Hacia el G20 en Cannes 2011
Por Julio C. Gambina - Rebelión
[27.10.2011]-Actualizado 10:30 pm Cuba
Está pronta para
realizarse la reunión de Presidentes de países
integrantes del G20, siendo la cita en Cannes el
próximo 3 y 4 de noviembre.
No
resulta menor el dato de la sede, en Francia,
Europa, uno de los epicentros de la crisis mundial
en estos días, donde los locales son protagonistas
hegemónicos en la región junto a Alemania, y en
rigor, ambos países líderes de la zona euro no
terminan de ponerse de acuerdo sobre las mutuas
contribuciones para el salvataje del proyecto
capitalista en el viejo mundo.
Europa es parte destacada de la crisis mundial del
capitalismo, con lo que los debates tienen agenda
global y expectativa en torno a la situación de
aquellas economía más comprometidas, tal el caso de
Grecia y otros de la periferia, y no tanto, como es
el caso de Italia, a quién se le está demandando un
profundo ajuste de sus cuentas fiscales.
El
desenlace de la situación afecta directamente las
bases comunes del euro, su zona, y especialmente a
la banca francesa y alemana, los grandes acreedores
en dificultades ante posibles procesos de cesación
de pagos en ciernes. Antes del default griego se
espera la continuidad de los salvatajes estatales, e
incluso se discuten quitas a la deuda griega que
pueden alcanzar entre el 20 y el 50% del total, algo
impensado hasta hace muy poco tiempo. Eso convalida
el pensamiento de ir más allá y exigir auditoría de
deuda, condonaciones y directamente reclamos por el
no pago de la deuda.
El
capitalismo contemporáneo cruje con la crisis
mundial y necesita urgentes respuestas, que el poder
mundial no quiere otorgarlas antes de un gran
sacrificio de los sectores más empobrecidos,
especialmente de los trabajadores, que en Europa
tienen aún muchos derechos a resignar.
Agenda francesa para el debate
La
presidencia francesa del cónclave sugiere abordar en
los debates lo atinente a la "seguridad alimentaria
y la producción agrícola"; la cuestión de las
"infraestructuras"; la "protección social mínima"; y
un "gravamen a las transacciones financieras".
Sobre
la cuestión alimentaria, desde la FAO se analiza la
perspectiva de crecimiento de la población y la
necesaria expansión de la producción agrícola para
satisfacer esa mayor demanda. Algunos en la
Argentina o en el Mercosur se frotan las manos
pensando en un ciclo expansivo de la producción
agraria asentada en Organismos Genéticamente
Modificados, un proceso en desarrollo creciente
desde los 90´ y su institucionalidad neoliberal.
La
cuestión es delicada por varias razones. No solo es
un problema a resolver la alimentación de una
población mundial acrecentada en los próximos años,
sino el dramático balance del presente con
producción excedente para alimentar a 7.000 millones
de habitantes y sin embargo, la FAO registra 1.000
millones de personas que sufren hambre.
¿Cómo
es posible? Es que por primera vez en la historia de
la humanidad, la producción agrícola tiene destino
en alimentar máquinas en lugar de personas. La
crisis energética se lleva buena parte de los
alimentos en la producción de combustibles.
El
hambre en el mundo tiene solución y está por fuera
del capitalismo y su modelo productivo y de
desarrollo, tal como demandan expresiones diversas
de pueblos originarios, campesinos y pequeños
productores de agricultura familiar, quienes
proponen y demandan por la soberanía alimentaria. El
hambre es un tema central en los debates
contemporáneos mundiales y debiera serlo en países
como la Argentina, gran productor y exportador de
alimentos, principalmente soja, tal como nuestros
hermanos y vecinos de Brasil, Paraguay y Uruguay. El
tema se considera más como una oportunidad de
negocios que como contribución a resolver los
problemas derivados de la hambruna sobre un séptimo
de la población mundial
Sarkozy demanda "infraestructura" para ese modelo
productivo, y el interrogante es si nuestros países
deben subordinar su proyecto de desarrollo, y por
ende de infraestructura, a las necesidades de las
transnacionales de la alimentación y la
biotecnología. Ellas hacen parte del poder que
impulsa la Iniciativa para la Integración de la
Infraestructura Regional Sudamericana, IIRSA, que
construye y proyecta túneles en la cordillera de los
Andes, rutas en el amazonas, o tierras habitadas por
pueblos originarios que resisten la avanzada
productivista, tal el caso de Bolivia y la reciente
rectificación del mandatario boliviano ante la
movilización indígena.
Resulta extraño escuchar hablar de una "seguridad
social mínima", cuando la OTAN y las múltiples bases
y operaciones militares estadounidenses viabilizan
la ejecución de personas en cualquier parte del
mundo, en una situación de terrorismo de estado
mundial, donde la vida no vale, solo las ganancias,
la acumulación de capitales, y la dominación
capitalista.
Para
quienes sugerimos hace más de una década la
necesidad de un impuesto a las transacciones
especulativas con destino a la "ayuda a los
ciudadanos", el lema de la red mundial ATTAC,
observamos con asombro la apropiación de esa
iniciativa para utilizarla con fines de salvataje
financiero y relanzamiento de la economía del lucro
en crisis. El poder mundial se apropia de imágenes y
propuestas sustentadas por el movimiento popular
para apropiarlas con sentido utilitario en el
restablecimiento de las ganancias.
¿Qué
democracia para este tiempo?
Todos
estos temas se considerarán en dos semanas en el
G20, ámbito de legitimación del poder mundial,
llamado a resolver la "gobernanza" para la gestión
del sistema mundial. Es el intento de otorgarle
institucionalidad a la liberalización de la economía
global capitalista.
Es
curiosa la pretensión de este "gobierno mundial auto
elegido", sostenido por los poderes ejecutivos de
los países que lo integran, sin consulta a los
parlamentos y mucho menos a los pueblos. Es cuando
menos una burla a la democratización reclamada por
los pueblos. Es la respuesta del régimen del
capital, que se sustenta en la "democracia de las
armas" consensuada con una "ideología individualista
y consumista" que asegura y consagra la recidiva de
la "dominación de las empresas transnacionales".
Las
respuestas a las cuestiones suscitadas no están solo
en los jefes de Estado que protagonizan el cónclave
antidemocrático de "gestión de la crisis mundial".
Los pueblos también existen y se pronuncian. La
democracia es una demanda popular y para que sea
efectiva se requiere superar la crisis capitalista
por fuera del sistema de explotación.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso
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