Triunfo del ALBA en
la OMC
Por Umberto Mazzei
Aceptar cualquier desastre con
tal de no quedarse solo es la
receta de la diplomacia cobarde.
Pablo Solón. El Gran Escape III.
[01.01.2012]-Actualizado 3:30 pm Cuba
La
VIII Conferencia Ministerial de la OMC acaba de
terminar con un notable triunfo de los países que
conforman el ALBA: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua
y Venezuela. A medida que progresaban las
negociaciones sobre las propuestas que debía
sancionar la Declaración Ministerial, el ALBA se
hacía más visible. Cuba presentó una propuesta
interesante sobre Comercio Electrónico, que fue la
primera Decisión consensuada que conformó la débil
Agenda de la Ministerial. Ecuador presentó una
importante propuesta sobre Servicios Financieros.
Hubo varias iniciativas de tipo crítico en que el
ALBA actuó apoyándose de manera coordinada, pero la
intervención fulminante fue el documento que acabó
con el intento de pasar ilegalmente un texto como
una Declaración Ministerial consensuada.
Hay
varios proyectos en giro que convienen a las
empresas multinacionales por los que abogan aquellos
gobiernos de países desarrollados y en desarrollo
que se les han subordinado. Esos proyectos inspiran
propuestas en los organismos internacionales que
buscan siempre erosionar el derecho soberano de
conducir políticas nacionales y crear, en cambio,
ambientes en que las empresas apátridas puedan
actuar con desenvoltura. Hay propuestas favorables a
ellas tan evidentes como la de validar estándares
privados como obligatorios o eliminar el derecho a
limitar la exportación de alimentos o "cosechar" con
acuerdos plurilaterales los puntos en que hay
acuerdo, pero condicionado al progreso en otras
áreas para mantener el equilibrio multilateral de la
negociación.
Estas
iniciativas están en oposición a los intereses de la
gente en todos los países, pero hay muchos gobiernos
democráticos que no defienden otro interés que el de
los dueños del "mercado". Los Indignados europeos y
los Ocupa norteamericanos son la vanguardia
consciente de ese 99% que en todas las naciones es
víctima de un 1% de explotadores apátridas.
Las maniobras opacas
El
desarrollo de los acontecimientos anteriores a la
VIII Conferencia Ministerial es típico de la
opacidad con que actúa la Secretaría de la OMC,
dirigida por M. Pascal Lamy. El sólito grupo de
países representantes de las multinacionales,
conocidos como "los amigos del Sistema": Australia,
EE UU, Japón, UE et al., sostuvieron reuniones, no
necesariamente en la OMC, con la Secretaría de la
OMC. No sabemos con exactitud cuantas ni cuando,
porque son reuniones muy discretas.
Lo
que si sabemos es que de esas reuniones salió un
texto. Ese texto no fue presentado - quiero decir
leído – que hasta el 29 de noviembre – 15 días antes
de la VIII Conferencia Ministerial. El texto si
había sido conocido antes, el día 27, en un "Green
Room" (Cuarto Verde), como llaman las sesiones de M.
Lamy con la cofradía de unos 20 países escogidos por
la Secretaría; otra muestra de opacidad excluyente.
Según
el Reglamento de la OMC, los documentos que se
incluyen en la agenda de las reuniones, deben ser
distribuidos, por lo menos, con 10 días de
anticipación para que las delegaciones y sus
gobiernos puedan analizarlas. Pues bien, hasta el
día 29, las delegaciones de países de la variedad
"vulgaris" (unos 130) desconocían el documento.
Tampoco es que, fuera de los autores originales del
texto, los invitados al Cuarto Verde hubiesen tenido
tiempo de estudiarlo.
Hay
aún otra irregularidad. El día 18 de noviembre
circuló el Aerograma que informaba sobre la reunión
formal del Consejo General y en su agenda no figura
algún documento como texto para la VIII Conferencia
Ministerial, que luego sería su tema central de
discusión.
El
texto sólo fue leído en la reunión informal del 29,
por el Presidente del Consejo General, el nigeriano
Yonov Frederick Agah. Ni siquiera se entregó a los
presentes un texto escrito, sino hasta más tarde en
el día y sólo como un JOB (documento informal) y en
inglés.
Se
pretendía, según el Presidente del Consejo, que se
le mirase y se opinase el día siguiente, en el
Consejo General formal. Al día siguiente, el día 30,
en el Consejo General formal, la presidencia lo
convirtió, así no más, en un documento formal y dijo
que si en 16 horas ninguna delegación lo había
rechazado, se consideraba aprobado por consenso.
Los
embajadores de Bolivia, Cuba y Ecuador protestaron
en la sala por lo irregular del procedimiento. El
cubano Rodolfo Reyes Rodríguez, dijo que era un
intento deliberado de forzar una aceptación sin
permitir consultas con las respectivos gobiernos y
pidió más tiempo.
