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Economía verde, nuevo disfraz del neoliberalismo
Por Alejandro Nadal - La Jornada
[15.01.2012]-Actualizado 11:30 pm Cuba
En
medio de la más grave crisis de la economía
capitalista a escala mundial, el deterioro ambiental
ha sido relegado a un plano secundario. Es cierto
que algo se habla sobre la pérdida de biodiversidad
o el cambio climático. Pero en los hechos el medio
ambiente no es prioridad.
Los
términos del debate sobre la crisis los ha impuesto
la derecha y en su pantalla de radar el problema
ambiental siempre ha ocupado un lugar subsidiario.
Por eso no sorprende que ahora que los centros de
poder castigan con austeridad fiscal y promueven la
destrucción de cualquier vestigio del estado de
bienestar, el medio ambiente brille por su ausencia.
Y cuando se le pretende tratar como tema
prioritario, la realidad es que sólo es para
mantener el proyecto neoliberal a escala global.
El
Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente
(PNUMA) promueve desde hace ya tres años una serie
de proyectos que se encuadran dentro de lo que ha
bautizado como la Iniciativa de Economía Verde (IEV).
Este proyecto define a una economía verde como el
"resultado de mejoras en el bienestar humano y
equidad social, al mismo tiempo que se reducen los
riesgos ambientales y la escasez ecológica". El
PNUMA sostiene que el manejo eficiente de los
recursos ambientales ofrece oportunidades económicas
importantes. Finalmente, afirma que una economía
verde debe ser baja en el uso de combustibles
fósiles y socialmente incluyente.
Esa
retórica puede dar una buena impresión. Pero la
realidad es que la iniciativa del PNUMA adolece de
grandes defectos que, al final de cuentas, anulan lo
que podría aparecer como buenos deseos. Lo que queda
es un disfraz mal armado para darle una cara amable
al neoliberalismo desde el punto de vista ambiental.
El
primer gran problema de la IEV es la incapacidad
para examinar las causas de la destrucción
ambiental. Ninguna de las fuerzas económicas que
provocan el deterioro ambiental es objeto de un
análisis cuidadoso. Ni la concentración del poder
económico en centros corporativos, ni los procesos
de acaparamiento de tierras en grandes regiones de
África y América Latina, ni el efecto de la
especulación financiera sobre productos básicos, ni
el peso enorme de la deuda de los países más pobres
del mundo son temas importantes para el PNUMA. En
contraste, abunda la retórica sobre instrumentos de
política basados en el mecanismo de mercado y la
necesidad de alentar la inversión privada.
El
PNUMA también ignora las causas de la feroz
desigualdad, que es rasgo dominante en la economía
mundial. Tal pareciera que esa desigualdad cayó del
cielo, como si se tratara de un fenómeno
meteorológico. Así, la IEV habla de la necesidad de
aliviar e incluso de eliminar la pobreza. Pero
siempre que lo hace es en referencia al potencial
que ofrece el buen manejo de los recursos. Nunca se
menciona la necesidad de corregir el marcado sesgo
en contra de los salarios reales. De sobra se sabe
que en casi todo el mundo los salarios reales
experimentaron una declinación importante a partir
de los años setenta. Entre las causas más visibles
de ese resultado está la represión salarial impuesta
para controlar la demanda agregada y, de ese modo,
llevar adelante la lucha contra la inflación (el
principal enemigo del capital financiero). A pesar
de la importancia de esta variable de la
distribución, la palabra "salarios" no tiene cabida
en el diccionario de la IEV.
La
desigualdad también está fuertemente anclada en una
política fiscal regresiva. Sin embargo, cuando se
trata de recomendaciones en materia de política
fiscal, el documento del PNUMA sugiere que el mejor
marco fiscal para el crecimiento debe descansar en
los impuestos indirectos y en bajas tasas
impositivas para el sector corporativo. Esto debe ir
acompañado de "mayor eficiencia en el gasto
público", lo que en la jerga neoliberal se traduce
en mayores ajustes y generación de un superávit
primario para pagar cargas financieras. Claro, las
referencias del PNUMA son la OCDE, el Banco Mundial
y la consultora PriceWaterhouseCoopers. Eso sí, se
alerta sobre los "riesgos de imponer gravámenes al
capital financiero".
Aunque
la iniciativa del PNUMA se basa en la idea de que la
crisis ofrece la oportunidad para reencaminar la
economía mundial por el sendero del desarrollo
sustentable, ningún documento del organismo contiene
un análisis serio sobre los orígenes y naturaleza de
la crisis. Los lectores pueden corroborar lo
anterior en la página de la IEV (www.unep.org/greeneconomy).
Por extraordinario que parezca, un análisis serio
sobre la crisis y sus ramificaciones no es relevante
para hablar de la transición hacia una "economía
verde".
La
iniciativa del PNUMA intenta extender la vida del
modelo neoliberal. Es también un buen ejemplo de la
sentencia de Keynes: no sólo hemos fracasado en el
intento de comprender el orden económico en el que
vivimos, sino que lo hemos mal interpretado al grado
de adoptar medidas que operan duramente en nuestro
detrimento.
Fuente:
http://www.jornada.unam.mx/2012/01/11/index.php?section=opinion&article=031a1eco |