[12.01.2012]-Actualizado 10:30 am Cuba
Ayer tuve el gusto de conversar
sosegadamente con Mahmoud Ahmadinejad. No lo
había visto desde septiembre del 2006, hacía
más de cinco años, cuando visitó nuestra
Patria para participar en la XIV Cumbre del
Movimiento de Países No Alineados que tuvo
lugar en La Habana, donde se eligió por
segunda vez a Cuba como Presidente de esa
organización por el tiempo establecido de
tres años.
Yo había enfermado gravemente el 26 de julio
de 2006, mes y medio antes de la misma y
apenas podía sentarme en la cama. Varios de
los más distinguidos líderes que asistían al
evento tuvieron la amabilidad de visitarme.
Chávez y Evo lo hicieron más de una vez. Un
mediodía lo hicieron cuatro a los que
siempre recuerdo: Kofi Annan, Secretario
General de la ONU; un viejo amigo, Abdelaziz
Buteflika, Presidente de Argelia; Mahmoud
Ahmadinejad, Presidente de Irán; y un
Viceministro de Relaciones Exteriores del
gobierno de China y actual Canciller de ese
país, Yang Jiechi, en representación del
líder del Partido Comunista y Presidente de
la República Popular China, Hu Jintao. Fue
realmente un momento de importancia para mí
que con gran esfuerzo reeducaba la mano
derecha que había sufrido un serio accidente
en la caída en Santa Clara.
Con los cuatro comenté aspectos de los
complejos problemas que el mundo afrontaba
en aquellos instantes. Estos, ciertamente,
se han ido tornando cada vez más complejos.
En el encuentro de ayer observé al
Presidente iraní absolutamente sosegado y
tranquilo, indiferente por completo a las
amenazas yankis, confiado en la capacidad de
su pueblo para enfrentar cualquier agresión
y en la eficacia de las armas, que en gran
parte producen ellos mismos, para ocasionar
a los agresores un precio impagable.
En realidad del tema bélico apenas habló, su
mente se concentraba en las ideas expuestas
en la conferencia impartida en el Aula Magna
de la Universidad de La Habana, centrada en
la lucha por el ser humano: “caminar hacia
llegar y lograr la paz, la seguridad, el
respeto y la dignidad humana como un deseo
de todos los seres humanos a lo largo y
ancho de la historia.”
Estoy seguro de que, por parte de Irán, no
deben esperarse acciones irreflexivas que
contribuyan al estallido de una guerra. Si
esta, inevitablemente se desata, será fruto
exclusivo del aventurismo y la
irresponsabilidad congénita del imperio
yanki.
Pienso por mi parte que la situación
política creada en torno a Irán y los
riesgos de una guerra nuclear que de ella
emanan y a todos involucra, posean o no
tales armas, son sumamente delicados porque
amenazan la propia existencia de nuestra
especie. El Oriente Medio se ha convertido
en la región más conflictiva del mundo, y el
área donde se generan los recursos
energéticos vitales para la economía del
planeta.
El poder destructivo y los sufrimientos
masivos que originaban algunos de los medios
utilizados en la Segunda Guerra Mundial
motivaron una fuerte tendencia a prohibir
algunas armas como los gases asfixiantes y
otras empleadas en aquella guerra. Sin
embargo, las pugnas de intereses y las
enormes ganancias de los productores de
armas los llevó a la confección de
armamentos más crueles y destructivos, hasta
que la tecnología moderna aportó el material
y los medios cuyo empleo en una guerra
mundial conducía al exterminio.
Sostengo el criterio, sin dudas compartido
por todas las personas con un sentido
elemental de responsabilidad, de que ningún
país grande o pequeño tiene el derecho a
poseer armas nucleares.
Nunca estas debieron usarse para atacar dos
ciudades indefensas como Hiroshima y
Nagasaki, asesinando e irradiando con
horribles y duraderos efectos a cientos de
miles de hombres, mujeres y niños, en un
país que ya estaba militarmente vencido.
Si el fascismo obligaba a las potencias
coaligadas contra el nazismo a competir con
ese enemigo de la humanidad en la
fabricación de tales armas, finalizada la
guerra y creada ya la Organización de
Naciones Unidas, el primer deber de esa
organización era prohibirlas sin excepción
alguna.
Pero Estados Unidos, la potencia más
poderosa y rica, impuso al resto del mundo
la línea a seguir. Hoy posee cientos de
satélites que espían y vigilan desde el
espacio a todos los habitantes del planeta.
