|
Por qué los BRICS no
"salvarán" a Europa
Por Pepe Escobar - Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán
Leyens
[22.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
Este
jueves, en Washington, ministros de finanzas y
gobernadores de los bancos centrales del grupo de
potencias emergentes de los BRICS –Brasil, Rusia,
India, China y Sudáfrica– se reunirán y, según el
ministro brasileño de finanzas Guido Mantega:
“Hablarán sobre qué hacer para ayuda a la Unión
Europea a salir de esta situación.
¡Para
el carro! ¿Es una caballería emergente al rescate?
¿Podría ser el fin del auto-inducido pánico de la
liquidez de la eurozona (¿eurobasura?)? ¿O es solo
que los BRICS muestran gráficamente la evidencia,
mostrando en qué dirección sopla el viento
económico?
La
idea básica (brasileña) es que el potencial
financiero de los BRICS compre algo de deuda
soberana europea adicional. Pero solo bonos
“sólidos” –de Alemania o del Reino Unido– serían
aceptables. La justificación es que los BRICS
ganarían al diversificar sus reservas -China con 3,2
billones (millones de millones) de dólares, Brasil
con más de 350.000 millones, India con más de
320.000 millones– y ganarían más dinero que con la
inversión en bonos del Tesoro de EE.UU.
El
hecho es que BRICS seleccionados han estado
diversificando sus reservas desde hace bastante
tiempo, especialmente China, así como Brasil (que
sigue siendo el cuarto acreedor por su tamaño de
EE.UU., con más de 210.000 millones de dólares).
Habrá
mucho que discutir en Washington. India no muestra
mucho entusiasmo. Tampoco Rusia: Moscú, a través de
Arkady Dvorkovich, principal consejero económico del
presidente Dmitry Medvedev, declaró directamente que
los europeos deben presentar una estrategia clara
para rescatar a los PIGS (Portugal, Irlanda e
Italia, Grecia, España) antes de que Moscú comience
a comprar más bonos de la eurozona.
Quiero
morder tu manzana
En
cuanto a China, no preguntéis lo que puede hacer
Pekín por Europa; preguntad lo que Europa ha hecho
por Pekín. Bueno, no mucho. El bombardeo por la
democracia de la OTAN sobre Libia causó pérdidas
masivas a China, incluida la repatriación relámpago
de más de 36.000 trabajadores chinos, y la
cancelación de docenas de contratos. Para no hablar
de que los BRICS se opusieron fundamentalmente a la
guerra de la OTAN, y los “rebeldes de la OTAN” en
Libia ya han amenazado con marginar a compañías
brasileñas, chinas y rusas en el reparto del nuevo
botín libio.
Es
posible hacerse una idea de lo que Pekín quiere
realmente con lo que el máximo consejero del banco
central de China, Li Daokui, dijo en el reciente
Foro Económico Mundial en Dalian: “Las partes
incrementales de nuestras tenencias de reserva en
divisas deberían invertirse en activos físicos”.
Traducción: “Nos gustaría comprar participaciones en
Boeing, Intel y Apple, y tal vez deberíamos invertir
en ese tipo de compañías de manera proactiva”.
Daokui dijo que hay sorprendentes “10 billones de
dólares” a la espera de ser invertidos en EE.UU.;
sobre el cadáver colectivo del partido republicano,
se podría agregar.
Daokui
también dijo que China estaría dispuesta a “liquidar
más de sus tenencias de bonos del Tesoro” solo
después que “se estabilice el mercado del Tesoro de
EE.UU.”
La
palabra operacional en este caso es “liquidar”, no
“diversificar”. Es decir, que Pekín realmente quiere
librarse de todos esos dólares. Mientras tanto,
seguirá comprando cualesquiera activos extranjeros
que aparezcan, así como, inevitablemente, dólares.
Los europeos no deberían excitarse demasiado: Pekín
quiere tanto a la deuda del euro como a la deuda del
dólar. En realidad, ahora considera la deuda del
euro como aún más tóxica.
El
retorno de los muertos europeos
Críticos del plan brasileño dicen que la UE no
necesita un rescate. Ya está inundada de todos los
euros que imprime; lo que necesita es “disciplina
fiscal”. Adicionalmente, es una mala inversión: el
euro perderá inevitablemente frente al yuan, el
rublo o el real, y algunos países de la eurozona
podrían incluso llegar a la suspensión de pagos.
