UNASUR, golpe al
hegemonismo unipolar
Por Hedelberto López Blanch - Rebelión
[02.09.2011]-Actualizado
10:30 pm Cuba
Que
países de América Latina agrupados en la UNASUR
hayan acordado delinear políticas económicas sin la
presencia ni las presiones ejercidas durante décadas
por Estados Unidos a través del Fondo Monetario
Internacional (FMI) el Banco Mundial (BM) y el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) demuestra
claramente que los tiempos de hegemonía unipolar en
el área están cambiando.
Estos mecanismos financieros que durante años han
estado revoloteando sobre la región imponiendo
políticas neoliberales y de privatizaciones a favor
de las grandes transnacionales, se han visto
relegadas en los últimos tiempos.
El
mecanismo utilizado por el FMI, el BM y el BID, con
pequeñas diferencias, ha sido el mismo: entregar
empréstitos con altos impuestos a las naciones en
crisis, a cambio de adoptar medidas de recortes
sociales y autorización para la entrada
indiscriminada de capitales extranjeros. En pocas
palabras, significa la pérdida de la soberanía
nacional y la dependencia económica y política al
eje central dirigido desde Washington.
Debido al surgimiento en la región de gobiernos
democráticos progresistas, unido a las crisis
económicas que han golpeado fuertemente a las
naciones desarrolladas del planeta (Estados Unidos,
Europa y Japón) los desacreditados BM y FMI, no han
visitado en los últimos tiempos a las naciones
sudamericanas para imponer sus recetas neoliberales.
El
surgimiento de organismos regionales sin la
presencia de Estados Unidos como la Alternativa
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América
(ALBA), el Grupo de Río y la Unión de Naciones del
Sur (UNASUR) ha demostrado la capacidad de los
pueblos del hemisferio sur de dirigir y determinar
sus propios intereses y necesidades.
En
la visión de una real integración latinoamericana,
la UNASUR, creada en abril de 2007 y cuyo tratado
constitutivo entró en vigor en marzo pasado, ha dado
pasos halagüeños tras la cumbre presidencial,
seguida de una extraordinaria de sus ministros de
Economía, celebradas ambas en la capital peruana a
finales del pasado julio donde se acordó coordinar
medidas para enfrentar juntos los efectos de la
crisis.
Acciones concretas se alcanzaron en la primera
reunión del Consejo Suramericano de Economía y
Finanzas, realizada recientemente en Buenos Aires
con la participación de los ministros de Economía y
gobernadores de Bancos Centrales de los doce países
que integran la UNASUR.
Al
término de la cita, el ministro de Economía
argentino, Amado Boudou, informó que se crearon tres
grupos de trabajo en aras de coordinar un conjunto
de medidas en materia económica y financiera para
repeler la onda expansiva de la crisis desatada en
Estados Unidos y Europa.
La
solución ha sido tomar disposiciones urgentes de
conjunto para evitar que las potencias económicas en
crisis trasladen sus graves problemas financieros a
las naciones en desarrollo mediante la penetración
de capitales e inversiones especulativas.
Por
primera ocasión las naciones del Sur se levantan en
bloque contra el hegemonismo económico capitalista,
y las líneas que se acuerden no quedarán en el papel
pues ya se citó a una Cumbre de cancilleres de la
Unión para el 24 de agosto.
En
ese cónclave se analizarán y aprobarán los
resultados alcanzados por los tres grupos de
trabajo, destinados a incentivar el comercio
inter-regional, impulsar el uso de monedas locales
entre sus miembros, coordinar el manejo de las
reservas, el desarrollo del mercado y las
instituciones financieras regionales para su
reinversión en la zona.
El
primer grupo lo coordinan Ecuador y Colombia para
definir la cooperación técnica sobre las reservas
internacionales de la Unión que se cifran en 574 000
millones de dólares y la posibilidad de crear un
fondo de reservas propio de UNASUR.
Analizarán la expansión a toda la región del Fondo
Latinoamericano de Reservas (FLAR) integrado ya por
Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú,
Uruguay y Venezuela.
El
segundo equipo, encabezado por Venezuela y Uruguay
estudiará el uso de las monedas regionales para el
comercio interno en aras de aumentar los
intercambios sin que intervenga el dólar.
En
ese sentido, el canciller venezolano Nicolás Maduro
afirmó que "Hay un agotamiento del patrón dólar como
moneda de operación y reserva internacional, estamos
cumpliendo 40 años que Estados Unidos abandonó el
patrón oro y prácticamente impuso el sistema del
billete verde, como sistema dominante hegemónico
para las relaciones económicas y comerciales".
Por
su parte, el presidente bolivariano Hugo Chávez
celebró recientemente que "la iniciativa del Sistema
de Compensación Regional (SUCRE) se convierta en una
propuesta que evalúan los países de UNASUR como
herramienta para blindar a la región de la crisis
económica mundial provocada por el capitalismo de
Estados Unidos y Europa.
Como refuerzo a esas declaraciones, el presidente
ecuatoriano Rafael Correa insistió en la "necesidad
de que los gobiernos latinoamericanos concreten una
moneda regional para enfrentar medidas de Washington
que golpearían los mercados del mundo" y agregó "por
qué tenemos que depender del FMI y el BM si tenemos
el ahorro suficiente para el Banco del Sur y para
financiar nuestro desarrollo.
El
otro grupo, coordinado por Brasil y Chile, revisará
el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos de la
ALADI a la par que los fundadores del Banco del Sur
(Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay,
Uruguay y Venezuela) se comprometieron a acelerar su
puesta en marcha efectiva para contar con un
poderoso instrumento de financiamiento a largo plazo
que no otorgue empréstitos abusivos y draconianos
como han hecho el FMI y el BM.
Cierto que son varios, y a veces difíciles, los
desafíos. Entre estos se hayan los Tratados de Libre
Comercio (TLC) firmados por Colombia, Perú y Chile
con Estados Unidos que los atan a directrices
comerciales y financieras impuestas a gobiernos que
se presentaban como los aliados más fieles de
Washington en la región.
Pero las situaciones van cambiando para bien. En
Bogota ya no esta el pro cónsul norteamericano
Álvaro Uribe; en Lima no presiden ni Alejandro
Toledo ni Alan García y en Chile los estudiantes y
trabajadores del cobre les están haciendo ver al
millonario conservador Sebastián Piñera que son
otros los tiempos que vive Latinoamérica.
Las
declaraciones del mandatario colombiano José Manuel
Santos en la cumbre de Lima ofrecieron una nota de
sorpresa sobre esta nueva visión que viaja por el
hemisferio sur al decir: "las potencias en crisis
nos están destruyendo la capacidad de generar más
empleo y al mismo tiempo América Latina esta sentada
sobre unas reservas de 500 000 millones de dólares
que están perdiendo valor con la crisis".
Argentina, primero con Néstor Kirchner y ahora con
Cristina Fernández; Brasil con Inacio Lula da Silva
seguido por Dilma Roussef; Venezuela con Hugo
Chávez; Ecuador con Rafael Correa y Bolivia con Evo
Morales se han puesto a la vanguardia de este
movimiento integrador latinoamericano que trata de
desembarazarse de la hegemonía económica y
financiera norteamericana.
Suenan fuertes por el continente las voces y el
accionar de sus pueblos por la verdadera integración
de América Latina.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso
del autor mediante una licencia de Creative Commons,
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