[09.01.2012]-Actualizado 8:30 am Cuba
Una conocida agencia europea de noticias
transmitió anteayer desde Sydney,
Australia, que «un grupo de
investigadores australianos de la
Universidad de Nueva Gales del Sur
anunció la creación de un cable
eléctrico diez mil veces más delgado que
un cabello, capaz de igual conducción
eléctrica que un cable de cobre
tradicional.»
«…Bent Weber, jefe del proyecto
realizado en la universidad australiana,
en un trabajo publicado por la revista
Science explicó que "poder efectuar
conexiones de cables a esa escala
microscópica será esencial para el
desarrollo de los futuros circuitos
electrónicos"».
«El cable fue creado por físicos
australianos y estadounidenses con
cadenas de átomos de fósforo dentro de
un cristal de silicio: el nanocable
cuenta apenas con cuatro átomos de ancho
por uno de alto.»
«El hallazgo es esencial en la carrera
internacional para desarrollar la
primera "computadora cuántica", máquinas
superveloces capaces de procesar enormes
cantidades de datos en pocos segundos:
una serie de cálculos que llevaría años,
o incluso décadas, a las computadoras
actuales.
«En un cable de cobre tradicional, la
electricidad se genera cuando los
electrones de cobre fluyen a lo largo
del conductor: pero a medida que el
cable o conductor se hace más pequeño,
la resistencia al flujo eléctrico se
hace mayor.
«Para superar este problema Weber y su
equipo utilizaron microscopios
especialmente diseñados con precisión
atómica, que les permitieron colocar los
átomos de fósforo en los cristales de
silicio.
«Esto permitió que el nanocable actuara
como el cobre, con los electrones
fluyendo fácilmente y sin problemas de
resistencia. "Estamos mostrando con esta
técnica que es posible minimizar
componentes hasta la escala de pocos
átomos", indicó Weber.»
«Si vamos a usar átomos como bits,
necesitamos cables a la misma escala de
los átomos» -observó la física Michelle
Simmons, supervisora del trabajo.
Con estos indetenibles avances
tecnológicos que debieran servir para el
bienestar de la humanidad, recordaba lo
que hace apenas cuatro días escribí
sobre el calentamiento de la Tierra y la
explotación acelerada del peligroso gas
de esquisto, en un mundo que en
doscientos años está consumiendo la
energía fósil acumulada durante 4 000
millones de años.
Imaginé a Obama, buen articulador de
palabras, para quien, en su búsqueda
desesperada de la reelección, los sueños
de Luther King distan a más años luz que
la Tierra del planeta habitable más
cercano.
Peor aún: cualquiera de los congresistas
republicanos presidenciables, o un líder
o lideresa del Tea Party carga más armas
nucleares en sus espaldas que ideas de
paz en su cabeza.
Imaginen los lectores por un minuto esa
poderosa calculadora cuántica capaz de
multiplicar por infinitas veces los
datos que hoy recogen las modernas
computadoras.
¿No es acaso obvio que lo peor de todo
es la ausencia en la Casa Blanca de un
robot capaz de gobernar Estados Unidos e
impedir una guerra que ponga fin a la
vida de nuestra especie?
Estoy seguro de que el 90 por ciento de
los norteamericanos inscriptos,
especialmente los hispanos, los negros,
y el creciente número de la clase media,
empobrecidos, votaría por el robot.
Fidel Castro Ruz
Enero 8 de 2012
6 y 18 p.m.