Archivos:  2003 | 2004 | 2005 | 2006  | 2007  | 2008  | 2009  | 2010  | 2011

E L    E C O N O M I S T A    D E    C U B A                             -- edición online --

 PORTADA | Mapa del Sitio | EDICIÓN IMPRESA   

Molinetes del modelo económico
Por Ariel Terrero

[19.12.2011]-Actualizado 1:00 pm Cuba

Cuba ha apretado el acelerador de las transformaciones económicas en la recta final del año, después de la tregua que siguió al VI Congreso del PCC. Antes del 2011, el país había dado pasos importantes, sobre todo en la política laboral y en el sector agropecuario. Perseguía objetivos estratégicos, aún pendientes, como fortalecer la producción nacional de alimentos. Pero, tras definir el cónclave partidista en abril las reglas del juego para actualizar el modelo económico, se ralentizó el ritmo de la renovación, mucha gente se impacientó y hasta temí que los primeros cambios no avanzaran mucho por la pausa. 

Sin embargo, a juzgar por el número y valor de medidas recién introducidas, la tregua era engañosa, fecunda quizás, aunque es pronto para equiparaciones con la historia. Evidentemente, las autoridades y la Comisión de Implementación de los Lineamientos han estado cocinando en ese lapso movimientos complejos, que implican modificaciones de la legislación y la preparación de condiciones, para evitar fracasos a cuenta de apuros, como alertó el Presidente, Raúl Castro, a mediados de año. 

Las nuevas decisiones tendrán impacto de rango diverso. Unas dan respuestas a viejas deudas y demandas de la población, como las liberaciones sucesivas de la compra-venta de autos y de viviendas entre personas. Aunque la segunda debe tener mayor alcance, ambas solo enderezan un intercambio mal regido por el Estado. Otras medidas prometen un efecto económico más hondo: inician una necesaria renovación del sistema financiero insular y buscan apuntalar transformaciones anteriores. 

A partir del 20 de diciembre, tres bancos cubanos –Metropolitano, de Crédito y Comercio y Popular de Ahorro- abrirán sus ventanillos para otorgar créditos a personas naturales interesadas en financiar inversiones d el trabajo por cuenta propia, la actividad agropecuaria y la construcción y reparación de viviendas.

En mi opinión, este puede convertirse en uno de los lances más importantes en la actualización del modelo económico cubano. La ampliación de la actividad crediticia, que veo apenas en ciernes con este paso, plantea retos duros a la banca cubana, usualmente lastrada por la pesadez de sus servicios. El sistema bancario se inserta ahora de manera directa en la pelea por desarrollar formas de gestión no estatal, que librarán al Estado de la administración de cuanto negocio de pequeña escala existe en el país. 

Necesarios en cualquier economía, los microcréditos ofrecen respaldo a la compra de instrumentos de trabajo y otros recursos por los agricultores que han recibido tierras en usufructo; a las inversiones de trabajadores por cuenta propia, opción expandida desde el año pasado como alternativa para un esperado reordenamiento laboral; y a la reparación y
construcción de viviendas. Además del sostén que aportan a medidas precedentes, los préstamos bancarios y otras transformaciones adjuntas serán imprescindibles para cambios por venir, como el despliegue de cooperativas en escenarios no agropecuarios. 

El desarrollo de la actividad crediticia pone en manos del Banco Central de Cuba (BCC), además, una valiosa herramienta a la hora de regular la liquidez y ordenar el sistema monetario del país. 

Las decisiones adoptadas en estos meses también se proponen romper ataduras o frenos en las relaciones entre entidades del Estado y trabajadores no estatales. 

En respuesta a Lineamientos de la Política Económica y a una demanda de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, a los productores agrícolas se les autorizó la venta directa de frutas, hortalizas, viandas, arroz y otros productos a entidades hoteleras y gastronómicas del turismo. Desde el primero de diciembre, no es obligatorio el carril de las empresas a copiadoras. En muchos casos, el vínculo directo puede aportar eficiencia y agilidad comercial al abastecimiento de la industria del ocio. 

En una cuerda parecida, el Gobierno flexibilizó el pago de las entidades estatales a los trabajadores por cuenta propia. La retribución límite de 100 pesos quedó eliminada. La medida beneficia a ambas partes. A las empresas les ofrece una alternativa más racional y de menos costo que la contratación de personal fijo para resolver trabajos puntuales o secundarios. 

Ninguna de esas disposiciones es mágica. Hacen falta otras, como los subsidios a las personas y el reordenamiento laboral, para expandir la producción, el comercio y los ingresos salariales. Pero dos razones comunes les otorgan miras de largo alcance ya a los pasos recientes: promueven nexos contractuales para ordenar el funcionamiento económico del país y privilegian las relaciones en pesos cubanos, a fin de fortalecer las bases de la moneda nacional y, por extensión, de esta economía en que navegamos juntos.

Tomado de www.cubaprofunda.org

PORTADA | Mapa del Sitio    


Añadir Feeds

© Copyright 1997-2011  El Economista de Cuba EDICION ONLINE
Publicación Digital de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba  ANEC
Calle 22 esquina a 9na Nro. 901. Miramar. Playa. La Habana. Cuba 
Teléfonos: (53-7) 29 3303 y 29 2084 Fax: (53-7) 22 3456 

Hospedaje: Cubaweb. La Habana.