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En ayuda de los
cuentapropistas
Por
Raúl Menchaca
[15.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
La entrada en vigor de las decisiones aprobadas en
mayo último por el Consejo de Ministros demuestra la
voluntad política y la flexibilidad del gobierno en
la marcha del proceso de actualización del modelo de
gestión económica.
Otra
vez se manifiesta la capacidad de adaptación táctica
en correspondencia con el estratégico fin de
perfeccionar el socialismo cubano y de eliminar los
pedruscos que aparecen en el camino y entorpecen el
avance.
Este
es el primer paquete de medidas que tienen una
expresión práctica tras el VI Congreso del Partido,
celebrado en abril último, y remarca la decisión de
favorecer la rápida reemergencia del empleo no
estatal como alternativa laboral que se ha
triplicado desde que apareció en la realidad
nacional a inicios de los 90.
La
mayoría de esas medidas, entre las que sobresalen
algunos alivios fiscales, apuntan a fortalecer el
trabajo por cuenta propia, una variante que ya
garantiza los más disímiles empleos para unos 300
mil cubanos.
Pero
además, este es un sector que está llamado a dar en
el futuro un aporte sensible al crecimiento del
Producto Interno Bruto nacional, algo que todos
necesitamos y esperamos en el afán de mejorar las
condiciones de vida de la ciudadanía.
Por
eso, sin mucha bulla, el escenario económico cubano
se modifica, sobre todo con el crecimiento del
trabajo por cuenta propia que de manera oficial
incluye a 181 actividades diversas.
Pasando por encima de tabúes y esquematismos, se
busca hoy una nueva mirada hacia ese sector del
empleo no estatal, que antes no fue visto con buenos
ojos, pero cuya ampliación actual se debe, nadie lo
dude, a la voluntad gubernamental.
Quizás, una de las decisiones más justas es la que
desde ahora exonera "de la obligación de afiliarse
al régimen especial de Seguridad social, a la
trabajadora de 60 años o más de edad y al trabajador
de 65 años o más de edad", incluyendo la devolución
de lo que se les ha cobrado hasta el momento.
Otra
medida importante, sobre todo de cara al crecimiento
futuro de los pequeños emprendimientos particulares,
es la que "exime del pago por las obligaciones
generadas a partir del mes de julio y hasta
diciembre del 2011, a los cuentapropistas por los
cinco primeros trabajadores contratados".
Sin
embargo, esa voluntad política también implica
obligaciones para quienes acometen un emprendimiento
personal de esa índole, que están obligados a
cumplir las regulaciones fiscales o los pagos de los
créditos, por sólo citar algunas.
Cada
trabajador por cuenta propia es responsable de
enfrentar sus obligaciones legales y sociales y no
puede convertir la licencia en una patente de corso
a partir del intereses gubernamental por favorecer
el crecimiento de ese sector.
Es
cierto que los problemas económicos de la nación no
se van a resolver con una decena de timbiriches,
pero también es verdad que, para aligerar un aparato
público ya agigantado, se necesita potenciar un área
que ofrezca puestos de trabajo de cara al previsto
reordenamiento laboral, y que a la vez brinde
solución a servicios de alta demanda.
Las
nuevas regulaciones recién puestas en vigor
confirman que hay que contar con los cuentapropistas,
porque con el apuntalamiento gubernamental renacen
en la flaca y estirada geografía cubana.
(Tomado de CUBAHORA) |