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ENTREVISTA A BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS
Incertidumbres y procesos contradictorios
Por Osvaldo León
[06.09.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
La
crisis económica "nos debe hacer pensar seriamente
porque no hay fuerzas políticas que, en la mayoría
de los países, impongan una tributación progresiva,
que fue la imagen política más importante de la
socialdemocracia europea durante el siglo XX". Así
opinó Boaventura de Sousa Santos, Director del
Centro de Estudios Sociales, Facultad de Economía,
de la Universidad de Coimbra, Portugal, en
entrevista con ALAI en días pasados. El investigador
habló de las contradicciones de las respuestas a la
crisis: "Hoy en el inicio del siglo XXI el señor
Warren Buffet dice que es injusto que pague menos
impuestos que sus empleados y cuantifica: 'yo pago
veintitanto por ciento y mis empleados están pagando
40 por ciento, yo soy el tercer hombre más rico del
mundo. ¿Qué pasa?' Estas son las contradicciones".
También habló de las contradicciones de los procesos
de cambio en América Latina.
- Has
dicho que el modelo neoliberal tuvo un gran marco
orientador que intentó promover la democracia para
apropiarse de ella ¿Nos puedes precisar este punto?
Desde
los años 80, por todo el mundo, tuvimos a la
democracia como una condicionalidad del Banco
Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Ya no
son las dictaduras las preferidas, son las
democracias. Pero democracias sin redistribución de
riqueza, sin derechos sociales, sin clase media,
porque la democracia es el sistema de gobierno que
con más legitimidad (y "paz social") puede producir
la debilidad del estado que el capitalismo
financiero busca. El capitalismo financiero puede
imponer más cosas a una democracia que a una
dictadura nacionalista. Entonces esta fue la trampa,
una promoción de la democracia para apropiarse mejor
del Estado. En Estados Unidos el capitalismo
financiero fue todavía más lejos: comprar las
elecciones, pagando las campañas electorales. Está
todo documentado con datos totalmente fiables. En
las tres últimas décadas Wall Street ha pagado las
campañas electorales de todos los presidentes,
incluso de Obama, y por eso quiere un retorno. No es
filantropía, paga las elecciones para que su gente
sea la que manda y la que hace política. Por eso
Obama ha nombrado en todo su equipo económico y
financiero a los hombres que el día anterior eran
los grandes de Wall Street y por los crímenes que
Wall Street cometió es imposible lograr meterlos en
la prisión. Fue posible meter en la prisión a Madoff,
por ejemplo, que es realmente un especulador, porque
es unoutsider de Wall Street, no es un hombre de
Wall Street, es un hombre que trabaja por fuera, por
eso fue un blanco fácil. Entonces, el problema que
vivimos es eso, un problema de que no estamos con
fuerzas y con modelos suficientemente fuertes para
poder combatir esta situación.
De
modo que caminamos por un mundo de incertidumbre, no
lo imagino totalmente catastrófico, porque veo
muchas energías surgir en el Sur global. Veo un
desplazamiento del capitalismo del Norte al Sur, veo
como está emergiendo el diálogo Sur-Sur. Es una
incógnita, pues países como China, Brasil,
Sudáfrica, India y Turquía ¿en algún momento van a
introducir algunas novedades en el modelo
prevaleciente que dicen defender? ¿Qué novedades? Y
tenemos a China con grandes entradas en África, con
compras de tierras porque está la crisis de la que
nadie habla, que es la crisis alimentaria. Pero, por
lo mismo, también están otros países -como Corea del
Sur y Brasil- y muchas multinacionales,
estableciéndose así un acaparamiento de tierras que
es una nueva forma de colonialismo. El colonialismo
clásico se caracterizó por ser dominación
territorial de un pueblo por parte de un Estado
ocupante. Ahora se expresa en ocupación territorial
por parte de multinacionales o Estados extranjeros,
por vía de contratos que establecen con los Estados
"ocupados", contratos que nunca incluyen a los
campesinos que más tarde o más temprano serán
forzados a desplazarse.
Es
decir, además de todas estas crisis hay innovaciones
interesantes en el mundo, hay procesos en el Sur que
se están impulsando, como en la India, Sudáfrica,
Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela. Procesos que
han intentado producir una alternativa. Sobre todo
los procesos de Ecuador y Bolivia son procesos
contradictorios que acompaño de cerca, y que me
dejan preocupado por la polarización política
interna que se está produciendo entre fuerzas de
izquierda. Son propuestas nuevas de una renovación
del pensamiento político, del pensamiento económico,
del pensamiento cultural como la interculturalidad,
la plurinacionalidad, el Buen Vivir y los derechos
de la naturaleza. Esta es una riqueza enorme que
desde un punto de vista del Norte-global no se
valora. Se considera ridículo, no entra en la cabeza
de un intelectual o de un movimiento político del
Norte entender esto que se está gestando.
