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Liberalización económica y empleo
Por Julio Gambina - Germán Pinazo - Víctor Mendibil
[15.01.2012]-Actualizado 11:30 pm Cuba
Es un
dato conocido que muchos analistas confunden, o
aparentan confundir, el hecho de que dos fenómenos
ocurran al mismo tiempo con que exista una relación
de causalidad entre ambos. Este parece ser el caso
de una nota recientemente publicada por la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE), donde se señalan los supuestos
beneficios de la liberalización económica en
términos de empleo (1). Un claro objetivo de una
institución asociada a la dominación mundial y que
hace propaganda por la liberalización de la economía
en tiempos de crisis capitalista. Asociar la
problemática liberalizadora al crecimiento del
empleo apunta a deslegitimar los reclamos de los
trabajadores contra el ajuste que promueven las
políticas anti crisis de las clases dominantes en el
capitalismo mundial.
El
artículo de marras comienza planteando una pregunta
típica para este tipo de análisis: ¿el comercio
internacional acaba con los empleos o los genera?
Uno estaría tentado a responder una obviedad:
depende. Depende de en qué contexto histórico nos
situemos; de qué tipo de países estemos hablando, de
qué tipo de comercio, y en qué circunstancias. Una
empresa puede trasladar parte de su producción de
Europa a Asia en busca de bajos salarios, y esto
puede generar desempleo en Europa, pero mantener el
nivel de empleo global inalterado. O puede redundar
en un aumento global del empleo a causa de una mayor
producción, pero con menores niveles de salario y
peores condiciones laborales para los trabajadores…
depende.
Pero
aceptemos la propuesta del artículo. Allí parecen
quedar desmentidas varias nociones de nuestro
sentido común que se fueron construyendo a partir de
nuestra experiencia histórica. El artículo resume:
a) "las economías abiertas, a diferencia de las
protegidas, logran niveles más altos de crecimiento
económico"; b) "la apertura comercial ha contribuido
a la creación neta de empleos"; c) "la estabilidad
laboral total ha cambiado muy poco".
Discutamos los argumentos
Ahora
bien, ¿de dónde surge esta información? ¿Cuáles son
los argumentos a partir de los cuales podemos pensar
que esto es cierto?
Sobre
la segunda pregunta el texto dice poco. Pero vayamos
a la primera. Sabemos que, como decía de manera poco
feliz el famoso econometrista, si uno tortura
suficientemente los datos, estos acaban por
confesar; ¿pero qué datos utiliza la OCDE?
Un
análisis muy sencillo con datos de la CEPAL y la
Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos
(BLS) (2) nos muestra algo un poco distinto. En los
últimos 20 años, la tasa de desempleo abierto en
Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia,
Suecia e Inglaterra, ha crecido un 71%, 140%, 17%,
44%, 22%, 361% y 11% respectivamente. Y en términos
absolutos (3) en estos países, el volumen de
trabajos industriales ha caído en un 20%, 26%, 22%,
1,4%, 5,4%, 30%, y 37% en el mismo período.
Hablamos de los últimos 20 años porque entendemos
que es a principios de los ´90 donde podemos situar
una especie de éxito por la fiebre liberalizadora, y
en este sentido es útil ver los efectos de largo
plazo de las medidas. Es el tiempo del fin de la
bipolaridad y del sueño del "fin de la historia" y
el "fin de la ideología" que permitió imaginar el
triunfo del capitalismo sobre cualquier orden
alternativo.
En
América Latina ya conocemos las consecuencias de las
políticas hegemónicas en los 90´. En Argentina, si
bien en la última década el desempleo ha caído,
según el INDEC, hasta el 7-8% de la población
económicamente activa, no ha logrado recuperar los
niveles cercanos al 3-5% que tuviera en todo el
período que va desde mediados de la década del ´40
hasta fines de los ´80. Y de hecho estamos hablando
de un empleo totalmente distinto.
Según
los datos del CEPED-UBA, el poder adquisitivo del
salario es en la actualidad el más bajo de toda la
serie que transcurre de aquel entonces hasta ahora,
lo que explica los enormes techos en la tasa de
empleo (42% de la población total) y en la población
que sale a buscarlo (como decíamos al principio…
depende). En lo que respecta a, Brasil por ejemplo,
la tasa de desempleo en 2008 era aproximadamente el
doble de la de 1995, en México está prácticamente en
el mismo nivel, y en Chile ha subido un 2%.
Pero
en realidad, como decíamos al principio, estos datos
solos no alcanzan para explicar nada. Lo que sí
hacen es mostrar que no parece haber una mejora
sustantiva en los índices de empleo como lo afirman
los analistas de la OCDE. Pero aunque mostrasen lo
contrario (como por ejemplo en el caso de Ecuador),
sería un error que no tengamos en cuenta los efectos
que la coyuntura internacional en términos de los
precios de los productos de exportación de nuestros
países están teniendo sobre nuestras economías. Es
decir, sería un error que caigamos en el mismo juego
que criticamos. No se puede analizar la pregunta que
plantea el artículo mostrando simplemente una
correlación entre apertura económica y empleo,
porque hay una enorme variedad de situaciones
intervinientes que debemos considerar… Lo que no
estaría mal que sugiramos al pasar es que revisen
los datos, porque son muy sugestivos para que
afirmemos todo lo contrario.
