[06.09.2011]-Actualizado 11:30 pm Cuba
"No estamos
ante una crisis de la deuda, como afirman los medios
de comunicación, sino ante una crisis del
capitalismo; el sistema capitalista está en
quiebra", ha afirmado Jerome Duval, portavoz del
grupo sobre deuda externa ("Patas Arriba") de ATTAC-CADTM
en Valencia, en un acto organizado por la asociación
Socialismo 21. El activista publicará próximamente
el libro "La deuda o la vida", editado por Icaria.
¿Por qué
existe ese pánico al endeudamiento? En una
conferencia celebrada esta semana en Córdoba, Julio
Anguita pedía a la sociedad que no aceptara que es
negativo endeudarse. Duval comparte esta opinión:
"la deuda no es algo malo en sí misma, el problema
estriba en cómo el capitalismo la maneja y cómo
acaba imponiendo planes de austeridad a la
población". Y tampoco sobre el endeudamiento se
cuenta toda la verdad ya que, como ha recordado el
portavoz de "Patas Arriba", se oculta que al menos
el 75% de la deuda global del estado español es
privada.
Gobiernos,
bancos e instituciones como el Fondo Monetario
Internacional (FMI) o el Banco Central Europeo (BCE)
niegan que haya alternativa a los recortes sociales
y los ajustes estructurales. Pero el Comité por la
Abolición de la Deuda en el Tercer Mundo (CADTM)
plantea otra opción: las Auditorías de la deuda
pública con el control de la población, además de
otras como la nacionalización de los bancos con
pérdidas o la eliminación de los paraísos fiscales.
El precedente
más interesante de las Auditorías lo constituye
Ecuador, entre los años 2007 y 2008, con la
presidencia de Correa. Entonces, con la ayuda de
expertos internacionales y organizaciones sociales,
se auditaron las cuentas del país y se decidió
renegociar la deuda pública, de manera que el estado
ecuatoriano pudo ahorrarse 2.200 millones de dólares
en pago de intereses, que se destinaron a fines
sociales (educación y salud, entre otros). La
Venezuela de Chávez y Bolivia con Evo Morales
hablaron de caminar por la misma senda, pero sin
resultados prácticos.
"Lo decisivo
en las auditorías es que se realicen bajo control y
participación ciudadana y estén abiertas a los
movimientos sociales", ha afirmado Duval. Para ello,
"resulta esencial la lucha en la calle, porque es lo
que obliga a los gobiernos progresistas a que
cumplan sus propuestas", ha agregado el portavoz de
"Patas Arriba", quien ha citado el 15-M como "gran
motivo de esperanza".
En épocas de
crisis y para vender los recortes sociales a la
población, el lenguaje es una de las grandes armas
de las clases dominantes. "Las propuestas de ayuda
–por ejemplo, a Grecia- son falsas; realmente se
trata de préstamos vinculados a ajustes
estructurales; a quien de verdad se ayuda es a los
bancos", ha subrayado Duval. Así ocurrió con la
compra de bonos por parte del BCE a la banca
privada, a un precio superior a la que ésta los
había adquirido. Y esto se hizo con la excusa de
reducir la prima de riesgo (diferencial respecto a
la deuda alemana).
Tampoco la
crisis de la deuda es algo nuevo. El fenómeno surge
en la década de los 80 en los países del sur, sobre
todo cuando México resolvió, en 1982, que no podía
seguir afrontando el pago de las deudas a sus
acreedores. Esto actuó como mecha de una bomba que
se extendió por numerosos países. El FMI entró en
escena con los "ajustes estructurales" y la política
de préstamos a tipos de interés mucho más elevados.
¿Con qué resultado? Se dispararon las
"transferencias netas de deuda", es decir, se
multiplicó la diferencia entre el capital y los
intereses que salían de los países del sur, en
comparación con los préstamos y donaciones que se
ingresaban.
"Hoy en día se
aplican en los países de la periferia europea
recetas de austeridad muy similares a las que
sufrieron los países del sur hace 30 años", ha
subrayado Jerome Duval. "Hungría, Rumanía, Estonia,
Irlanda, Portugal y Grecia, entre otros, han
padecido las mismas medidas del FMI que ya
resultaron un fracaso absoluto; dicen que son planes
de ayuda, pero realmente contribuyen a un mayor
endeudamiento; de una salida keynesiana a la crisis
no se quiere hablar en ningún caso".
En 2007-2008
advino en EEUU la crisis de las "hipotecas basura",
que después se exportó a Europa. Duval recuerda cómo
"se ayudó a las grandes instituciones financieras,
es decir, se socializaron las deudas privadas
mientras los directivos de las grandes compañías
percibían grandes primas y sueldos; las grandes
promesas de los políticos sobre imponer controles y
moralizar el capitalismo resultaron proclamas sin
futuro y palabras vacías".
En el fondo de
la cuestión subyacen las palabras de Warren Buffet,
quien a lo mejor sin pretenderlo aportó una de las
mejores explicaciones que se han dado acerca de la
crisis de las deudas soberanas: "Hay una lucha de
clases, por supuesto, pero es mi clase, la de los
ricos, la que dirige la lucha. Y nosotros ganamos",
afirmó en su día este multimillonario
norteamericano.