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EL
BANCO SUIZO UBS AMENAZA
O rescatan a los bancos y al euro o hay guerra civil
y/o golpe militar
Por
Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada
[30.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
UBS,
el mayor banco suizo, resultante de la fusión en
1998 entre Union Bank of Switzerland y Swiss Bank
Corporation, publicó un reporte de 21 páginas,
Fractura del euro; las consecuencias (6/9/11), de
corte apocalíptico y de entonaciones mafiosas sobre
las "consecuencias" de la balcanización del euro,
cuyos autores son los "economistas" Stephane Deo,
Paul Donovan y Larry Hatheway.
En
paralelo, para dramatizar sus "investigaciones", el
polémico UBS publica otras dos notas ominosas: 1)
"La recesión pasó, pero la depresión acaba de
empezar", que predice una austeridad que llevará a
"una mayor forma muscular (sic) de gobierno" (¿no
habrá colaborado Calderón en su redacción?); y 2)
"La eurozona puede fracturarse en un horizonte de 5
años", por Nouriel Roubini, quien se ha vuelto el
espantapájaros del financierista sionismo jázaro.
La
brutal amenaza de UBS –que, por cierto, en fechas
recientes destapó la cloaca de sus actividades
metafinancieras con una nueva "pérdida" por más de 2
mil millones de dólares– es dicotómica: si sus
bancos "quebrados (sic)" no son rescatados y la
eurozona se balcaniza, ergo, advendría "un gobierno
autoritario o militar, o la guerra civil".
¿Por
qué propaga el pánico UBS, uno de los nueve bancos
que controlan el mercado de los derivados a escala
global (Bajo la Lupa, 7/9/11)? ¿Para ganar más y/o
intentar resarcir sus cuantiosas pérdidas
bursátiles?
Como
los clásicos pescadores, a río revuelto ganan más
los nueve bancos globales que controlan los
derivados financieros, que se calcula han rebasado
la cifra estratosférica de alrededor de 2 mil
billones de dólares, frente a unos exiguos 74
billones del PIB global.
UBS
–que, por cierto, se ha dedicado a golpear al
petróleo mexicano a través de un topo (ahora le
dicen "estratega"), hijo de un anterior director de
Pemex quien vende sin pudor la información
privilegiada de la paraestatal mexicana (ver Bajo la
Lupa, 23/11/08)– asevera que "las pasadas instancias
de fracturas de uniones monetarias tienden a
producir uno de dos resultados. O bien existe una
respuesta de un gobierno más autoritario (sic) para
contener o reprimir (sic) el desorden (sic) social
(un escenario que tiende a requerir un cambio de un
gobierno democrático a uno autoritario o militar), o
alternativamente, el desorden (sic) social opera con
las fracturas tectónicas existentes en la sociedad
para dividir (¡súper sic!) al país, desparramándose
en una guerra civil (¡súper sic!)".
El
resumen ejecutivo del amenazante reporte lo divide
en cinco partes:
1. "El
euro no debe existir" (así): la estructura actual y
su membresía deberán cambiar.
2.
"Confederación fiscal" sin balcanización: "la
aplastante probabilidad es que el euro se mueva
lenta (y dolorosamente) hacia alguna forma de
integración fiscal. El casi riesgo o fractura se
considera más costoso y cercano a una probabilidad
de cero. Los países no pueden ser expulsados pero
los estados soberanos pueden optar por salirse".
3. "El
costo económico (parte uno)": "el costo de un país
débil (sic) que abandona el euro es significativo":
quiebra soberana, quiebra empresarial, colapso del
sistema bancario y del comercio internacional", lo
cual "equivale a entre 40 y 50 por ciento de su PIB
el primer año".
4. "El
costo económico (parte 2)": "si fuera un país
poderoso como Alemania que abandona el euro las
consecuencias serían: quiebra empresarial,
recapitalización del sistema bancario y colapso del
comercio internacional, lo que equivale a entre 20 y
25 por ciento de su PIB el primer año".
