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UN
BANCO, UNA PESADILLA DE MINISTROS Y UNOS TRATADOS
SIN VALOR
Una breve fábula de la eurozona
Por Mike Whitney - CounterPunch
[30.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
Pongamos que usted deseara construir un país nuevo,
pero que ignorara todo acerca de las instituciones
civiles, la burocracia o la historia. Lo que debería
preocuparle sería tan solo crear un entorno que
fuera bueno para los negocios, en donde el rigor
presupuestario y los acuerdos comerciales fueran la
ley de esta tierra.
Así
que usted se gasta un montón de dinero en bombo
publicitario de su Estado Idílico dirigido a
políticos y al público en general, publicidad que
proclama que su nueva creación será la vía rápida
para la paz y la prosperidad. Para sorpresa de
todos, tanto llegan a amar la idea que pasan por
alto el fallo estructural que está en el corazón de
este diseño, es a saber, que la confederación libre
de estados carece de un gobierno central. La única
cosa que mantiene a los países unidos es una moneda
compartida además de restricciones presupuestarias.
Eso es. Pero los peces gordos de las empresas y los
magnates de la banca se encogen de hombros y no
hacen caso del problema porque, bien, los gobiernos
en realidad no hacen nada de todos modos, ¿no es
cierto? Solamente entorpecen los grandes negocios.
Esa es
la razón por la cual usted ideó un modelo totalmente
diferente, un modelo que puso al Banco Central en el
centro del universo, rodeado de un reguero de
eurócratas (ministros de finanzas) que realizan sus
dictados y cantan sus alabanzas.
Entonces, un día, un fuego surge en el perímetro y
usted empieza a asustarse. Usted corre en círculos
agitando las manos y rogando ayuda. Pero los otros
líderes retroceden ante sus demandas porque están
atados a sus distritos electorales y corren el
riesgo de perder las elecciones si acceden a apagar
el fuego que no empezaron. Después de todo, fueron
estos "griegos haraganes" los que empezaron el
incendio. ¡Que paguen por ello!
Así
que ahora tenemos un serio problema. Eurotopia está
siendo reducida a escombros y nadie puede ponerse de
acuerdo en alguna solución. En todo momento usted
sigue planteándose que "si pudiera conseguir que los
ministros de finanzas apoyaran un fondo de
emergencia mayor para que yo pudiera vaciarlo todo,
apagaría el fuego pronto y volvería a ganar dinero."
Nunca se le pasa por el magín que su
Estado-Frankenstein corporativo no dispone de
precedentes históricos y está construido sobre una
base de simple arena. Usted nunca piensa "quizás
necesitamos un ejecutivo, un congresista, un juez,
un mercado de bonos y funcionarios públicos para
ejecutar nuestros planes."
¡Quiá!
No puede ser, porque el gobierno es malo. Los bancos
son buenos, los gobiernos son malos, ¿no?
Y
cuando usted saborea este bocado de sabiduría, su
Eldoradoeurolandia se reduce a cenizas.
Los 17
miembros de la eurozona están inmersos en una
espiral irreversible. Los bancos acumulan capital,
la financiación del dólar se hace más apretada, los
CDS campan cada vez más por las suyas, el programa
de préstamo de emergencia del Banco Central europeo
se dispara, y los medidores de stress del mercado
hacen saltar todas las alarmas. Se trata de todos
los síntomas de un gran cataclismo crediticio.
Ahora
estos problemas se podría solucionar si hubiera un
gobierno trabajando para extinguir el incendio. Pero
no está. En su lugar hay un banco, una camarilla de
ministros de finanzas y unos tratados sin valor
alguno. Y ésta es la razón por la cual la eurozona
está condenada al fracaso.
Y la
moraleja es… que el gobierno importa.
* Mike
Whitney es un analista político independiente que
vive en el estado de Washington y colabora
regularmente con la revista norteamericana
CounterPunch.
Traducción para
www.sinpermiso.info: Daniel Raventós |