|
Reivindicaremos más de dos siglos de lucha y
esperanzas
Por Yaima Puig
Meneses
Aseguró
Raúl en la Cumbre fundacional de la CELAC
[02.12.2011]-Actualizado 7:30 pm Cuba
Lamento que no sea Fidel el que ocupe hoy mi lugar:
es él quien se lo merece, manifestó el General de
Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos
de Estado y de Ministros, este viernes, en breves
declaraciones a la prensa a su llegada al aeropuerto
internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en la
hermana República Bolivariana de Venezuela, adonde
arribó para participar en la Cumbre fundacional de
la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños
(CELAC).
"Por primera vez en la historia vamos a tener una
organización de Nuestra América. Se puede
considerar, si funciona y tiene éxito, que será el
acontecimiento más grande en los 200 años de
semindependencia de América Latina y el Caribe",
dijo, al tiempo que aseguró sentirse lleno de
satisfacción y alegría por volver a Venezuela.
Justo a las siete de la mañana de este 2 de
diciembre, partió la aeronave cubana desde el
aeropuerto internacional José Martí en La Habana, en
un vuelo que duró cerca de tres horas. A su llegada
a la Patria de Bolívar, Raúl fue recibido por Elías
Jaua, vicepresidente ejecutivo de ese país, quien lo
acompañó hasta el automóvil que lo conduciría hacia
Caracas.
La caravana de vehículos inició el trayecto, y a su
paso encontró en numerosos puntos de la ciudad el
saludo solidario del pueblo de Venezuela que acoge
con alegría la llegada de las delegaciones
extranjeras. Durante el recorrido pueden apreciarse
además, carteles con imágenes de todos los
presidentes de la región, otros que califican a
Venezuela como la capital de la Solidaridad, o
destacan que para nosotros la Patria es América,
como dijera el Libertador.
Después de unos 30 minutos de viaje, el General de
Ejército y la comitiva que lo acompaña hacen su
entrada en el complejo militar Fuerte Tiuna para
luego avanzar por el Paseo de los Próceres,
—engalanado para la ocasión con las banderas de los
33 países de América Latina y el Caribe— hasta el
lugar donde se hospeda.
INICIA LA HORA DE
NOSOTROS MISMOS
Cerca de las tres de la tarde inicia la inauguración
oficial de la Cumbre en el teatro nacional Teresa
Carreño, en el cual una gran imagen de Simón Bolívar
custodia el escenario donde estarán ubicados los
jefes de Estado o sus representantes.
A la entrada del complejo cultural el canciller
Nicolás Maduro da la bienvenida al Presidente
cubano, al igual que hace con todos los mandatarios,
mientras el cuerpo de cadetes de las Fuerzas Armadas
de Venezuela le rinde honores.
Al auditórium ha llegado ya el resto de la
delegación cubana integrada por el vicepresidente
del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas, el
canciller Bruno Rodríguez Parrilla, el ministro de
Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo
Malmierca Díaz y nuestro embajador en Venezuela,
Rogelio Polanco. Poco a poco se han ido ubicando
también los demás miembros de las delegaciones, el
cuerpo diplomático de los países miembros de la
CELAC, así como autoridades e invitados del
Gobierno.
Minutos antes de iniciar la ceremonia, el Presidente
Hugo Chávez, anfitrión de esta memorable cita, y
junto a sus tres hijas, espera en el escenario a sus
homólogos para personalmente darles la bienvenida a
la Cumbre.
A Cuba le correspondió el quinto turno, y mientras
el General de Ejército caminaba hacia el escenario
de manos de una pequeña, el aplauso de los presentes
parecía no tener fin. Emociona sin límites encontrar
en un país hermano, y rodeados de las más diversas
personas, tan vibrante acogida a nuestro pueblo.
Raúl sonríe y con él los cubanos, en los pocos
metros que lo separan del Presidente Chávez se
detuvo en varias ocasiones para mostrar su afecto a
quienes al verlo pasar lo saludan.
Al estar uno frente al otro sonríen y no falta el
acostumbrado saludo militar que caracteriza sus
encuentros. Luego toca su turno al abrazo, y en un
sencillo gesto de amistad, Raúl levanta el brazo del
entrañable amigo mientras el público irrumpe otra
vez en aplausos.
