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Eric Toussaint: “La
crisis puede desplomar a la gran banca europea”
Por Eduardo Anguita - LibreRed
[22.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
Los
países del Sur podrían definir criterios
alternativos para otro desarrollo productivo del
planeta. Y también podrían impulsar una perspectiva
de alternativa sobre el tema del cambio climático y
sobre la crisis financiera bursátil.
“El
peligro más importante en estos días no es tanto
Grecia, sino una bancarrota de bancos privados muy
grandes, como el Société Générale de Francia, que
perdió el 55 por ciento de su capitalización
bursátil en los seis últimos meses”, dispara y
sorprende el reconocido intelectual europeo Éric
Toussaint, presidente del Comité para la Anulación
de la Deuda del Tercer Mundo y autor del reciente
libro publicado en Argentina La crisis global.
Además, el politólogo belga, figura central del
movimiento Attac, siglas en francés de la Asociación
por una Tasa para las Transacciones Financieras y
Ayuda a los Ciudadanos y activista del Foro Social
Mundial, estima que la oferta del bloque Bric
(Brasil, Rusia, India, China) sobre comprar deuda
europea implica “una inédita inversión de roles en
el sistema global.
Solamente China podría salvar al conjunto de Grecia,
Portugal, Irlanda, Italia, España. Porque las
reservas del gigante asiático son superiores al
total de la deuda pública de dichos países.
Entonces, yo diría que los países del Sur tienen la
posibilidad histórica de cambiar las reglas y de
imponer otro rumbo”.
¿Cómo
analiza lo que está pasando con la deuda griega y
los cimbronazos económicos de Italia y España?
La
Unión Europea y, en particular, la eurozona
atraviesan una crisis brutal. Empezó en mayo de 2010
por el eslabón más débil de la cadena de la deuda
pública europea, es decir Grecia, y luego se
contagió a Irlanda y Portugal.
Igualmente, el peligro más importante en estos días
no es tanto Grecia, sino una bancarrota de bancos
privados muy grandes, como el Société Générale de
Francia que perdió el 55 por ciento de su
capitalización bursátil en los seis últimos meses.
Estos
bancos están al borde de la bancarrota porque
utilizaron, en los años 2007 y 2008, la liquidez
otorgada por el Banco Central Europeo y las reservas
federal de Estados Unidos para endeudar masivamente
a países de las zonas del euro, en lugar de utilizar
el dinero para dinamizar la economía real. Entonces,
estos bancos son muy débiles frente a la situación
general de inestabilidad de la deuda pública en
varios países de la Unión Europea.
Cuando
uno lee que el Bric, este bloque de países que
integran Brasil, Rusia, India y China, dice “hagamos
un Plan Marshall, pero en vez de mandarle la plata
desde el Departamento del Tesoro norteamericano, lo
podemos realizar este grupo de países con recursos
propios”, suena extrañísimo. ¿Cómo tenemos que
interpretar eso?
Es una
inversión de roles, claro que tienen enormes
reservas en dólares y euros. Solamente China podría
salvar al conjunto de Grecia, Portugal, Irlanda,
Italia, España. Porque las reservas de China son
superiores al total de la deuda pública de los
países que acabo de mencionar.
¿Cuál
es la reflexión sobre esto? Primero, que en los
últimos años con el alza de los precios de materias
primas, los países del sur del planeta y China
lograron acumular un capital enorme. Además, estas
mismas naciones no aplican de manera ortodoxa las
políticas neoliberales, al contrario de la Unión
Europea y los Estados Unidos.
Entonces, yo diría que los países del Sur tienen la
posibilidad histórica de cambiar las reglas y de
imponer otro rumbo. Y la segunda reflexión es que,
sin embargo, estos países no utilizan esta
oportunidad histórica para realmente cambiar las
reglas del juego global. No retan a Europa para
abandonar el dogma neoliberal sino que se proponen
como ayudantes a nivel financiero y para mí eso es
una debilidad estratégica. Es el problema del G-20,
de la política de los gobiernos de Brasil, Argentina
y China, que no son de una suficiente ofensiva para
doblegar la coyuntura actual.
Y
usted cree que hay un margen en las relaciones de
poder internacional para ostentar una actitud más
protagónica, más agresiva.
Por
supuesto, los países del Sur tienen realmente la
posibilidad. Incluso, podrían definir criterios
alternativos para otro desarrollo productivo del
planeta. Y también podrían impulsar una perspectiva
de alternativa sobre el tema del cambio climático y
sobre la crisis financiera bursátil.
Nosotros, por ejemplo, y a nivel de los movimientos
sociales y de organizaciones sindicales europeos,
resistimos a la ofensiva neoliberal extendiendo
iniciativas ciudadanas de auditoría de la deuda. Ese
movimiento nació en Grecia, y ahora se están
constituyéndose pares del mismo tipo en Portugal, en
España, en Irlanda, y hace diez días nació, también,
un Comité de Iniciativa para una auditoría ciudadana
en Francia.
En
definitiva, el tema de la deuda, ahora, se
transformó en el eje central de la discusión
política en Europa. Y eso gracias a que, por primera
vez, grandes movimientos dedican toda su atención a
la resolución del problema. Y lo hacen recordando a
la gente que hay que aprender de las experiencias de
lucha del Ecuador, de la Argentina. Porque estos
países y sus organizaciones sociales, de algún modo,
al menos, no siguieron en la doxa neoliberal. De
algún modo, hicieron una primera ruptura
antipensamiento único, que habría que extender y
profundizar.
Fuente:
http://www.librered.net/?p=10841 |