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La
abusiva orden de la jueza Joan Lenard (II)
Por Andrés Gómez, director de Areítodigital
[30.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
Miami.- En este trabajo continúo tratando sobre
ciertos aspectos de la decisión de la jueza Joan
Lenard, del Tribunal Federal de Distrito del Sur de
la Florida, de 16 de septiembre pasado, en la que le
negó a René González, uno de los Cinco, su petición
de que una vez terminada su condena de 15 años en
prisión, el próximo 7 de octubre, en vez de cumplir
los 3 años de libertad supervisada en Estados Unidos
también impuestos a René en su condena original, el
tribunal permitiera que por razones humanitarias
pudiera regresar a Cuba a reintegrarse a su familia.
Existen precedentes en los que a individuos, que no
son ciudadanos estadounidenses, una vez cumplidas
sus condenas en prisión se les ha permitido cumplir
el término de su libertad supervisada en su país de
origen e, inclusive, también existen precedentes en
los que a ciudadanos estadounidenses, se les ha
permitido cumplir, por razones específicas, el
término de su libertad supervisada en otros países.
Así
que la alternativa presentada por el abogado de
René, Philip Horowitz, a la jueza Lenard para que le
permitiera a René cumplir los 3 años de libertad
supervisada en Cuba no sería excepción alguna. Al
contrario, es corriente que los tribunales aprueben
casos de individuos que no son ciudadanos
estadounidenses y que después de cumplidas sus
condenas en prisión regresen a sus países de origen
en vez de permanecer en Estados Unidos cumpliendo el
término de sus fases de libertad supervisada. Uno
pensara que la condición de René de ser ciudadano
cubano, por haber vivido en Cuba desde pequeño,
además de ser ciudadano estadounidense por
nacimiento, ayudaría en lograr que se le hubiera
permitido a René a regresar a vivir con su familia
en Cuba.
El
abogado de René en su petición a la jueza Lenard, le
recuerda que las hijas de René, Irma e Ivette,
solamente han podido ver a su padre en prisión una
sola vez al año, durante los largos años de su
condena. Y en el caso de la menor de las dos, Ivette,
René en las palabras de su abogado "[René] no ha
podido ser padre a la más pequeña [Ivette] ya que
ésta era una bebé cuando él fuera arrestado en
1998". Su esposa, Olga, según lo mantenido por el
gobierno de Estados Unidos, no lo ha podido ver
nunca en prisión. "No hay justificación para
mantener separado al acusado de sus padres, esposa e
hijas", mantiene en su petición el abogado de René.
Las
autoridades federales pertinentes tienen que estar
conscientes del grave riesgo para la vida de René
forzándolo a permanecer aquí durante todo ese
tiempo. ¿Qué pretende el gobierno de Estados Unidos
manteniendo a René aquí durante los próximos tres
largos años? Porque es el gobierno federal el que
insiste mantenerlo aquí, ya que como los documentos
correspondientes demuestran, la decisión de la jueza
Lenard sobre esta cuestión refleja fielmente la
opinión de la Fiscalía, que es el gobierno. La jueza
Lenard no ha decido nada en este fallo que el
gobierno no haya requerido de ella.
¿Entonces, qué? En vez de, como cualquiera con
sentido común hubiese pensado, por los graves
riesgos que entraña a la vida de René permanecer en
Estados Unidos en libertad supervisada por tres años
por parte de los terroristas de la extrema derecha
cubano americana –algunas de cuyas organizaciones
René infiltró para saber de sus odiosos planes y así
frustrarlos --, el gobierno federal hubiese accedido
de buena gana a que René regresara a Cuba para
quitarse esa terrible posibilidad de encima. Pero,
en vez de eso, lo obliga a permanecer aquí.
¿Que
subvaloran las agencias de inteligencia del gobierno
de Estados Unidos el salvajismo innato a la
naturaleza de estos terroristas, en este caso,
sedientos de venganza, de revancha, contra René?
¿Cómo puede uno creer semejante tontería? ¿Por qué
sino fueron escogidos esos jefes terroristas por
esas mismas agencias de inteligencia para realizar
las campañas terroristas en contra del pueblo
cubano?
Pecaré
de ingenuo y me atreveré a pensar que las
autoridades del gobierno federal desconocen quiénes
son los terroristas y dónde se encuentran… o si
realmente existen aquí esos terroristas.
¡Ah!,
entonces vayamos a una de las "condiciones
especiales" que forman parte de la condena de René y
que fuera confirmada en la reciente decisión de la
jueza Lenard del 16 de septiembre pasado: "Se le
prohíbe al acusado de asociarse o visitar lugares
específicos donde individuos o grupos terroristas, o
miembros de organizaciones que abogan a favor de la
violencia, o figuras del crimen organizado se saben
que están o que frecuentan".
Por lo
tanto, sin a lugar a dudas, dada esa orden como una
de las "condiciones especiales" de la fase de
libertad supervisada de René: Uno, las autoridades
federales saben quiénes son los terroristas; dos,
esas autoridades saben que los terroristas se
agrupan en organizaciones determinadas; y tres, esas
autoridades saben los lugares específicos dónde se
encuentran los terroristas.
¿Pudiera concebirse algo más escandaloso e impúdico?
En
manos de personas que decidieron, e implementarán,
esa "condición especial" de la fase carcelaria de
libertad supervisada de René, dependerá su vida aquí
durante los próximos tres años. // |