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ESTADOS UNIDOS
¿Indignados?
Por John Saxe-Fernández - La Jornada
[30.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, acaba
de advertir que si la crisis nacional de desempleo
no se resuelve pronto, podrían ocurrir tumultos
callejeros: "Tenemos muchos recién graduados de
universidades que no encuentran empleo. Eso es lo
que pasó en El Cairo. Eso es lo que pasó en Madrid.
Uno no quiere este tipo de alborotos aquí".
Analistas de distintas posturas concuerdan, desde
Thomas Kocham, del MIT, hasta Immanuel Wallerstein,
de Yale. Al primero le sorprende que todavía no se
hayan dado hechos más visibles de descontento.
"Nuestro público es muy tolerante. No se inclina al
desorden civil, pero con esta economía, los tiempos
ya se agotaron".
Para
Wallerstein, la incertidumbre y el caos rondan por
doquier. Plantea que es irreversible el deterioro
del dólar como moneda de reserva mundial: era "el
último poder serio que mantenía Estados Unidos",
dijo a Sally Burch (http//:alainet.org),
y agregó que "los daños son hechos concretos, la
situación de Estados Unidos es grave y no es
recuperable". En lo doméstico señala que pequeñas
urbes "están entrando a la bancarrota y, por
ejemplo, no pueden pagar las jubilaciones", al
tiempo que con rapidez se deteriora la situación de
la clase media: "quienes perdieron su empleo no
hallan otro, en especial las personas entre 40 y 60
años, que llegan incluso a perder sus casas".
Para
Wallerstein "la situación en Estados Unidos va a
empeorar" por el freno republicano al gasto público.
Se gesta un deterioro mayor: "La fantasía del Tea
Party –advierte– está llevando a Estados Unidos, y
por lo tanto a todo el mundo, en dirección de un
crack".
El
desgaste económico-social interno es agudo: por más
de 36-40 meses el desempleo crónico ha permanecido
muy alto, en 9 por ciento, según se refleja en las
cifras del Bureau of Labor Statistics (BLS), cuya
metodología, que considera "ajustes estacionales" y
otros manipuleos, maquilla la realidad para que no
luzca tan mal. La permanencia del desempleo de largo
plazo no se registra a estos niveles desde el fin de
la Segunda Guerra Mundial y es equiparable al de la
Gran Depresión.
Según
John Williams (Shadowstats. com) "la extraordinaria
severidad y duración del embate económico en Estados
Unidos durante los últimos tres a cuatro años ha
desestabilizado los ajustes estacionales utilizados
en las cuentas mensuales del BLS de ciertas series
estadísticas". Después de 1994 se hicieron ajustes a
la metodología. Williams recuerda que según el
procedimiento estadístico utilizado ahora, después
de que alguien ha estado desempleado por más de un
año, ¡deja de estar incluido en las cuentas
gubernamentales!, por lo que "si el desempleo fuera
computado como se hacía antes de 1994, entonces la
cifra verdadera de desempleados sería de 22.2 por
ciento".
Pero
además de que el desempleo es crónico y en realidad
"muy alto", un estudio de Lawrence Mishel, del
Economic Policy Institute (EPI), muestra una
sustancial declinación en el patrimonio de la clase
media y otros grupos como los afroamericanos, cuyos
hogares son su principal riqueza: "el valor de los
bienes familiares es ahora más bajo de lo que era en
1983, hace una generación, mientras la riqueza de
los sectores de altos ingresos tuvo gran expansion"
(www.epi.org).
Téngase presente que esta es una tendencia de largo
plazo y que con ello permanece y se agudiza la
polarización social. Mishel muestra que 5 por ciento
de las familias más ricas captaron cerca de 82 por
ciento del crecimiento total de la riqueza
registrado entre 1983 y 2009, mientras 60 por ciento
de los hogares contaban con menos recursos que en
1983. Peor aún, otros estudios de EPI muestran que
el crecimiento de los salarios se está frenando, de
una tasa de 3.8 por ciento en 2007 a 1.8 en mayo de
2011.
Los
datos y eventos respaldan la prognosis de
Wallerstein: "Yo veo guerras civiles en múltiples
países del norte, sobre todo en Estados Unidos,
donde la situación es mucho peor que en Europa
occidental, aunque allá también hay posibilidades de
guerra porque hay un límite hasta el cual la gente
ordinaria acepta la degradación de sus
posibilidades".
http://www.jornada.unam.mx/2011/09/22/opinion/031a1eco |