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El G20 cruza sus dedos
entre Europa y Estados Unidos
[22.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
El
endeudamiento europeo y la crisis financiera de
Estados Unidos dominarán las discusiones de expertos
del G20, el grupo de las principales economías
desarrolladas y en desarrollo que se reúne esta
semana en Washington.
La
deuda soberana europea parece un reflejo del 2007,
cuando el quebranto del sistema bancario
estadounidense provocó la crisis económica mundial
más grave de los últimos 70 años y genera temores de
una nueva Gran Depresión.
Aunque
la volatilidad no ha alcanzado la magnitud de la de
2007 y 2008, la agenda que se discutirá es un
recordatorio de la tarea colosal que se ha impuesto
el G20: la reforma del sistema financiero global
para prevenir una nueva crisis y garantizar la
estabilidad financiera.
Estados Unidos, que se hizo centro de la presidencia
rotativa del G20 este año, es anfitriona de la
reunión de ministros de Hacienda y presidentes de
bancos centrales el viernes y el sábado.
El G20
está integrado por Argentina, Australia, Brasil,
Gran Bretaña, Canadá, China, Francia, Alemania,
India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia,
Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía,
Estados Unidos y la Unión Europea.El encuentro que
desde ayer abrió sus sesiones con reuniones técnicas
por separado de los siete países más
industrializados y los 13 en vías de desarrollo,
está elaborando recomendaciones para paliar los
principales problemas que golpean al mundo económico
de Occidente.Los lineamientos que salgan de este
encuentro serán sometidos a la próxima Cumbre de
jefes de Estado o de Gobierno del G20 el 4 de
noviembre de este año en Paris, Francia, donde
organizaciones sindicales y juveniles anunciaron
grandes movilizaciones de rechazo y condenas.
El
foro intentará crear el diseño de una nueva
arquitectura financiera para tratar de manejar la
economía global tras la crisis económica de los
últimos cuatro años que se generó en el seno de la
nación más poderosa económicamente.
La
incertidumbre sobre las finanzas de los gobiernos
europeos y estadounidense ha provocado la caída de
los mercados.
El
índice Dow Jones de Wall Street cayó un 7,9 por
ciento en julio y prolongó sus pérdidas en agosto,
en tanto el dólar siguió debilitándose frente al
euro y otras monedas, creando verdaderos temores
sobre su viabilidad.
De
acuerdo con algunos trascendidos, las propuestas que
llevan los ministros incluyen un impuesto a los
bancos, nuevas pautas de capital y la creación de
redes de seguridad financiera para sostener a países
como Grecia, Italia, España e Irlanda, entre otros.
Una de
las debilidades de estas naciones es que están
sujetas a la voluntad de operadores del mercado que
pueden enviar millones de dólares a través de las
fronteras con solo oprimir un botón.
El
encuentro de Washington tratará de calmar la ola de
pánico generada por la crisis de la deuda soberana
en Grecia con medidas radicales de disciplina fiscal
en la nación helénica y en toda la Unión Europea.
Los
propugnadores de la disciplina fiscal arguyen que la
Unión Monetaria Europea (UME) y su divisa común, el
euro, no resultarán sostenibles sin la drástica
reestructuración de las finanzas.
Para
los analistas, con este tipo de políticas de dura
austeridad fiscal en una época en la que la recesión
global de los últimos años ha ganado fuerza, existe
aún la posibilidad de una profunda recesión de doble
zambullida en 2011.
Las
voces alarmistas de estos halcones del déficit
claman por programas de austeridad fiscal
especialmente punitivos para los trabajadores, al
tiempo que siguen tolerando una abusiva manipulación
del mercado de capitales que sólo ha de beneficiar a
la elite financiera.
El
catedrático Simón Furrel, de la Universidad
estadounidense de Columbia, expuso recientemente que
los déficits fiscales de Europa y de Estados Unidos
se reducirán recortando salarios en el sector
público y los gastos de subsidios.Añadió que la
disparidad disfuncional del ingreso y la
polarización de la riqueza entre las masas
asalariadas y la elite financiera, constituyen
algunas de las causas principales de la crisis
global.
Ofrecer ahora la misma respuesta del G20 a la actual
crisis, sentenció Furrel, llevará sólo a otra crisis
global.
(Tomado de Prensa Latina) |