-
Cuando dices procesos contradictorios, ¿cuáles
serían esos nudos?
Son
muchos. El primer nudo es que tenemos una dualidad
en estos países, sobre todo en países como Bolivia y
Ecuador, que son países que pasaron por procesos
constituyentes bastante novedosos en el continente,
en la medida que son transformaciones que nacen de
movilizaciones populares. Son procesos que emergen
desde abajo y no desde arriba. Antes eran los
abogados quienes escribían las constituciones, no
fue así en Bolivia ni en Ecuador. Estas
constituciones crean un proyecto de sociedad, como
por ejemplo el proyecto de plurinacionalidad, el
Buen Vivir, el Sumak Kawsay, el Suma Qamaña.
Entonces, ¿dónde está la contradicción? En la
dualidad entre un proyecto de Estado plurinacional y
la realidad del Estado existente en estos países que
es un Estado-nacional con toda la vejez normativa,
institucional, los hábitos del cotidiano burócrata
colonial del Estado moderno. Tienes, asimismo, las
contradicciones de una economía extractivista, cuyo
desarrollo dependiente siempre se basó en la
explotación desregulada de los recursos naturales,
que además en este momento tiene una coyuntura
favorable por el precio de los commodities o los
recursos naturales, y al mismo tiempo un proyecto
constitucional que apunta al horizonte
postcapitalista de Buen Vivir, de otro tipo de
sociedad. La tensión es entre lo viejo que todavía
vive y es fuerte frente al nuevo que todavía no
existe y apenas está emergiendo.
Estas
contradicciones repercuten en el campo social y en
el campo político. En el campo político tenemos las
viejas izquierdas del continente, que fueron siempre
muy modeladas por las izquierdas europeas, con las
siguientes características: Por un lado, eran
izquierdas monoculturales o sea eurocéntricas: nada
de lo que existe fuera del Norte o de Europa es
importante. Por otro lado, eran izquierdas que se
polarizaban muy fácilmente alrededor de la lucha por
el poder, por divisiones ideológicas. En tercer
lugar, eran izquierdas que tenían la misma
concepción de desarrollo de fuerzas productivas, la
misma concepción de explotación de la naturaleza.
Pero
hay iniciativas que surgen de este continente, que
de alguna manera empiezan con los zapatistas y
después con el Foro Social Mundial, y que van a
tener un impulso bastante grande en mostrar que hay
otros lenguajes de izquierda, otros movimientos -que
hasta entonces estaban totalmente invisibles-, otras
maneras de concebir la relación con la naturaleza,
otras concepciones de desarrollo; esa es una gran
novedad y de alguna manera vamos a asistir a una
dualidad entre izquierdas.
En
Ecuador como en Bolivia encontramos grupos -desde
fuera es fácil ver- que son dos facciones de
izquierda. Pero que a sí mismas no se consideran las
dos de izquierda, o sea cada cual considera que la
otra es de derecha. Entonces, cuando tú transformas
tu adversario -dentro del campo de la izquierda- en
tu enemigo, no hay lugar a diálogo. Y, por tanto,
viene la polarización política.
- ¿Y
acaso un desgaste mutuo?
Un
desgaste recíproco del cual se va a aprovechar la
derecha. El riesgo en términos de izquierdas está
demasiado fuerte, porque realmente la idea dominante
de las izquierdas en América Latina es nacionalista
y desarrollista, es muy difícil salir de esto.
Sabemos que hay una transición de un modelo
desarrollista dependiente hacia el Buen Vivir, pero
eso no se hace en un año. Y aunque haya señales de
que caminamos en esa dirección, eso no se ve. No se
ve, cuando en Bolivia los indígenas están
enfrentados con el hermano Evo por la construcción
de una carretera en el Parque TIPNIS. Yo he estado
muy involucrado en este conflicto, dialogando con
los indígenas y con la vicepresidencia, para
intentar un diálogo porque me parece que tienen
mucho en común y a pesar de todo no dialogan. Hay
alternativas a la carretera. Pero todo lo que parece
que son contradicciones dentro del seno del pueblo,
como decíamos, se polariza de inmediato, es un
enfrentamiento que divide el campo popular en
campesinos contra indígenas, indígenas contra
indígenas.
