El mito de la crisis
de la deuda europea
Por Mike Whitney - CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
[06.09.2011]-Actualizado 11:30 pm Cuba
Nadie se opone a la unidad. Y nadie se opone a una
Europa más fuerte, más unificada. A lo que se opone
la gente es a la política; políticas que reducen los
salarios de los trabajadores, privatizan activos
estatales, aumentan el desempleo y prolongan la
recesión. Es a lo que se opone la gente. La gente
que quema coches y enfrenta a la policía en Atenas
no lo hace porque odie la unidad. Lo que odia es una
política que transfiere todo el peso de la crisis
financiera sobre sus espaldas. El tema es la
ecuanimidad, no la unidad.
Durante más de un año nos han estado hablando de una
crisis de la deuda que se ha propagado de un país de
la Unión Europea al otro. Pero hay que tener en
cuenta que la crisis se predijo mucho antes de que
surgieran problemas en Grecia. Desde el principio,
los expertos advirtieron de que los defectos
estructurales de la constitución de la unión
monetaria terminarían por conducir al desastre. Y
así ha sido. ¿Por qué entonces todos se hacen los
sorprendidos? ¿Y por qué los políticos y los
banqueros centrales se muestran tan ansiosos de
culpar a Grecia? Se trata de un problema
estructural. No tiene nada que ver con derroche,
inmensos déficits presupuestarios, o "griegos
perezosos". Son pistas falsas. La moneda única buena
para todos tenía que terminar en una catástrofe a
menos que se tomaran medidas para nivelar el campo
de juego fiscal. ¿Qué significa eso?
Ya lo
veremos, pero primero, lo que sigue es un pasaje de
un artículo en Delusional Economics que ayuda a
colocar el problema en un contexto más amplio:
"…el
modelo europeo se basa en que Alemania es una
potencia industrial que ha deprimido sus salarios en
comparación con su producción y en comparación con
sus vecinos. Eso la ha convertido en un inmenso
exportador neto hacia Europa y por ello parece tener
en funcionamiento una economía sustentable. Pero
para que ese sea el caso de otras naciones europeas
tienen que ser importadoras netas. En vista de la
moneda común, países dentro de Europa con diferentes
capacidades productivas tenían la alternativa entre
ser mercados laborales o mercados deudores. En vista
de la liberalización del sistema bancario y la
ilusión de la simetría del riesgo crediticio en toda
Europa, muchas naciones eligieron el camino de la
menor resistencia: La deuda. Al hacerlo, permitieron
que Alemana siguiera exportando a Europa bajo la
ilusión de sustentabilidad, pero como se comprueba
ahora era mera ilusión. Débil voluntad política en
la política fiscal, pérdida del control monetario
nacional, banca desregulada a través de la frontera
y la moneda única crearon un entorno de
desequilibrio masivo.
Ahora
hemos llegado al punto en el cual ese desequilibrio
ha llevado a una crisis. La deuda que se acumuló en
la periferia sobre la base de este modelo llegó a un
punto en el que es inservible. Pero ha sido una
relación simbiótica. Los exportadores netos
necesitan que los importadores netos tomen
continuamente deuda o no pueden financiar la compra
de sus manufacturas o mantener sus sistemas
bancarios que se basan en préstamos a las naciones
endeudadas para financiar continuamente sus compras.
Si se exigiera que la periferia deje de gastar se
hundiría todo el barco. Es lo que estamos viendo
ahora." ("Europe must Choose" Delusional Economics)
Por
lo tanto, pregúntate, querido lector, ¿cómo es
posible que los mandamases del BCE no pudieron
estimar que enormes flujos de capital y saldos en
las cuentas iban a crear una crisis?
Es
inexcusable, especialmente ya que se les había
advertido una y otra vez que sucedería. Por lo
tanto, ahora los mercados están agitados, los
trabajadores alborotan en las calles, y la eurozona
va a toda velocidad hacia el precipicio. ¿No habría
costado menos y causado menos molestia si se hubiera
prestado atención a lo que decían los expertos
entonces?
