ESTADOS
UNIDOS-CHINA
Una guerra económica que nadie desea
Por Hedelberto López Blanch - Rebelión
[27.10.2011]-Actualizado 10:30 pm Cuba
Nuevamente Estados
Unidos ha retomado el camino de una guerra comercial
contra China a la que acusa de provocar los graves
problemas económicos que padece, debido a la
devaluación de la moneda, el renmimbi (RMB), más
conocida por yuan.
El pasado 11 de
octubre, el Senado estadounidense aprobó por 63 a 35
votos, la Ley de Reforma para la Supervisión del
Tipo de Cambio que pretende presionar a China para
que reevalúe el yuan.
La prevista ley
establecería la aplicación de aranceles penales a
las mercancías de cualquier país que se consideren
subsidiados por mantener baja la cotización de su
moneda.
Según Estados
Unidos, China mantiene baja la cotización de su
moneda para abaratar las exportaciones y hacerlas
más competitivas en cualquier mercado y por ende ha
ayudado a fomentar su déficit comercial y el aumento
del desempleo que supera el 9 %.
La iniciativa,
para convertirse en ley, deberá ser aprobada por la
Cámara de Representantes y después firmada por el
presidente Barack Obama, quien días antes de la
discusión en el Senado acusó al gigante asiático de
haber llegado a Estados Unidos "mediante la
manipulación del yuan para ayudar a las
exportaciones". Por tanto, se da por descontada su
rúbrica.
La profunda crisis
económica por la que atraviesa Washington desde 2008
se ha convertido en la lucha política fundamental de
los dos partidos estadounidenses: los demócratas por
mantener la presidencia y los republicanos por
recuperarla.
En octubre del
pasado año, la Cámara de Representantes abrió fuego
contra el gigante asiático pero la iniciativa no
pasó al Senado.
En esa ocasión, al
defender el proyecto, la entonces presidenta de la
Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, argumentó que esa
situación era una desventaja competitiva pues
abarata los productos chinos exportados en contra de
las fabricaciones estadounidenses y ha supuesto "la
pérdida de dos millones de empleos en el país en la
última década".
Sobre esta
agresiva política, que podría provocar una guerra
económica entre los dos países con posibilidades de
extensión, la lectura que hacen los especialistas es
que al parecer solo Washington esta "autorizado" a
hacer lo que desee con su moneda (dólar) como lo ha
hecho desde la Segunda Guerra Mundial.
La reacción de las
autoridades chinas fueron inmediatas al advertir su
viceministro de Relaciones Exteriores, Cui Tiankai
que la decisión "podría iniciar una guerra
comercial" pues la medida "viola las normas de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) y obstaculiza
las relaciones bilaterales".
El vocero de la
cancillería, Ma Zhaozu, la catalogó de "imprudente y
falta de visión" pues la apreciación de la moneda no
resolverá el problema del déficit comercial
estadounidense ni el incremento de puestos de
trabajo.
Zhaoxu emplazó a
Estados Unidos a "abandonar el proteccionismo y la
politización de los temas económicos para expandir
los vínculos comerciales".
La Cámara de
Comercio Internacional de China (CCICh) señaló que
la aprobación del proyecto por el Senado, "no es
justa" viola los acuerdos de la OMC y solo busca
desviar la atención de la asfixiante situación
nacional que vive ese país.
La medida tiene
lugar en momentos que China aumenta sus
importaciones desde Estados Unidos en una tasa
promedio de 17 % anual a la par que crecen sus
inversiones en Norteamérica.
Además el renmimbi
se apreció más del 25 % desde 2005, pero
contrariamente la tasa de desempleo en Estados
Unidos aumentó del 7 % al 9,1 %. En junio de 2010,
China realizó un ajuste en su moneda que la llevó a
situarse a un cambio alrededor de 6,80 yuanes por
dólar.
Como expliqué en
un comentario anterior, China mantiene ese nivel
cambiario con la compra de dólares por yuanes, y
después coloca parte de esos billetes en el mercado
de deuda estadounidense, los llamados títulos del
Tesoro Público de los que ya posee más de un billón.
De esa forma, pone
freno a la subida del yuan y aunque la hace
dependiente del dólar, también la convierte en el
mayor acreedor de Washington.
Como ambas
economías se retroalimentan directamente a China
tampoco le conviene que el dólar caiga en picada,
mientras que un incremento acelerado del renmimbi
haría a su industria menos competitiva, afectaría su
mercado laboral al subir los precios de sus
mercancías y bajaría la demanda con la consecuente
reducción de la producción en las empresas
exportadoras.
El primer ministro
Wen Jiabao fue muy claro al analizar la latente
problemática: "Si el yuan se aprecia de 20 a 40 %,
como algunos piden, un gran número de empresas
exportadoras chinas quebrarían, los empleados
perderían sus puestos y los trabajadores migrantes
tendrían que regresar al campo, lo cual haría muy
difícil mantener la estabilidad social. De ninguna
manera el mundo se beneficiaría de una crisis en la
economía china".
No solo la Cámara
de Comercio China esta en desacuerdo con las
amenazas de guerra económica de Washington, sino
también ha sido rechazada por decenas de
organizaciones empresariales estadounidenses, entre
ellas, la Asociación de Exportadores e Importadores,
que presionan para que la posible ley sea desechada
debido a que acrecentaría los graves problemas
económicos que ya presenta esa nación.
Washington podría
disminuir su déficit comercial si regula los
controles a las exportaciones a China y autoriza las
ventas de productos de alta tecnología, hasta ahora
prohibidas, que la obligaría a Beijing a realizar
compras más costosas.
Dos razones muy
fuertes son los verdaderos motivos de Estados Unidos
para llevar adelante esa ley. La primera es que el
gigante asiático pueda arrebatarle en unos años la
hegemonía económica mundial (algunos afirman que en
menos de 20 años) y la segunda es tratar de mantener
al dólar como la moneda principal de intercambio
mundial.
Observemos como se
desarrollarán los acontecimientos futuros pero lo
cierto es que para todos los países en general una
guerra comercial entre Estados Unidos y China
agravaría aún más la crisis económica mundial.
Rebelión ha
publicado este artículo con el permiso del autor
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respetando su libertad para publicarlo en otras
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