Europa: Crisis y
daños colaterales
Por Jorge Gómez Barata
[09.12.2011]-Actualizado 7:30 pm Cuba
La
crisis por la que atraviesan varios países europeos
será como un paréntesis dentro del cual el
desarrollo económico y social se ralentizará. Ante
el endeudamiento, los afectados están obligados a
reducir gastos y aumentar ingresos. La pregunta es
cómo hacerlo cuando nadie quiere pagar más
impuestos, los trabajadores no aceptan los recortes
y la banca privada no colabora. La resistencia puede
remover gobiernos pero no resolver el problema. La
situación no es política; la solución tampoco.
Las
medidas de ajuste frente a las cuales no hay
opciones, tomarán tiempo en dar resultados y aunque
en las economías se mantengan a flote; nadie podrá
evitar los daños colaterales. La cuantía de los
déficits acumulados por Grecia, España, Portugal,
Italia y otros países son de tal magnitud que con
los ahorros derivados de las medidas de ajuste y el
aumento de los impuestos tardarán décadas para
nivelar ingresos y egresos.
Tijera en mano los estados recortarán drásticamente
las partidas destinadas a obras públicas, innovación
tecnológica, investigaciones científicas, educación
superior y otras esferas decisivas. A corto plazo
las consecuencias de tales políticas afectarán la
prosperidad general, acarrearán la modificación de
estilos de vida y acomodarán las expectativas a las
realidades. La falta de inversión estatal se
reflejará en el deterioro de las infraestructuras
que soportan la producción y los servicios,
envejecerán tecnologías y se hará obsoleto el
equipamiento de las universidades y los laboratorios
científicos que funcionan con fondos públicos.
Debido a todo ello bajará la productividad del
trabajo, se reducirán las exportaciones, mermaran
las innovaciones tecnológicas y los resultados
científicos. De esa manera la economía será menos
competitiva. Al reducirse los pedidos, muchas
empresas pudieran quebrar, otras emigraran a sitios
donde haya mejores oportunidades. La fuga de
capitales y los retiros de depósitos bancarios no es
una hipótesis sino una realidad que ya afrontan
Grecia, España y Portugal.
Por
ahora Europa no corre el peligro de retroceder hasta
niveles previos aunque pasará algún tiempo antes de
que vuelva a avanzar con el dinamismo que lo hizo en
la posguerra. Obviamente nadie se alegra.
El
futuro de la humanidad, incluyendo el de los
trabajadores, el de los pueblos, incluso el del
socialismo no está ligado a las crisis sino a la
prosperidad. Allá nos vemos.
(Tomado de ARGENPRESS.info)