En
Ecuador veo lo mismo, un enfrentamiento y una
incapacidad de diálogo. Para cualquier observador es
extraño que en el proceso de una revolución
ciudadana, de un Estado Plurinacional, haya 200
dirigentes indígenas y campesinos que están
enjuiciados como terroristas o saboteadores. Eso lo
comprendemos en Chile, pero es difícil comprender
que se haga eso en Ecuador. Son contradicciones muy
fuertes. A mí, como un intelectual comprometido con
los movimientos y con los procesos de cambio de
izquierda, me preocupa porque son procesos
históricos, con oportunidades riquísimas que no se
repiten en la historia fácilmente, y me parece que
corremos el riesgo de desperdiciar oportunidades muy
importantes de cambio en el continente.
- Pero
lo que se ha puesto en duda, precisamente, es si se
trata de procesos de cambio.
Mi
posición es que son procesos de cambio, que quizá
son muy contradictorios, que quizá necesitan alguna
reorientación; pero son procesos donde hay muchas
cosas novedosas y cruciales para el futuro de la
humanidad. Con un ejercicio de imaginación política,
que no es difícil, podemos prever que una división
de las izquierdas en Ecuador o Bolivia, va a
conducir a la victoria de la derecha en cualquiera
de estos países. Entonces, una cosa que para mi es
cierta, es que la derecha lo primero que va a hacer
es eliminar las constituciones. Van a decir que la
Constitución de Ecuador es tanto de Alberto Acosta
como de Rafael Correa, no van a hacer distinciones,
a pesar que ahora sí hacen muchas distinciones. Esta
es la visión que nos falta para creer en lo que he
llamado como las pluralidades despolarizadas. Seamos
plurales, pero no polarizar al punto de que salgamos
todos derrotados.
Por
debajo de las polarizaciones, los procesos de cambio
muy novedosos están ocurriendo sin que sean muy
visibles. Mira, como sociólogo no dejo de ir a las
comunidades. Ahora mismo estoy terminando un
proyecto sobre la justicia indígena en Bolivia y en
Ecuador con estudios muy fuertes en las comunidades.
Es notable la riqueza de la diversidad cultural, la
articulación entre lo tradicional y lo moderno, lo
eurocéntrico y lo ancestral, cosas que se hacen en
el terreno de manera sencilla sin grandes
polarizaciones, la policía que recurre a las
autoridades ancestrales, las autoridades ancestrales
que hablan con el defensor del pueblo y se
entienden. Después tenemos a nivel macro, desde
arriba, polarizaciones enormes, donde los indígenas
compañeros de lucha pasan rápidamente a ser
considerados un obstáculo al cambio porque no
quieren una carretera, porque quieren obviamente sus
derechos colectivos que son una conquista, que es
otra cosa que la izquierda europea o eurocéntrica
nunca entendió.
- Pero
cabe considerar que también entra en cuenta, en
estos países como en otros de la región, el hecho de
que se trata de procesos con un vértigo muy grande,
con apasionamientos que dan poco margen al debate…
Tienes
razón, han sido procesos muy rápidos y la novedad no
vino de reflexiones teóricas de las izquierdas,
conocidas como tales, las novedades surgieron de
otros movimientos sociales, de otros agentes. Las
viejas izquierdas de alguna manera buscaron
aprender, pero de hecho lo que estoy mirando es que
no aprendieron lo suficiente y además los
movimientos se dejaron partidarizar demasiado.
Tenemos una crisis de las izquierdas que no se dan
cuenta de este vértigo, que no están en condiciones
de entender las contradicciones y lo que se puede
hacer y lo que no se puede hacer. Quizá también
tenemos una crisis de las dirigencias de los
movimientos sociales, la incapacidad de entender
como sus bases están manejando las contradicciones
del proceso, como, por ejemplo, políticas que van en
un sentido de inclusión, pero de una inclusión que
al mismo tiempo es excluyente. Una cosa es crear
otra economía donde la gente pueda prosperar en una
economía popular solidaria, otra cosa es distribuir
bonos. Porque los bonos te permiten salir de la
pobreza, pero no te permiten salir de una sociedad
en la que tú mismo puedas prosperar autónomamente
con sustentabilidad; es decir, si te sacan los bonos
caes de nuevo en la pobreza. Y prácticamente las
políticas de los bonos son las únicas políticas
sociales que vemos en el continente.
(Tomado de ALAINET.org) |