La deuda trucada
Según revelaciones de varios economistas, el
desenlace final de la deuda europea pudiera concluir
en el mayor fraude de la historia Por: Luis Jesús
González
[01.12.2011]-Actualizado 7:30 pm Cuba
Por sus
características el esquema de ayuda implementado por
el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco
Central Europeo (BCE) para el rescate financiero a
Grecia, Irlanda y Portugal responde a un esquema
Ponzi, definición con que los manuales de economía
designan un fraude piramidal de impredecibles
consecuencias.
Creado en Boston en1919 por el inmigrante italiano
Carlo Ponzi, quien en poco tiempo amasó una
formidable fortuna mediante el engaño de sus
compatriotas, el sistema consiste en un mecanismo en
cadena, en el que los primeros inversionistas
consiguen altos intereses a partir de los depósitos
de sus continuadores.
Bajo
promesas de extraordinarias ganancias por intervenir
en su negocio cambiario, Ponzi disfrutó de la
celebridad y el dinero de sus víctimas, los que —14
años después de cumplir una condena carcelaria— aún
insistían en lincharlo, por lo tuvo que ser
protegido por la policía hasta su expulsión
definitiva del país.
Al
calor de la actual crisis, Bernard Madoff, ex
presidente de la National Association of Securities
Dealer Automated Quotation (NASDAQ), la mayor bolsa
de comercio electrónico de Estados Unidos, organizó
un sonado fraude piramidal porque el que purga desde
el 2009 una sentencia de 150 años de en la cárcel de
Butner, Carolina del Norte.
Según
consideraciones de académicos de diferentes
latitudes, en los tres países europeos se cumple un
riguroso programa de ajustes estructurales que
conduce a una precaria situación social e impone
plazos rígidos para la devolución de los intereses a
las naciones deudoras, que imposibilitadas de lograr
un superávit tienen que acudir a nuevos empréstitos
para cubrir el vencimiento de los préstamos
iníciales.
Irwing Stelzer, investigador del Instituto Hudson,
consideró que la deuda europea pude terminar en una
estafa al mejor estilo Madoff, pero de consecuencias
incalculables, ya que arrastraría al caos a la gran
mayoría de las economías insertadas en la zona euro,
mientras Mario Blejer, ex director del Banco Central
de Argentina, estimó que los contribuyentes europeos
acabarán pagando el enriquecimiento de los propios
bancos que los defraudaron.
De
acuerdos con economistas alemanes, el FMI y el BCE
ya ingresaron a su patrimonio una parte importante
de sus primeros aportes al gobierno de Atenas,
sometido a presiones extremas para preservar a
Grecia en la zona euro, a la que ingreso luego que
el mayor consorcio financiero de Estados Unidos,
Goldman-Sachs, adulterara la información económica
de la nación del Peloponeso.
En
opinión del economista sudamericano, los presidente
del BCE, Jean Claude Trichet; del Fondo Europeo de
Estabilidad Financiera (FEEF), Klaus Regling; y del
Deutschte Bank, Josef Ackermann, son culpables del
deterioro de las condiciones de vida impuestas a la
población de los países endeudados por las normas
neoliberales, basadas en la desregulación del
mercado, la reducción del gasto social y la
simplificación del Estado a un papel decorativo
mediante leoninas condiciones, todas para sufragar
el caos especulativo de los bancos globalizados por
imitación del modelo estadounidense.
De
acuerdo con predicciones de la Agencia Europea de
Estadísticas, la deuda griega —después de todos los
recortes del gasto público— crecerá este año un
3,2%, por encima de los pronósticos iníciales y se
estima que para el 2012 aumente un 10 % en relación
a los cálculos preliminares.
Semejantes análisis impulsaron a varios políticos
germanos —los mismo que limitan el monto de la ayuda
a Grecia— a solicitar la presencia en Atenas de 200
oficiales de la Unión Europea en calidad de
administradores de los fondos del rescate, lo que
dista mucho de las aparentes normas de igualdad y
respeto entre los estados miembros de la comunidad
continental.
Por
su condición de "motor económico" de Europa,
Alemania impone las reglas del juego a sus parientes
pobres del sur y el bajo una supuesta acción
salvadora, el Deutsche Bank y sus aliados succionan
el dinero de los contribuyentes de otras naciones.