El debate económico
se concentra en el precio del dólar
Por Julio C. Gambina
[04.11.2011]-Actualizado 10:30 pm Cuba
A una
semana de las elecciones de renovación presidencial,
todas las miradas y opiniones se concentran en el
tipo de cambio.
De
hecho, la primera medida de política económica
gubernamental, difundida en el boletín oficial a 48
hs. de las elecciones, fue el restablecimiento de la
"obligatoriedad del ingreso y negociación en el
mercado de cambios de la totalidad de las divisas
provenientes de operaciones de exportación por parte
de empresas productoras de petróleos crudos o de sus
derivados, gas natural y gases licuados y de
empresas que tengan por objeto el desarrollo de
emprendimientos mineros".
La
lectura realizada sobre la medida apunta
mayoritariamente a considerar que la política de
gobierno requiere potenciar todo mecanismo que le
acerque divisas en su haber. Es un dato de la
realidad para poder continuar con una orientación
que le significó un gran consenso electoral el
pasado 23 de octubre. El dato es la pérdida de
dólares en las reservas internacionales, que del
pico de 52.600 millones de dólares a febrero del
2011, el registro actual ronda los 47.800 millones
de dólares (última información del BCRA, al
21/10/2011). Pero más aún, la fuerte demanda de
dólares por parte de pequeños y medianos inversores
puso el tema en el centro de la discusión.
Muchos pequeños y medianos ahorristas canjean plazos
fijos en dólares, aún con elevadas tasas de interés,
que en poco menos de un mes saltaron del 9% a
valores entre 14 y 20% según sea el monto y el plazo
de la imposición bancaria. Algunos se preguntan por
qué los argentinos con algo de recursos privilegian
una moneda de un país en evidente crisis, y en
realidad, la respuesta no es muy distinta de por qué
China o muchos gobiernos invierten sus excedentes en
activos estadounidenses, entre otros, en el dólar.
Pero
convengamos que el problema no está en los pequeños
y medianos inversores, los que canjean en las casas
de cambio o los bancos, sino, que el problema
central es la Remesa de Utilidades al Exterior (RUE)
de empresas que ganan cuantiosas sumas en nuestro
país y compensan las pérdidas ocurridas en los
países de origen (estimadas en 4.500 millones de
dólares). Esas empresas, para remitir recursos al
exterior, los excedentes, las ganancias, lo que
necesitan es primero comprarlos y luego remesarlos
al exterior. Allí debe buscarse la causa principal
de la llamada "fuga de capitales", lo que acontece
sin mediar necesariamente "delito", que es a lo que
convoca la expresión "fuga". La salida de capitales
es absolutamente legal, y Cristina Fernández lo
destacó recientemente en una reunión en la Bolsa de
Buenos Aires, reconociendo las gigantescas RUE, como
dato relevante del modelo productivo en curso, y que
en todo caso, el gobierno aspira a su reinversión en
el país.
Es en
este sentido, que ante la continuidad de demanda de
dólares, se dispuso desde el lunes 31 de octubre una
serie de medidas de control a los compradores de
dólares, los que se vincula "on line" con la AFIP.
Lo
que se buscará es que el comprador demuestre el
origen de los fondos (los pesos) y el destino de los
dólares, que podrán ser una inversión o utilizados
para alguna operación dolarizada.
Es
evidente que en el gobierno y especialmente en
política económica se considera en forma diferente,
en la coyuntura, el impacto de la crisis mundial,
buscando mantener el colchón abultado en divisas
como forma de enfrentar cualquier ataque
especulativo sobre la economía nacional.
¿Alcanzará con las medidas adoptadas?
Hasta
ahora, tanto las petroleras como las mineras no
manifestaron críticas. Es destacable prestar
atención a los dichos de la Barrick Gold, una de las
principales transnacionales de la minería, con
intereses en la explotación y exportación de oro,
sea en Veladero o en Pascua Lama, e la Provincia de
San Juan, territorio del mayor reservorio de oro en
Argentina. Luego de discutir con la secretaría de
minería sobre el tema señalan que podrán continuar
dentro del sistema y que no hay impedimento para
funcionar. El tema interesa, porque la medida parece
realizada a medida de las mineras, que hasta ahora
podían dejar en el exterior el 100% de sus ventas,
puesto que las petroleras no pasan por el momento de
otrora, de gran incidencia de ventas al exterior. La
medida a favor de petroleras y mineras data de
antaño, y fueron ratificadas en el 2004 bajo
gobierno de Néstor Kirchner.
Existen opiniones críticas al régimen de exención a
las liquidaciones de las exportaciones, que se
interrogan porque se renovó el régimen en el 2004 y
recién ahora, ante las dificultades de dólares en
poder del gobierno se apunta a una decisión que
quizá llegó tarde, por lo menos para las petroleras.
En ese sentido, la discusión apunta a considerar ir
más allá y no solo apuntar a la liquidación de las
ventas al exterior, si no revisar el tema de las
concesiones por la explotación de los hidrocarburos
y recuperar soberanía; del mismo modo que discutir
el régimen minero de la mega minería a cielo abierto
para analizar el modelo productivo necesario para un
proceso integrado de producción para satisfacer
necesidades de la mayoría de la población.
Pero
los interrogantes alcanzan a la compra venta de
divisas, en el sentido que claramente afecta a los
pequeños inversores, sin acotar las grandes compras
para remesas de utilidades al exterior. La vuelta
del dólar paralelo aparece como una posibilidad. Los
controles para funcionar requieren de la
participación social, algo bastante alejado de un
sistema bancario y financiero extranjerizado.
Las
medidas de control en la economía requieren de un
aceitado aparato estatal debilitado deliberadamente
en tiempos del ajuste y reestructuración privatista
de la economía Argentina. Revertir esa estructura de
poder económico involucrando a la participación
popular es lo que puede hacer efectivo cualquier
control, sea del tipo de cambio, de la operatoria
cambiaria, como del sistema financiero y económico.
A
pesar de fuerte consenso electoral, los ruidos en la
economía pueden desordenar el clima de la política,
y es que todo movimiento alcista del dólar supone
deterioro de la capacidad de compra de los sectores
de menores ingresos, parte de la base social que
explica el éxito en la votación por el oficialismo.
(Tomado de ARGENPRESS.info)