Prestar al que pueda devolver
Por Raul Menchaca
Como un mercado
mayorista que llegará en su momento, los créditos
son mecanismos reclamados sobre todo por el
emergente sector de los cuentapropistas que
necesitan tener la garantía de un apoyo financiero.
[22.10.2011]-Actualizado 9:20 am Cuba
A tono con los
tiempos de transformaciones que corren, el Banco
Central de Cuba (BCC) estudia una nueva política
crediticia que acompañe a las nuevas circunstancias
económicas del país y que permita ayudar a quienes
gestionan negocios particulares.
Contar con un
capital a préstamo para reparaciones, ampliaciones o
simplemente obtener nuevas materias primas, es una
innegable necesidad en la realidad cotidiana de los
más de 333 mil cubanos que hoy impulsan
emprendimientos privados.
Por eso, en el
Lineamiento 53 se estipula "prestar los servicios
bancarios necesarios, que incluyan el otorgamiento
de créditos al sector que opera bajo formas de
gestión no estatal para contribuir a su adecuado
funcionamiento".
En cumplimiento de
esa petición, el BCC trabaja a marcha forzada para
establecer una nueva política crediticia que permita
ofrecer financiamiento a particulares, experiencia
que ya se implementa en el sector agrícola.
Ya el presidente
del BCC, Ernesto Medina, adelantó que la nueva
política estará aprobada en las próximas semanas, de
manera que los préstamos puedan comenzar a otorgarse
antes de que finalice el presente año.
Por supuesto que
esa nueva política crediticia que se estudia tendrá
diferencias con la que hasta ahora conocemos, pues
en los últimos tiempos la banca nacional sólo ha
ofrecido muchos créditos de carácter social.
Esos créditos son
los que han servido para el pago de los miles de
equipos electrodomésticos que conformaron años atrás
la Revolución Energética.
Sin embargo, los
nuevos préstamos tendrán un matiz más comercial, es
decir, las instituciones bancarias se reservarán el
derecho de otorgarlo o no, en dependencia de las
posibilidades de devolución del solicitante.
También tendrán
que encargarse de fiscalizar el uso correcto de los
fondos requeridos, algo que constituye una práctica
internacionalmente aceptada, pues como los bancos
son los que prestan el dinero, tienen todo el
derecho del mundo a controlar que se emplee en los
fines solicitados.
También habrá que
ver que tasa de interés tendrán esos anticipos que
por fuerza, al tener un carácter comercial, deben
tener índices mayores, como se hace en el mundo
entero.
La forma de
recuperar lo prestado es uno de los asuntos más
peliagudos que habrá que resolver, pues en otras
latitudes se utilizan como garantía las hipotecas de
las casas, algo que no cabe en nuestra sociedad.
Aunque ese es un
problema técnico complejo, sin dudas habrá una
solución que garantice que los bancos, que es lo
mismo que decir el Estado, no tengan pérdidas en el
proceso de empréstitos a los particulares.
Como toda la
sociedad cubana, el BCC también se adapta a una
realidad económica cambiante en la que tiene que
asumir nuevas tareas, como esos proyectados
préstamos a particulares que se harán, siempre que
se puedan devolver.