Archivos:  2003 | 2004 | 2005 | 2006  | 2007  | 2008  | 2009  | 2010  | 2011

E L    E C O N O M I S T A    D E    C U B A                             -- edición online --

 PORTADA | Mapa del Sitio | EDICIÓN IMPRESA   

ACUERDO DE LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA DEL NORTE   
Negados a la herencia

Por Néstor Núñez    

[22.09.2011]-Actualizado 11:30 pm Cuba

Es de suponer que el inglés Adam Smith, padre de la liberalización económica capitalista en pleno siglo dieciocho, sería uno de los primeros en descalificar a los herederos de los fundadores de las Trece Colonias de América del Norte. 

Caricatura: Libre comercioPorque lo cierto es que las políticas oficiales norteamericanas, mientras hablan de puertas abiertas y oportunidades plenas de mover mercancías, no hacen otra cosa que cerrar sus propias murallas y crear ventajas artificiales a sus productores. 

Es, sin dudas, lo contrario del legado del venerado Smith, quien en tiempos de la existencia de miles de productores libres, proclamó el mercado como el fin último de esa labor creadora de bienes y servicios, ensalzó el "poder regulador" de la competencia sin trabas, y colocó a la mercancía junto a Dios. 

Desde luego, los poderosos de hoy no actúan como insensatos. El catecismo liberal bien puede valer, sobre todo si se trata de invadir mercados vírgenes y rebosarlos de bienes y servicios Made in USA sin salida. 

Pregúntese en América Latina y sus casi tres décadas de experiencias neoliberales, que llevaron a que el mercado interno fuese copado por las grandes transnacionales imperiales en detrimento de la débil industria local; a que renglones enteros fuesen soliviantados por las mercaderías externas muchas veces subvencionadas oficialmente; a que el estado se desligara de sus funciones económicas; y a que las riquezas nacionales fuesen subastadas al por mayor. 

¿Un ejemplo realmente trágico? México, la cuna de la civilización mesoamericana del maíz, depende hoy en buena medida de las compras de ese cereal en los Estados Unidos, a cuenta de su entrada de panza en el llamado Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte. Un grano subsidiado en el gran vecino, desplazó a los agricultores nacionales de toda competencia. 

Únanse a ello las discusiones con China y otros países por medidas proteccionistas norteamericanas frente a la entrada en su mercado interno de aceros o textiles foráneos con precios más asequibles que los propios. 

Pero en fin, el asunto es que la nación que siempre receta a otras, pero nunca a si misma, no escarmienta. 

Así, una reciente información mostraba las quejas de Karel De Gucht, Comisario de Comercio de la Unión Europea, UE, quien acusó al socio mayor de dar la espalda a la agenda de libre comercio mundial debido a "equivocados temores políticos a nivel interno." 

En pocas palabras, el gobierno de Barack Obama está colocando obstáculos a las conversaciones globales sobre comercio, porque la prioridad del ocupante de la Casa Blanca es enfrentar el tema del desempleo nacional a las puertas de los comicios presidenciales de 2012, donde aspira a ser reelegido. 

Con la consigna de "empleos en América (EE.UU.)", la Casa Blanca hace resistencia a la posibilidad de abrirse mucho más al mercado global y que sus industrias pierdan mayor terreno frente a economías más competitivas. 

"Los Estados Unidos no siguen una agenda comercial", sentenció un malhumorado De Gucht. 

Al final, no es sorpresa. Quien a estas alturas no esté acostumbrado a las maniobras e inconsecuencias gringas, sencillamente no vive en este mundo, o carece de las neuronas mínimas.

PORTADA | Mapa del Sitio    


Añadir Feeds

© Copyright 1997-2011  El Economista de Cuba EDICION ONLINE
Publicación Digital de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba  ANEC
Calle 22 esquina a 9na Nro. 901. Miramar. Playa. La Habana. Cuba 
Teléfonos: (53-7) 29 3303 y 29 2084 Fax: (53-7) 22 3456 

Hospedaje: Cubaweb. La Habana.