|
2011: 2,7% ¿Y?
Por
Ariel Terrero
[19.12.2011]-Actualizado 1:00 pm Cuba
La
economía cubana creció en el 2011 un 2,7%. Menos de
lo esperado. El dato no salió a la luz pública, como
era habitual, en la sesión de diciembre de la
Asamblea Nacional del Poder Popular. Por primera
vez, según recuerdo, las autoridades anunciaron,
antes de la cita parlamentaria, los resultados
generales de la economía en el año, incluido el
crecimiento del producto interno bruto (PIB). Los
divulgaron después de discutirlos a fines de
noviembre, en reunión ampliada del Consejo de
Ministros, junto con el Plan del 2012 y el
anteproyecto de Presupuesto que propondrán a los
diputados próximamente.
Aunque
la expansión del PIB mejora con relación al 2,1% del
año previo, sigue en niveles bajos, débiles diría,
para las necesidades del país. Tampoco llegó al
crecimiento planificado, que era un 3%.
De
acuerdo con el análisis gubernamental, pesaron en
contra sobre todo incumplimientos de los planes en
dos áreas estratégicas para la economía:
construcción y montaje para inversiones y la
producción de alimentos, frijol, plátano, leche
fresca y carne de cerdo. Por esa causa, Cuba tuvo
que agregar 15 millones de dólares a sus ya elevados
gastos para importar alimentos.
A
pesar de todo, la economía no terminó tan mal, si se
compara con el crecimiento de 1,9% alcanzado en el
primer semestre.
Aun
sin perder de vista que estamos lejos del 6%
necesario - según estimado de economistas- para
garantizar el desarrollo, lo mejor no radica, a mi
juicio, en las comparaciones matemáticas entre años
y semestres, sino en los pasos que viene dando el
país para equilibrar las finanzas y ajustar la
maquinaria económica.
Mientras avanzan transformaciones del modelo
económico, las autoridades se han afiliado a una
combinación de pragmatismo, equilibrio financiero,
institucionalización y sentido del orden en la
conducción de la economía. Según percibo, la
dirección del país prioriza esos elementos sobre los
intentos, también programados, por acelerar el
crecimiento.
El
presidente Raúl Castro insistió –dijo lo mismo en
reunión similar del año 2010- en calificar de
sagrados el plan y el presupuesto. Al gobierno a
todos los niveles y a las empresas les reclama
realismo a la hora de planificar, y luego disciplina
para cumplir lo acordado a pesar de los problemas
que puedan surgir.
Aunque
más lentamente de lo que uno quisiera, en el país
asoma un lenguaje que rompe con la visión del plan y
el presupuesto como cifras frías, burocráticas,
hechas para contentar a los jefes.
Para
dar el ejemplo, el gobierno central ha incorporado
un sello de mesura en sus evaluaciones económicas,
enfrenta la Ley del Presupuesto como lo que es, una
ley, y ha otorgado máxima prioridad a la reducción
del déficit fiscal. “Los gastos presupuestarios se
enmarcarán en las posibilidades reales de recursos
financieros que se generen por la economía del
país”, cita el reporte de la reunión hecho por el
diario Granma.
En la
cuerda de sanear tanto las finanzas internas como
las externas, Cuba está a punto de poner fin a la
retención de pagos en divisas a acreedores y
suministradores extranjeros, con el objetivo de
“recuperar paulatinamente la credibilidad
internacional de la economía cubana”, como ha
reiterado Raúl.
Todos
esos pasos son la garantía para alcanzar a mediano
plazo un ritmo de crecimiento económico realmente
sólido y estable, que no responda a acelerones
coyunturales de poca duración, como los del 2005 y
2006.
Tomado
de
www.cubaprofunda.org |