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BLOQUEO CONTRA CUBA
La cañona legal del bloqueo
Por
Raúl Menchaca
[06.09.2011]-Actualizado 11:30 pm Cuba
"El
bloqueo no es más que la ley del más fuerte", decía
Olga Miranda, la ya fallecida jurista cubana que
dedicó su vida a investigar sobre la tupida red de
legislaciones norteamericanas que conformaron el
cerco decretado contra Cuba hace casi medio siglo.
Porque
aunque muchos crean otra cosa, el bloqueo, que los
yanquis esconden bajo el eufemismo de embargo, es un
entramado de leyes que conforman un sólido cuerpo
legal para subvertir el orden en Cuba.
A
pesar de que la administración de Barack Obama
prometió cierto liberalismo en las relaciones
exteriores, la realidad es que el cerrado cerco
sigue intacto y tan apretado como el primer día.
Las
primeras regulaciones, dictadas por la
administración de John F. Kennedy, tuvieron como
base la "Ley de comercio con el enemigo", promulgada
como medida de guerra en 1917 para restringir el
comercio con naciones consideradas hostiles.
Aunque
esa legislación sirvió como base, fue la "Ley de
asistencia exterior", promulgada por el Congreso
estadounidense en septiembre de 1961, la que
autorizó a Kennedy a establecer y mantener "un
embargo total sobre el comercio entre Estados Unidos
y Cuba", pero también prohibió el otorgamiento de
cualquier ayuda al gobierno revolucionario.
El
muro levantado alrededor de Cuba se reforzó en el
1969 con la adopción de la "Ley de Administración de
las Exportaciones" (EAA por sus siglas en inglés)
como resultado de una revisión de los controles
sobre las ventas al extranjero.
Esa
legislación otorgó a la Casa Blanca autoridad para
controlar las exportaciones y restringir aquellas
que "contribuyeran al potencial militar de cualquier
país, en detrimento de la seguridad nacional de
Estados Unidos".
Los
años pasaron y, a pesar de los problemas, Cuba
siguió resistiendo la persecución yanqui, por lo que
en el 1992, cuando comenzaba el Período Especial, el
presidente George Bush quiso aprovechar lo que
pensaba era la oportunidad de oro para acabar con la
Revolución Cubana.
Así,
en octubre de ese año, casi exactamente 30 años
después de iniciado el bloqueo, Bush padre firmó la
"Ley para la democracia cubana", conocida como "Ley
Torricelli".
Con
ella, la Casa Blanca reforzó las medidas contra la
isla y oficializó la extraterritorialidad del cerco,
al prohibir a las compañías subsidiarias
norteamericanas en terceros países realizar
transacciones con Cuba o nacionales cubanos.
También prohibió, y aún prohíbe porque sigue
vigente, la entrada a territorio norteamericano,
durante un plazo de 180 días, de los barcos de
terceros países que hubieran tocado puertos cubanos.
Pero
la última vuelta de tuerca la dio la administración
de William Clinton, ese rubicundo demócrata que, en
el afán por acabar con el orden establecido en la
isla, llegó a entregar al Congreso sus facultades
presidenciales en lo referido a Cuba.
En
marzo de 1996, lo hizo al firmar la "Ley para la
solidaridad democrática y la libertad cubana", la
nefasta "Helms-Burton" que busca desestimular la
inversión extranjera e internacionalizar el bloqueo
a Cuba.
Esa
legislación, que más que ley es una aberración
jurídica, codificó las disposiciones del bloqueo y
amplió su alcance extraterritorial al denegar la
entrada a Estados Unidos a los directivos de
empresas extranjeras y a sus familiares, que
invirtieran en propiedades "confiscadas" en Cuba,
además, estableció la posibilidad de presentar
demandas en su contra en los tribunales
norteamericanos.
La "Helms-Burton",
que ha sido la más dura de las leyes aplicadas
contra nuestro país, también limitó las
prerrogativas del presidente para suspender esta
política, algo que ahora está en manos del Congreso.
Esa
ley fue la herramienta predilecta en la política
hacia Cuba de la administración de George W. Bush,
quien detrás de los pasos de su padre, trató sin
éxito de dar la estocada final a la Revolución
Cubana.
Ahora,
con la Casa Blanca ocupada por Barack Obama, a quien
el filósofo norteamericano Cornel West llama "la
mascota negra de Wall Street", no ha habido grandes
cambios en ese bloqueo, que en medio siglo nos ha
costado casi un millón de millones de dólares.
Obama
ha reiterado que no habrá cambios en esa política,
lo que, sin decirlo, ratifica el mantenimiento del
cerco como arma de presión contra Cuba y tal
declaración le da la razón a la recordada Olga
Miranda, porque es suficiente para saber que el
bloqueo se trata de una cañona legal. |