¿Fin de los alimentos baratos?
Por Lourdes Pérez Navarro
[22.10.2011]-Actualizado 9:20 am Cuba
Víctimas de
prolongadas sequías, inundaciones, conflictos
armados o insuficientes políticas gubernamentales,
32 países necesitan hoy ayuda alimentaria
internacional, mientras otros sortean a duras penas
lo que muchos llaman la crisis de crisis: la de los
alimentos.
Y es que, en los
últimos años, a los productos alimenticios se les ha
sumado, como poderoso enemigo, la volatilidad de los
precios.
Tras décadas de
cierta estabilidad, entre 2005 y 2008 los importes
mundiales de los alimentos tocaron techo.
Para mitad de ese
período el costo del maíz aumentó 74 por ciento,
mientras el del arroz se triplicó y llegó a crecer
166 puntos porcentuales.
Luego de alcanzar
cotas máximas, en el 2008 los valores se desplomaron
y perdieron 33 por ciento en apenas seis meses,
empujados por la crisis financiera y bancaria que
domina la economía global.
El declive duró
poco. En el 2010 los importes de los cereales se
dispararon y aumentaron 50 por ciento y continuaron
incrementándose durante 2011 antes de comenzar a
caer en cierta medida en el segundo trimestre del
año.
Pero los
pronósticos de los economistas no son halagüeños.
La mayoría
considera probable que la volatilidad de los precios
de los alimentos -término técnico con que denominan
esos altibajos- haya llegado para quedarse.
No en balde la
Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO) eligió este año
el lema "Precios de los alimentos: de la crisis a la
estabilidad" para conmemorar el 16 de octubre, Día
Mundial de la Alimentación.
Se trata de una
manera de sensibilizar sobre el problema que, aunque
a todos afecta, amenaza particularmente a los países
en desarrollo.
Cifras del Banco
Mundial muestran que entre 2010 y principios de 2011
el aumento de los costos condujo a la pobreza
extrema a cerca de 70 millones de personas.
En ese plazo los
países de más bajos ingresos y con déficit de
alimentos gastaron 164 mil millones de dólares en
importarlos, cantidad que constituyó máximo
histórico y resultó 20 por ciento superior a la
registrada el año anterior.
Con vistas a
revertir el fenómeno, la FAO insiste en la necesidad
de incrementar las inversiones en investigación,
capacitación, tecnologías, equipos e infraestructura
destinadas a potenciar la agricultura.
También convoca a
buscar transparencia en los mercados y poner coto a
políticas agrícolas distorsionadoras y medidas
comerciales proteccionistas.
(Tomado de Prensa
Latina)