Todo
el mundo podía ver que iba a haber desequilibrios
entre los países con déficit y los países con
superávit. Por lo tanto, cuando los bancos y otras
instituciones financieras comenzaron a abastecerse
de bonos de los países deficitarios –en la creencia
de que eran tan seguros como los bonos alemanes–
debería haber una bandera roja de Bruselas ¿Verdad?
Deberían haber anticipado que si Grecia se metía en
dificultades, no sería capaz de pagar sus deudas y
los bancos perderían miles de millones. Pero nadie
dijo nada ¿Por qué?
¿Fue
porque los bancos estaban acumulando los beneficios
de las tasas altamente más altas de los bonos de los
PIIGS? ¿Es porque el BCE simplemente hizo caso
omiso?
No
hay forma de saberlo con seguridad, pero el
resultado final es que la compra de bonos por parte
de los bancos contribuyó efectivamente a la actual
crisis. Basta con echar un vistazo a lo siguiente
del blog Streetlight:
"El
factor que tienen en común los países en crisis es
que, sin excepción, acumularon los mayores déficit
en sus cuentas corrientes en la Eurozona durante el
período 2000-2007. La relación entre los déficit
presupuestarios y la crisis es mucho más débil;
algunos de los países en crisis tuvieron
significativos superávit promedio durante los años
anteriores a la crisis, mientras algunos de los
países de la Eurozona con grandes déficit fiscales
no sufrieron la crisis. Es una prueba de que un
aumento en los flujos de capital, no los déficit
presupuestarios, puede haber sido lo que creó la
base para la crisis." ("¿Qué causó realmente la
crisis en la Eurozona?" The Streetlight blog)
Esto
significa que los déficit presupuestarios no
causaron la crisis, de hecho, muchos de esos países
realmente tenían superávit cuando sucedió. El
problema fue el océano de capital extranjero que
llegó continuamente. Una vez que el capital dejó de
fluir –¡BUM!– comenzó la crisis. Algo más de
Streetlight blog que ayuda a aclarar el punto:
"En
resumen, parece que la crisis de la Eurozona es más
consistente con el punto de vista de las causas
sistémicas que con el de las causas locales. En
otras palabras, aunque no tomaron necesariamente la
decisión correcta en cada caso, los países
periféricos de la Eurozona se enfrentaban a
poderosas fuerzas exógenas –auges del flujo de
capital y detenciones repentinas– que tendieron a
empujarlos hacia la crisis financiera. Jugaban
contra una baraja amañada.
Es
útil revisar la historia macroeconómica de Europa
periférica a la luz de esta interpretación. En lugar
de que los grandes déficit en las cuentas corrientes
hayan sido el resultado de mala administración
fiscal o de consumo excesivo, los actuales déficit
en las cuentas fueron la contraparte necesaria e
inevitable del aumento en flujos de capital del
centro de la Eurozona." ("What Really Caused the
Eurozone Crisis?, The Streetlight blog)
¡Oh,
Dios mío! ¿Así que después de todo la crisis no fue
causada realmente por "gastos derrochadores" o
"griegos perezosos", sino por flujos de capital?
¿Por qué entonces no se han introducido regulaciones
a fin de controlar el movimiento perturbador de
capital extranjero?
Bueno, porque eso significaría menos beneficios para
los grandes grupos financieros; por lo tanto el
tópico ni siquiera ha sido tema de debate.
¿Y
por qué imponen los responsables políticos medidas
punitivas contra los trabajadores en los países
afectados por la deuda cuando es obviamente la tarea
de los reguladores que para comenzar se impida el
desarrollo de monstruosos desequilibrios?
Es
fácil, es porque los trabajadores no tienen voz en
el gobierno, por lo tanto las pérdidas pueden
transferirse sobre sus espaldas sin muchos
problemas. Es simplemente cosa de reducir salarios,
recortar las prestaciones y destripar las pensiones.
Finalmente, se pagan las deudas y los dueños de
bonos reciben recompensas por sus malas inversiones.
Es simplemente la antigua guerra de clases al estilo
europeo.
Por
tanto, decidme, ¿Por qué alguien querría formar
parte de una unión semejante?
Mike
Whitney vive en el Estado Washington. Para
contactos:
fergiewhitney@msn.com
Fuente:
http://www.counterpunch.org/2011/10/06/the-european-debt-crisis-myth/