Así, poco a poco han subido al plenario los
representantes de las 33 naciones y para cada uno de
ellos el Presidente venezolano ha tenido un gesto
deferente de bienvenida. Cuando todos han sido
ubicados en sus asientos, el Coro Nacional Juvenil
de Venezuela entona las notas del Himno Nacional
Gloria al bravo pueblo, para dejar oficialmente
inaugurada la III Cumbre de América Latina y el
Caribe.
Las palabras iniciales estuvieron a cargo del
Presidente mexicano Felipe Calderón quien destacó la
importancia de este encuentro pues constituye un
espacio para trabajar a favor de la unidad y la
prosperidad de la región que tendrá como base su
integración política y económica.
Aspiramos —dijo— a que este organismo se convierta
en el eje de la unión que necesitamos todos los
habitantes de la región.
"Esta es la hora y el momento de América Latina, por
eso debemos apresurar el paso para la integración",
puntualizó durante su discurso en el cual retomó
constantemente frases de Simón Bolívar y José Martí.
Al concluir sus palabras, Chávez se acerca al podio
para iniciar su discurso, antes de llegar a él
bromea con los presidentes Correa y Raúl. Luego
agradece a Felipe Calderón e inicia un improvisado,
emotivo y profundo discurso en el cual tiene
momentos de homenaje para todos.
Entre ellos tampoco faltó el saludo al querido
Fidel, mientras los presentes comienzan a corear una
y otra vez el nombre del líder de la Revolución
Cubana. Chávez recuerda además, que un día como hoy
(2 de diciembre), hace 55 años, desembarcó un grupo
loco de amor por allá por una costa. Se refiere al
desembarco del yate Granma y añade: "saludamos a la
tripulación del Granma y especialmente a uno de
ellos, a Raúl Castro, aquí presente".
Y así, por espacio de más de una hora, el Presidente
venezolano repasa diferentes momentos de la historia
de nuestros pueblos, mientras hace constante alusión
a frases del Libertador Simón Bolívar.
Solo la unidad nos hará libres, entre nosotros no
habrá más guerras, sino más integración, paz y
unidad, enfatizó. Y para ello necesitamos en primer
lugar, hacer un esfuerzo nosotros mismos, que
estamos al frente de los estados, para incrementar
la conciencia y darnos cuenta de que este es el
único camino que le queda a nuestros pueblos.
A continuación, los mandatarios pasaron a sus
respectivos asientos en el plenario, donde un grupo
de niños y jóvenes les entregaron un libro referente
al Congreso Anfictiónico de Panamá. Posteriormente,
se proyectó un video sobre la integración
latinoamericana y caribeña y la importancia de la
creación de la CELAC. Acto seguido, la Orquesta
Sinfónica Juvenil del maestro Gustavo Dudamel,
emocionó a los presentes con sus interpretaciones.
Ya avanzada la tarde, las delegaciones oficiales se
trasladaron hacia Fuerte Tiuna, lugar donde tuvo
lugar la primera reunión de esta III Cumbre. En sus
intervenciones, los mandatarios coincidieron en la
necesidad de que lo dicho en este escenario no sean
meras palabras, pues ahora más que nunca están dadas
las condiciones en Nuestra América para consolidar
el sueño de integración de Bolívar.
Al hacer uso de la palabra, el General de Ejército
destacó la trascendencia histórica de este acto
fundacional, caracterizando a la CELAC como nuestra
obra más preciada, pues nace como instrumento
político para aunar las voluntades de nuestros
pueblos en nombre de su unidad y soberanía.
Igualmente, Raúl destacó, una vez más, de la misma
manera que en la Cumbre del 2010 celebrada en
Cancún, la responsabilidad histórica y ética que
tienen las naciones latinoamericanas y caribeñas de
realizar aportes sustantivos para la reconstrucción
y el desarrollo de la República de Haití. Y ratificó
que Cuba estará allí mientras la hermana nación lo
necesite y quiera.
Y así, con palabras sencillas, pero muy profundas,
la delegación cubana reiteró su compromiso con la
unidad, el respeto a la diversidad de nuestros
pueblos y su disposición a ofrecer siempre por las
naciones hermanas no solo aquellos recursos que le
sobren, sino también aquellos de los que en
ocasiones carecemos. En estos principios se
sustentan también las bases de nuestras aspiraciones
integracionistas.
Jamás el sueño de Bolívar y José Martí había estado
tan presente como ahora. Esperemos pues que la
intensa jornada de trabajo que caracterizó a la
primera sesión de esta Cumbre de América Latina y el
Caribe sea apenas el primer paso de un gran futuro
de unidad para Nuestra América.
Tomado de
Granma |