El
economista francés Emmanuel Todd –que pronosticó la
decadencia de EE.UU. incluso antes de la invasión de
Iraq– califica al euro de “concepto zombi”. Por
cierto, en el sentido de que la más acaudalada
Europa septentrional nunca estará dispuesta a abrir
sus billeteras para ayudar a Europa meridional a
alcanzar un nivel económico equivalente.
El
egoísmo nacional predomina. El euro es demasiado
caro para Grecia, Portugal, España, Italia e incluso
Francia. La tasa del euro en relación con el dólar
de EE.UU. está adaptada a Alemania u Holanda, no a
Europa del sur. Para estos países, el euro es como
una bomba de racimo sobre su crecimiento.
Y como
la divisa es tan fuerte, las compañías no pueden
exportar. Deslocalizan como locas. Y el desempleo
aumenta. Por eso el abandono del euro es una
solución para todos esos países cuya competitividad
enfrenta problemas. Pueden devaluar sus monedas y
reanudar las operaciones.
Pero
entonces comienzan los aspectos contrarios.
Técnicamente, el que esos países vuelvan a sus
monedas nacionales –digamos, el dracma, el peso, o
la lira– ya es un gran dolor de cabeza en sí. Es
obvio que esas nuevas (antiguas) monedas caigan;
según proyecciones de ING sería algo como un 50% en
el caso de Grecia y España.
Esto
significa que su deuda, así como las deudas de sus
compañías –denominadas en euros– aumentará
exponencialmente. Y lo mismo vale para la inflación;
se colocaría en un territorio de dos dígitos.
La
única solución realista para la crisis europea sería
orientarse hacia una Europa federal (algo como los
Estados Unidos de Europa). Eso implicaría que la
deuda acumulada de todos esos países sería la deuda
de Europa (y también implicaría, en un registro
positivo, no más especulación). La economía sería
centralizada, administrada en una escala europea.
No
existe absolutamente ninguna señal de que los
ciudadanos en toda Europa estén dispuestos a aceptar
un proyecto semejante. Por lo tanto, la crisis es
interminable.
Quiero
seguridad, sí señor
El
temor máximo del BRICS es que ese perpetuo páramo de
la eurozona más el estancamiento estadounidense
conduzcan a una contracción global y también causen
estragos en toda Asia, Suramérica y África.
La
opinión pública en el mundo en desarrollo tiene
buena memoria. Muchos soñarían que tal como el FMI
“ayudó” al Sur global aplicando sus temidos “ajustes
estructurales” –desregular todo lo que haya a la
vista y transferir más riqueza a los ya ricos– los
BRICS podría imponer ahora sus propias reglas para
“salvar” Europa.
Significaría, en la práctica, sitios permanentes en
el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para
la “B” y la “I” en BRICS (“R” y “C” ya lo tienen).
Brasil demandaría un verdadero libre comercio en
agricultura. Y China exigiría verdadera libertad de
inversión.
Pero
todos saben que eso no sucederá.
Otra
posibilidad –en términos de ayudar no solo a Europa
sino a la economía global en su conjunto– sería que
todos los BRICS lanzaran masivos proyectos de
infraestructura. Entonces, la UE y fondos en EE.UU.
serían “alentados” a participar. China ya lo hizo, y
Brasil lo está haciendo; pero esas masivas
inversiones en infraestructura se orientan en gran
parte sobre una base local y regional, y no
significan más empleo para europeos o
estadounidenses.
Europa
Occidental a pesar de estar golpeada por la crisis,
sigue siendo, en su conjunto, la economía número uno
del mundo; según The Economist, poco menos de un 24%
del total global, en comparación con los BRICS al
21%. Sin embargo, los europeos tienen un 32% de los
votos en el FMI, mientras los BRICS controlan solo
11%.
Por lo
tanto, tal vez sea eso lo que realmente buscan los
BRICS; quieren imponer una nueva correlación de
fuerzas en el FMI. Con este fin, ¿por qué no
debilitar un poco más el poder del dólar
estadounidense, y desafiar a Europa con un poco más
de fuerza, pero sin apostar a que el dólar, o el
euro, o ambos, se derrumben? Sun
Tzu lo aprobaría.
Pepe Escobar es autor de “
Globalistan: How the Globalized World is Dissolving
into Liquid War ” (Nimble Books, 2007) y “ Red Zone
Blues: a snapshot of Baghdad during the surge ”.
Su último libro es “ Obama does Globalistan ”
(Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en:
pepeasia@yahoo.com .
(Copyright 2011 Asia Times Online
(Holdings) Ltd. All rights reserved.)
Fuente:
http://www.atimes.com/atimes/Global_Economy/MI21Dj04.html
rCR |