5. El
costo político: el mayor de todos. "El poder blando
de Europa y su influencia internacional cesarían (…)
Ninguna unión monetaria se ha fracturado sin ninguna
forma de gobierno autoritario o militar, o guerra
civil".
En
este tenor, surge nuevamente Nouriel Roubini, quien
sacude el espectro de una tercera guerra mundial
(Moneynews, 26/9/11).
Vuelven a coincidir los mismos circuitos
financieristas: Nouriel Roubini se suma a la no muy
añeja amenaza de Ambrose Evans-Pritchard de hace
tres años sobre la inminencia de una tercera guerra
mundial (ver Bajo la Lupa, 7/9/08), curiosamente
ocho días antes de la extraña quiebra de Lehman
Brothers.
Nouriel Roubini considera que la austeridad fiscal
puede desembocar en una calamidad económica seguida
por una guerra. ¿Entre quién o quiénes?
Aduce
también que "la crisis financiera global y su
depresión consecuente, al unísono de la
inestabilidad política y social en Europa y en otras
economías avanzadas (sic), va a ser extremadamente
(sic) severa", de la que "ni China estará exenta" y
a quien le predice "un aterrizaje duro en los
próximos dos años".
Han
estado resonando demasiado los tambores de guerra en
las recientes cumbres y reuniones financieras. ¿Las
guerras como continuación de las finanzas por otros
medios?
En
Polonia se acaba de escenificar un choque de trenes
entre Estados Unidos y la eurozona cuando Timothy
Geithner, controvertido secretario del Tesoro
estadunidense e instrumento de la potente banca de
Wall Street, "advirtió de una catástrofe" a los
ministros de Finanzas europeos.
Por
cierto, contactos en Washington aseguran que Obama
deseaba decretar ya la quiebra del insolvente banco
Citigroup pero que Timothy Geithner se opuso
rotundamente (a grado de amenazar con su renuncia).
¿Pues de tanto poder goza, no Obama ni Timothy
Geithner, sino Citigroup?
A mi
juicio, la razón del brutal apretón de tuercas de
Timothy Geithner a Alemania está en la hermeneútica
de Ambrose Evans-Pritchard (The Daily Telegrap,
26/9/11): "Perdona Deutschland (nota: la tierra
alemana). La historia ha conspirado contra ti de
nuevo. Debes firmar 2 millones de millones de euros
y corromper (sic) a tu banco central, y aceptar 5%
de inflación o serás condenado a un Götterdämmerung
(nota: el crepúsculo de los dioses)".
Detalla el "rescate Geithner" bajo la brutal presión
de Estados Unidos (a la que se sumó Obama): "El
paquete multibillonario que ahora se conforma para
la Eurolandia fue ampliamente cocinado en Washington
(¡súper sic!), en colusión con la Comisión Europea,
y es impuesto (¡extra súper sic!) a Alemania con la
fuerza absoluta de la diplomacia (sic) de Estados
Unidos". ¡Uf!
Timothy Geithner ahora le propina a Alemania la
misma receta de "rescate" bancario de la post crisis
de Estados Unidos de 2008. En este jueguito
bidireccional de los "derivados financieros", más
que rescatar a la eurozona, ¿no es la banca de
Estados Unidos la que intenta salvarse?
La
señal es prístina: o Alemania crea una
hiperinflación monetaria en Eurolandia o viene la
guerra. Mejor la hiperinflación.
Ahora
Alemania tendrá que "buscar un mecanismo en la que
convierta un euro a cinco" (Reuters, 25/9/11) en
este nuevo modelo de "estabilización monetaria
europea". La alquimia monetarista convertiría así
440 mil millones de euros de sus fondos de rescate a
2 millones de millones de euros.
Y por
si alguien no entendiese en Europa, el controvertido
Goldman Sachs, otro insolvente banco de inversiones
(y uno de los controladores de la Casa Blanca),
amenazó con que "ya no existen más paraísos
financieros", en alusión al franco suizo y al oro,
ambos detenidos por los "mercados" (Moneynews,
27/9/11).
¡Estamos en el paroxismo de la guerra global de las
divisas!
http://www.jornada.unam.mx/2011/09/28/opinion/016o1pol |