Furia de 99% de la humanidad
contra 1% de la parasitaria plutocracia global
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
[22.10.2011]-Actualizado 9:20 am Cuba
El eslogan de los
indignados Ocupantes de Wall Street (OWS) es
sencillamente genial, desde el punto de vista
mercadotécnico: "¡Somos 99%!"
En la época en que
más cacarea la doble bancocracia del G-7 y la OTAN
su ficticia "democracia" -gracias a la atroz
desinformación de los oligopolios multimediáticos
globales/locales-, los OWS han desnudado la cruda
verdad del modelo dominante mundial: el uno por
ciento de la población mundial, que epitomiza la
plutocracia global, ha sido el exclusivo segmento en
haberse beneficiado de la desregulada globalización
financierista que emergió desbocadamente en 1991 a
consecuencia del vacío ideológico que originó la
disolución de la URSS y generó el hoy caduco orden
unipolar estadunidense.
La revuelta
ciudadana global -prevista hace mucho, tanto por
Zbigniew Brzezinski, ex asesor de seguridad nacional
de Carter e íntimo de Obama, como por el
prospectivista Gerald Celente (Bajo la Lupa,
16/1/11)- cobra mayor envergadura con la inclusión
fenomenal de los indignados -humanos desposeídos al
final de cuentas como sus similares contestatarios
árabes, españoles y griegos- en el epicentro (con
protección nuclear) de la desregulada globalización
financierista de la anglósfera bancaria: Wall Street.
El efecto
simbólico es descomunal, porque no es lo mismo tomar
un centro financiero de la periferia subyugada que
atreverse a poner en estado de sitio el altar del
templo supremo de la teología neoliberal global que
tampoco benefició a la aplastante mayoría de los
ciudadanos de EU, país cuyos triunfos militares a lo
largo del siglo XX permitieron la eclosión de una
parasitaria plutocracia barbárica que ha desquiciado
la armonía universal a expensas del bien común.
No hay que
equivocarse: más allá de la gran protesta global de
carácter eminentemente plural de la revuelta
ciudadana del 15 de octubre (15october.net y #15 en
Twitter) -que me recuerda la pintura El grito de
desesperación, del noruego Edward Munch, en el
puente de Oslo, esta vez mediante un grito global de
regeneración transformativa-, destacan tres
virtudes: 1) su enfoque puntual (contra la tiranía y
codicia de los banqueros neoliberales, apodados
banksters: la bancocracia parasitaria); 2) su
profundo grado de concientización ("¡Somos 99%!"), y
3) su poder cualitativo (más que masivamente
cuantitativo) que ya empezó a ejercerse en los
medios sociales (Facebook y Twitter) que le han
impreso un enorme efecto multiplicador y que han
sorteado los escollos de la censura orwelliana de
los desinformativos oligopolios multimediáticos.
De entrada va el
primer triunfo de los medios sociales ciudadanos
sobre los oligopolios multimediáticos de la misma
parasitaria plutocracia global, consagrados a
boicotear y a torpedear la dialéctica de la protesta
libertaria contraria a sus intereses financieristas
(hoy a la deriva).
Por lo pronto, los
OWS cuentan con la simpatía de la tercera parte
(¡supersic!) de la nación estadunidense, según
Reuters: cifra enorme para menos de un mes de
movilización (más lo que se acumule), lo cual puede
redireccionar el voto presidencial de 2012, como
sucedió con el Partido del Té en su momento estelar
(venido aceleradamente a menos por su
obstruccionismo fundamentalista, aunque con
excelentes ideas financieras en lo que se refiere al
control de la racista Reserva Federal).
Hoy los OWS son ya
más populares que el Partido del Té (Alex Altman,
Time, 13/10/11) y que el mismo Obama (RawStory,
13/10/11).
Karl Denninger,
cofundador del Partido del Té (al que acusa de haber
sido secuestrado por los verdugos financieros del
Partido Republicano), se ha adherido sin tapujos a
los OWS (RawStory, 14/10/11).