Cambios en la división internacional del trabajo
Lo que
sí es cierto es que en los últimos años, la división
internacional del trabajo tradicional de intercambio
de productos primarios por manufacturas elaboradas
entre periferia y centro respectivamente, está
siendo reemplazada por un proceso complejo donde la
periferia interviene también (dado que la
exportación de productos primarios sigue existiendo)
en la exportación de productos elaborados, incluso
aumentando significativamente su participación en la
exportación de productos con un alto componente
tecnológico.
En
términos muy esquemáticos, lo que sucede es ciertas
empresas con capacidad de operar a escala
transnacional, han adquirido la posibilidad de
trasladar a la periferia segmentos enteros de las
cadenas productivas (producto del desarrollo de la
tecnología de la informática y las comunicaciones),
utilizando al país receptor exclusivamente como
plataforma de exportación.
El
proceso es sencillamente la búsqueda de bajos costos
de mano de obra. En palabras de Giovanni Arrighi
(1997:188), podemos decir que asistimos "a una
división del trabajo donde el centro es
predominantemente el lugar de emplazamiento de las
actividades cerebrales del capital corporativo y la
periferia el locus de los músculos y los nervios".
Asistimos a un proceso de expansión de la relación
salarial, donde la fábrica del mundo se traslada
desde el "centro" capitalista a la periferia. Ese es
el lugar crecientemente asumido por China en la
economía mundial contemporánea y que explica en
buena medida el crecimiento del empleo y la
explotación mundial de los trabajadores, pese a la
disminución del empleo, no solo por la crisis, en
los principales países capitalistas desarrollados.
En plena crisis ocurren pérdidas de empleo en los
territorios tradicionales e históricos del
desarrollo capitalista, al tiempo que se expande la
relación social de explotación en nuevas fronteras
territoriales de valorización del capital.
Ahora
bien, esta exportación de productos de alto
contenido tecnológico no ha alterado ni la
participación de los países en valor agregado
mundial, ni ha modificado sensiblemente el nivel de
sus salarios. Fundamentalmente porque se trata de un
traslado de segmentos intensivos en mano de obra, en
busca de una reducción en los costos, y no de un
proceso de desarrollo industrial, en ninguno de los
sentidos en que se pueda pensar la palabra.
Esta
última cuestión quizás nos sirva para pensar el
esfuerzo argumentativo, y la "tortura de datos"
consiguiente, a los que comúnmente se someten los
ideólogos del librecomercio, para hacernos creer lo
bueno que es para nosotros que abramos nuestras
fronteras y les dejemos hacer sus negocios.
En
síntesis, nos preocupan los contenidos "profesionalistas"
y "objetivos" que difunden agencias internacionales
que pretenden estar más allá de unos o de otros. En
nuestro caso queremos enfatizar que la OCDE realiza
análisis que son fuente de información para la toma
de decisiones en los ámbitos de poder mundial,
especialmente el G20, núcleo que define el rumbo del
capitalismo mundial en crisis.
No
solo se trata de denunciar y desarmar la
argumentación de las clases dominantes, sino de
construir pensamiento propio para la emancipación de
las clases subalternas. Es que en los últimos 20
años no solo existió la ofensiva dominadora del
régimen del capital por restaurar la dominación
capitalista objetada por las luchas obreras y
populares por décadas en un marco bipolar. El
proyecto del capital trata de obturar las propuestas
de emancipación de los trabajadores, pero no puede
evitar la experiencia de resistencia y construcción
de alternativa política, social y cultural, algo que
verifica la realidad de nuestramérica a comienzos
del Siglo XXI. Vale adicionar que al proyecto del
capital se le suma un modelo sindical conciliador y
posibilista encarnado en el ámbito global por la
Central Sindical Internacional que deja afuera de la
representación a millones de trabajadores, la
mayoría precarizada; pero también debe registrarse
la experiencia renovadora del agrupamiento de
trabajadores en el Encuentro Sindical Nuestra
América, expresión de un modelo unitario y de clase
en proceso de extensión, que agrupa organización de
trabajadores más allá de la organicidad sindical,
interpelando a los trabajadores en el territorio y
en las condiciones generalizadas de precariedad para
la instalación de un modelo de organización y lucha
de los trabajadores para la confrontación con la
iniciativa de las clases dominantes y la proposición
de alternativa anticapitalista.
-
Julio Gambina es Presidente Fisyp.
- Germán Pinazo es Miembro Fisyp.
- Víctor Mendibil es Secretario General FJA.
Notas:
1)
http://www.oecd.org/document/31/0%2c3343%2cen_2649_37431_44171615_1_1_1_37431%2c00.html
2)
www.bls.gov.
3) Que
haya caído el número absoluto de trabajadores es
sumamente importante porque, al crecer la población,
es esperable que se potencie el efecto sobre la tasa
de desempleo.
4) Por
cuestiones de disponibilidad los primeros datos de
América Latina y México corresponden al año 1986,
mientras que los de los 5 países asiáticos a 1981.
(Tomado de ARGENPRESS.info) |