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La estrategia de la
distracción
Por
Noam Chomsky
[15.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
El
elemento primordial del control social es la
estrategia de la distracción que consiste en desviar
la atención del público de los problemas importantes
y de los cambios decididos por las elites políticas
y económicas, mediante la técnica del diluvio o
inundación de continuas distracciones y de
informaciones insignificantes. La estrategia de la
distracción es igualmente indispensable para impedir
al público interesarse por los conocimientos
esenciales, en el área de la ciencia, la economía,
la psicología, la neurobiología y la cibernética.
“Mantener la Atención del público distraída, lejos
de los verdaderos problemas sociales, cautivada por
temas sin importancia real. Mantener al público
ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para
pensar; de vuelta a granja como los otros animales
(cita del texto Armas silenciosas para guerras
tranquilas)”.
2-
Crear problemas, después ofrecer soluciones.
Este
método también es llamado
“problema-reacción-solución”. Se crea un problema,
una “situación” prevista para causar cierta reacción
en el público, a fin de que éste sea el mandante de
las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo:
dejar que se desenvuelva o se intensifique la
violencia urbana, u organizar atentados sangrientos,
a fin de que el público sea el demandante de leyes
de seguridad y políticas en perjuicio de la
libertad. O también: crear una crisis económica para
hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de
los derechos sociales y el desmantelamiento de los
servicios públicos.
3- La
estrategia de la gradualidad.
Para
hacer que se acepte una medida inaceptable, basta
aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años
consecutivos. Es de esa manera que condiciones
socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo)
fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990:
Estado mínimo, privatizaciones, precariedad,
flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no
aseguran ingresos decentes, tantos cambios que
hubieran provocado una revolución si hubiesen sido
aplicadas de una sola vez.
4- La
estrategia de diferir.
Otra
manera de hacer aceptar una decisión impopular es la
de presentarla como “dolorosa y necesaria”,
obteniendo la aceptación pública, en el momento,
para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un
sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.
Primero, porque el esfuerzo no es empleado
inmediatamente. Luego, porque el público, la masa,
tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente
que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio
exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al
público para acostumbrarse a la idea del cambio y de
aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5-
Dirigirse al público como criaturas de poca edad.
La
mayoría de la publicidad dirigida al gran público
utiliza discurso, argumentos, personajes y
entonación particularmente infantiles, muchas veces
próximos a la debilidad, como si el espectador fuese
una criatura de poca edad o un deficiente mental.
Cuanto más se intente buscar engañar al espectador,
más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por
qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella
tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en
razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con
cierta probabilidad, a una respuesta o reacción
también desprovista de un sentido crítico como la de
una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas
silenciosas para guerras tranquilas)”.
6-
Utilizar el aspecto emocional mucho más que la
reflexión.
Hacer
uso del aspecto emocional es una técnica clásica
para causar un corto circuito en el análisis
racional, y finalmente al sentido crítico de los
individuos. Por otra parte, la utilización del
registro emocional permite abrir la puerta de acceso
al inconsciente para implantar o injertar ideas,
deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir
comportamientos…
7-
Mantener al público en la ignorancia y la
mediocridad.
Hacer
que el público sea incapaz de comprender las
tecnologías y los métodos utilizados para su control
y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a
las clases sociales inferiores debe ser la más pobre
y mediocre posible, de forma que la distancia de la
ignorancia que planea entre las clases inferiores y
las clases sociales superiores sea y permanezca
imposibles de alcanzar para las clases inferiores
(ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
8-
Estimular al público a ser complaciente con la
mediocridad.
Promover al público a creer que es moda el hecho de
ser estúpido, vulgar e inculto…
9-
Reforzar la autoculpabilidad.
Hacer
creer al individuo que es solamente él el culpable
por su propia desgracia, por causa de la
insuficiencia de su inteligencia, de sus
capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de
rebelarse contra el sistema económico, el individuo
se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado
depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de
su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!
10-
Conocer a los individuos mejor de lo que ellos
mismos se conocen.
En el transcurso de
los últimos 50 años, los avances acelerados de la
ciencia han generado una creciente brecha entre los
conocimientos del público y aquellos poseídas y
utilizados por las elites dominantes. Gracias a la
biología, la neurobiología y la psicología aplicada,
el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento
avanzado del ser humano, tanto de forma física como
psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer
mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí
mismo. Esto significa que, en la mayoría de los
casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran
poder sobre los individuos, mayor que el de los
individuos sobre sí mismos. |