Foto
Manifestación
anti-Wall Street, ayer a las puertas del Capitolio
de Harrisburg, capital de PensilvaniaFoto Ap
Reader Supported
News (RSN, 14/10/11), que ha dado una magnífica
cobertura a los OWS (a la par de RawStory), refiere
que "en Asia, sus autoridades y empresarios son
quienes menos temen a las inexistentes protestas,
debido a que la mayoría de sus economías están
creciendo vigorosamente". Extrapola que "la historia
sugiere que tales acciones por sí mismas", en
referencia a los OWS, "puedan cambiar al mundo
(sic)", pero reconoce que "algunos analistas ven
ellas un potencial para el cambio político".
Los OWS, de
estructura asombrosamente horizontal, han sido
severamente fustigados por los oligopolios
multimediáticos (bajo el control plutocrático
bancario) por carecer de liderazgo, cronograma y
programática, amén de "malolientes (sic)".
El profesor
universitario Robert Reich ubica la escenografía del
choque entre los banqueros y la insurrección
ciudadana (CommonDreams, 9/10/11) y destaca la
incapacidad de Obama para regular a los bancos
mediante "la resurrección de la Enmienda
Glass-Steagall" (nota: disociación entre el sistema
de pagos, la actividad comercial y los seguros con
las inversiones de riesgo de los bancos, ya no se
diga, su frenesí especulativo que ha deglutido a la
economía real y a la clase política neoliberal muy
bien lubricada).
Matt Taibbi,
consagrado reportero que desnudó las atrocidades de
Goldman Sachs, tras felicitar a los OWS por "haber
dado en el blanco", con el fin de "combatir la
corrupción financiera", les propone un sucinto
programa de cinco puntos para "golpear a los
banqueros donde más duele" (Rolling Stone,
12/10/11):
1) "Romper los
monopolios": la plutocracia bancaria (unos 20
gigantes en EU) "constituye una amenaza directa a la
seguridad nacional" por "encontrarse por encima de
las leyes y de las consecuencias del mercado" y por
"carecer de transparencia y rendición de cuentas";
es "más peligrosa que miles de mafias juntas". Un
inicio para su desmantelamiento pasa por el rechazo
a la Enmienda Gramm-Leach-Bliley y por la
resurrección de la Enmienda Glass-Steagall.
2) Un impuesto de
0.1 por ciento en todas las transacciones de las
acciones y bonos, y de 0.01 por ciento en todas las
operaciones con "derivados financieros" generarían
los suficientes recursos para los rescates
bancarios, lo cual "disuadiría a la infinita caza
por ganancias instantáneas" mediante las
"supercomputadoras de información privilegiada
interna" (comercio de alta-frecuencia:
high-frecuency-trade).
3) Prohibir el
dinero público para el cabildeo privado.
4) Impuesto a los
apostadores de hedge funds (fondos de cobertura de
riesgo). Taibbi no especifica el monto, pero sugiere
acabar con sus desproporcionados privilegios
fiscales.
5) Modificar el
oneroso salario de los banqueros (sus ultrajantes
"bonificaciones" multimillonarias, aun cuando llevan
a sus empresas a la quiebra).
A mi juicio, en el
seno de la vorágine contestataria de los dos
extremos del abanico político tradicional de EU,
quizá rebasado a estas alturas (el Partido del Té
como extrema derecha del Partido Republicano, y los
OWS más cercanos a la base del Partido Demócrata),
la revuelta -más conceptual que insurrecta- ya llegó
al corazón de la nación estadunidense para quedarse,
cuando las oscilaciones pendulares de las protestas
buscan ahora su equilibrio común contra la insolente
cuan insolvente plutocracia bancaria.
El mundo ya gritó
su furia a los cuatro vientos. ¡Pónganse a temblar,
banqueros y plutócratas parasitarios!: "!Somos 99%!"
Ahora falta
concretar
(Tomado de CUBADEBATE)