Por eso, el
Ministerio de Transporte (MITRANS) está empeñado en
reactivar el movimiento de carga mediante la
navegación de cabotaje, un sistema que se desarrolló
en Cuba a inicios del Siglo XIX y que tiene probada
eficacia.
En el primer
semestre de este año, la envejecida flota nacional
de cabotaje se encargó de mover poco más del cinco
por ciento de las cargas trasegadas por ese
ministerio, que transportó 10 millones 600 mil
toneladas.
Pero ese por
ciento aún está lejos de las potencialidades de ese
sistema, que ahora garantiza en lo fundamental el
tráfico Batabanó-Nueva Gerona-Cayo Largo del Sur y
algunas rutas limitadas en el centro y oriente del
país.
El ministerio
trabaja a marcha forzada en el diseño de un Plan
Integral para el Desarrollo del Cabotaje en Cuba,
que busca organizar los tráficos regulares tanto por
la costa norte como por la sur con destino a todas
las regiones del país para ofrecer a las empresas la
posibilidad de mover sus mercancías por vía marítima
con puntualidad, como explicó en la más reciente
sesión de la Asamblea Nacional, el ministro de
Transporte, César Arocha.
Para reactivar
una transportación que es mucho más barata, las
autoridades tienen el propósito de mejorar el estado
técnico de las embarcaciones de cabotaje,
principalmente para mover mercancías relacionadas
con la Canasta básica y otras producciones
terminadas como fertilizantes, materiales de la
construcción, laminados y combustibles, entre otros.
También se
trabaja en la rehabilitación de la infraestructura
portuaria para mejorar los ritmos de carga y
descarga en puertos como Nuevitas, Nueva Gerona o
Batabanó, que manipulan gran cantidad de mercancías
de cabotaje.
De igual
manera, se presta particular atención a las
terminales que garantizan las exportaciones de
azúcar en período de zafra.
De manera
paralela, después de un proceso de mantenimiento
constructivo en el puerto de Boquerón, se
organizaron y se pusieron en funcionamientos dos
nuevas líneas de ida y vuelta, que unen esa rada
guantanamera con Santiago de Cuba.
La
inhabilitación de esa rada durante casi cuatro años,
obligó a la más oriental de nuestras provincias a
trasladar por carretera gran cantidad de mercancías,
mayormente desde Santiago de Cuba, distante a más de
80 kilómetros, con gran consumo de combustible,
neumáticos, lubricantes y otros recursos.
Para que se
tenga una idea de las posibilidades que abren las
vías marítimas, basta saber que la transportación de
los trabajadores del turismo hacia y desde Cayo
Largo del Sur, desde abril de 2010, ha generado un
ahorro mensual de más de 60 mil dólares, teniendo en
cuenta que, por su capacidad, un viaje en catamarán
equivale aproximadamente a casi seis viajes en
avión.
Todos esos
esfuerzos buscan dar respuesta al lineamiento 270
que pide "garantizar la utilización de los esquemas
y medios más eficientes para cada tipo de
transportación, a través de del perfeccionamiento
del balance de cargas del país, aprovechando las
ventajas comparativas del ferrocarril, del cabotaje,
de las empresas especializadas y de la
contenerización para desarrollar el transporte
multimodal".
Por eso, los
planes que ya comienza a aplicar el Ministerio de
Transporte harán que lejos de una maldición, "la
circunstancia del agua por todas partes", sea una
ventaja para la economía nacional.