el
sistema político estarían ambos amenazados de
parálisis total. La población tendría miedo, y el
papel dirigente recaería por fuerza en quienes
ofrecieran una salida fácil, sin importar el precio
final. Los tiempos estaban maduros para la solución
fascista" (4).
Mas
adelante Polanyi escribe que el liberalismo
económico, que reinó durante las primeras décadas
del siglo 20, nunca logró restablecer la libre
empresa, que "estuvo condenada al fracaso por
razones intrínsecas. Fue debido a sus esfuerzos que
el big business se instaló en varios países de
Europa, así como, por otra parte, los diversos
matices de fascismo. La planificación, la
reglamentación, el dirigismo que (los defensores del
liberalismo) querían ver desterrados como peligros
para la libertad, fueron ahora utilizados por los
enemigos jurados de ésta última para abolirla
totalmente. En consecuencia, fue la obstrucción
hecha por los liberales a toda reforma comportando
planificación, reglamentación y dirigismo lo que
rindió prácticamente inevitable la victoria del
fascismo. La privación total de libertad en el
fascismo es, ciertamente, el resultado ineluctable
de la filosofía liberal que pretende que el poder y
la obligación son el mal, y que la libertad exige
que no estén presentes en una comunidad humana
(página 330 de la obra citada).
¿No se
encuentran Estados Unidos y varios países europeos,
donde los gobiernos y las empresas descartan
totalmente abordar cuestiones esenciales, como la de
extirpar esa oligarquía financiera global que
parasitó el sistema y lo está explotando para
enriquecerse y ampliar aun más su poder, yendo hacia
tal situación?
La
Vèrdiere, Francia.
-
Alberto Rabilotta es periodista argentino.
1.-
http://www.bloomberg.com/news/2011-08-10/pimco-s-gross-proves-summers-wrong-as-selloff-shows-new-normal-is-real.html
2.- Ver el artículo
"Neoliberalismo, Corporativismo y totalitarismo",
Http://alainet.org/active/41325〈=es
3-
Denis Mack Smith, "Modern Italy: a Political History".
Publicado por University of Michigan Press, 1997.
4.- El
corporativismo nazi-fascista tuvo un carácter
totalitario. Pero también hubo un corporativismo que
utilizó la planificación central de la economía y
respetó los márgenes de la democracia
representativa, como el caso de New Deal en Estados
Unidos, forjado a partir de la alianza entre el
Estado, la industria y los sindicatos, que
repercutió en varios países de América Latina, como
México, Argentina y Brasil, y Europa, permitiendo la
etapa de desarrollo económico que, entre otros
aspectos más, mejoró la situación de la clase
trabajadora y fue la base de la formación de las
clases medias.
5.-
Central Bankers World Wide Race to Save Growth in 72
Hours of Policymaking (Bloomberg, 10 de agosto
2011).
6.-
Bernie Sanders: Por que voté en contra del acuerdo
sobre el presupuesto. En español en
http://www.cubadebate.cu ; en inglés en
Huffington Post.
7.-
Ver el artículo de agosto 2009 en Spiegel: (http://www.spiegel.de/international/business/0,1518,635051,00.html)
y lo
documentado en The "Towers of Basel": The World's
Biggest Central Bank Has Private Shareholders By
Washington's Blog.
http://www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=25823
8.- -
Karl Polanyi, La Grande Transfomation, Editions
Gallimard, páginas 304 y 330.
http://alainet.org/active/48658 |