Habló
con cortesía diplomática, pero se sintió como que
acusaba a la Secretaría de asalto con premeditación,
alevosía y ventaja. Al pasar el plazo arbitrario de
16 horas ningún país había rechazado el documento,
lo que demuestra la moderación, madurez y
autocontrol del ALBA, que preparaba su jugada.
El
documento de la Secretaría
El
documento que debía proponerse como texto final de
la VIII Conferencia Ministerial tenía dos partes de
distinta categoría y quedaba en el aire si debía
presentarse bajo el título de Declaración
Ministerial o un Informe del Presidente. Eso es
también irregular.
Sobre
la primera parte aparentemente había consenso,
quiere decir no había una clara oposición, pero con
detalles pendientes aplanados por miedo al "costo
político" de quedarse oponerse solo; un fantasma
insustancial que ronda por los organismos
internacionales. La segunda parte contenía las
propuestas que se debaten, por lo que es de
preguntarse que hacían allí, pero se suponía que
serían sólo una información personal del Presidente
del Consejo General.
Otro
"detalle" es que el papel no estaba abierto a
discusión, era una propuesta de aprobar o rechazar;
un modo de negociar que ya se ha intentado varias
veces en estos últimos meses. Una técnica que
aprovecha el temor a contradecir, por el supuesto
"costo político" de hacerlo. Un criterio que
personalmente no entiendo, porque sólo o acompañado
lo importante es no estar equivocado; lo que tiene
costo político y social es aceptar lo que no
conviene al país.
En
una organización llena de asechanzas como la OMC no
se puede dejar nada en el aire y agrupar bajo el
título de Declaración Ministerial propuestas
consensuadas y no consensuadas no parece algo casual
o inocuo. Se presta para que luego se malinterprete
el documento y se diga que estaban consensuadas
todas las partes del contenido y se le haga pasar
entero como un Mandato Ministerial que es
obligatorio para todos los países miembros.
La
contraofensiva del ALBA
Con
fecha 15 de diciembre, 48 horas antes de terminar la
Conferencia Ministerial, con Ginebra llena de
periodistas para la magna ocasión, apareció y se
distribuyó a la prensa el documento WT/MIN(11)/W/4.
No fue fácil hacer que la Secretaría de la OMC lo
distribuyera también a los miembros. Tal vez la
velada amenaza de preguntar si era posible usar un
altavoz en la sala, porque sólo habían micrófonos
para la presidencia, ayudó a que la Secretaría
cumpliera con su deber de repartir los documentos
que emiten los países miembros.
El
documento tiene un enfoque sin precedentes en OMC,
pero sentó uno bien eficaz. Se trata de apenas una
página y media, titulada "Comunicación de el Estado
Plurinacional de Bolivia, la República de Cuba, la
República de Ecuador, la República de Nicaragua y la
República Bolivariana de Venezuela."
El
documento comienza señalando que en la OMC la turbia
opacidad es vieja maña. Luego dice "Se constata que
cada vez se emplean métodos más sofisticados para
impedir la participación de todos los Miembros
y generar la apariencia de un proceso inclusivo y
consensuado. Apenas, un día antes de la reunión
formal del Consejo General del 30 de noviembre de
2011, se han presentado los resultados intocables de
un proceso de consultas efectuado en grupos
reducidos; intocables en tanto que según sus
responsables reflejaban "equilibrios delicadamente
alcanzados" y por lo mismo solo susceptibles de ser
puestos en conocimiento de los demás Miembros."
"El
comercio es un instrumento y no un fin en sí mismo"
y explica "A lo largo de su camino al desarrollo,
los Miembros desarrollados de esta Organización, han
venido y continúan aplicando políticas dirigidas a
promover la restructuración económica y el
crecimiento de la productividad, es decir,
intervenciones públicas explícitas en la economía."
Dice
luego que el informe del Presidente, llamado
"Posibles elementos de orientación política" puede
"interpretarse sesgadamente para favorecer
negociaciones de acuerdos plurilaterales en desmedro
del multilateralismo, favoreciendo algunos intereses
en particular de países desarrollados, o la
inclusión de nuevos temas, sin antes haber resuelto
los desequilibrios" … Termina diciendo que el
informe del presidente "representa solo la opinión
de algunos Miembros, por lo que nos desasociamos del
consenso, …y consideramos que el documento "no tiene
ningún efecto jurídicamente vinculante para los
Miembros, en tanto que ha sido presentado bajo la
exclusiva responsabilidad del Presidente del Consejo
General."
El
papel del ALBA puso en evidencia pública la turbia
ilegalidad del procedimiento. No hubo nunca en la
OMC una protesta tan clara, firme, valiente y
oportuna. El Informe del Presidente de la VIII
Ministerial debió cambiar de tono; ya no mencionó
consensos, habló bajo su propia responsabilidad y
reconoció explícitamente que no tenía algún efecto
vinculante. Escuche luego decir a un diplomático
argentino, "Che, el ALBA le escupió el asado a
Pascal Lamy".
(Tomado de ARGENPRESS.info)