Sus fuerzas navales, aéreas y terrestres
están equipadas con miles de armas
nucleares, manejan a su antojo, a través del
Fondo Monetario Internacional, las finanzas
y las inversiones del mundo.
Si se analiza la historia de cada una de las
naciones de América Latina, desde México
hasta la Patagonia, pasando por Santo
Domingo y Haití, podrá observarse que todas,
sin una sola excepción han sufrido durante
doscientos años, desde los inicios del siglo
XIX hasta hoy, y de una u otra forma están
sufriendo cada vez más los peores crímenes
que el poderío y la fuerza pueden cometer
contra el derecho de los pueblos. Escritores
brillantes surgen en creciente número: uno
de ellos, Eduardo Galeano, autor de “Las
venas abiertas de América Latina” que
describe lo anterior, acaba de ser invitado
a inaugurar el prestigioso Premio Casa de
Las Américas, como un reconocimiento a su
relevante obra.
Los acontecimientos se suceden con increíble
rapidez; pero la tecnología los transmite al
público de forma aún más rápida. Un día
cualquiera, como el de hoy, noticias
importantes se suceden con extraordinario
ritmo. Un despacho cablegráfico fechado ayer
11, recoge la siguiente noticia textual: “La
presidencia danesa de la Unión Europea
afirmó el miércoles que una nueva serie de
sanciones europeas más severas contra Irán
se decidirá el 23 de enero en razón de su
programa nuclear, apuntando no sólo al
sector petrolero sino también al Banco
Central.
“Iremos más lejos a la vez en lo que se
refiere a las sanciones petroleras y contra
las estructuras financieras”, dijo el jefe
de la diplomacia danesa Villy Soevndal,
durante un encuentro con la prensa
extranjera. Puede apreciarse con claridad
que, a fin de impedir la proliferación
nuclear, Israel puede acumular cientos de
ojivas nucleares mientras Irán no puede
producir uranio enriquecido al 20%.
Otra noticia sobre el tema,
de una conocida y experta agencia
informativa británica refiere que: “China no
dio señales el miércoles de ceder terreno a
las demandas de Estados Unidos de que
reduzca sus compras de petróleo iraní y
consideró un exceso las sanciones de
Washington contra Teherán…”.
Cualquiera se asombraría de la tranquilidad
con que Estados Unidos y la civilizada
Europa promueven esta campaña con una
pasmosa y sistemática práctica
terrorista. Baste estas líneas
transmitidas por otra importante agencia
europea de noticias: “El asesinato, el
miércoles, de un responsable de la planta
nuclear de Natanz, en el centro de Irán,
cuenta tres precedentes desde enero de
2010.”
El 12 de enero de ese año: “Un físico
nuclear internacionalmente reconocido, Masud
Alí Mohamadi, profesor en la universidad de
Teherán y que trabajaba para los Guardianes
de la Revolución, murió en la explosión de
una moto bomba delante de su domicilio…”.
“29 de noviembre de 2010: Majid Shahriari,
fundador de la Sociedad nuclear de Irán y
‘encargado de uno de los grandes proyectos
de la Organización iraní de la energía
atómica’ […] fue muerto en Teherán por la
explosión de una bomba magnética fijada a su
automóvil.
“El mismo día, otro físico nuclear,
Fereydoun Abasi Davani, fue objeto de un
atentado en condiciones idénticas cuando
estacionaba su coche delante de la
universidad Shahid Beheshti en Teherán,
donde los dos hombres eran profesores.” ―Fue
solo herido.
“23 de julio de 2011: El científico Dariush
Rezainejad, que trabajaba en proyectos del
ministerio de la Defensa, fue muerto a
balazos por desconocidos que se desplazaban
en una moto en Teherán.”
“11 de enero de 2012: ―es decir, el mismo
día en que Ahmadinejad viajaba de Nicaragua
a Cuba, para dar su conferencia en la
Universidad de La Habana― el científico
Mostafa Ahmadi Roshan, que trabajaba en la
planta de Natanz, de la cual era
vice-director para los asuntos comerciales,
murió en la explosión de una bomba magnética
colocada sobre su automóvil, cerca de la
universidad Allameh Tabatabai, al este de
Teherán”. Como en años anteriores “Irán
acusó nuevamente a Estados Unidos e Israel.”
Se trata de una carnicería selectiva de
brillantes científicos iraníes
sistemáticamente asesinados. He leído
artículos de conocidos simpatizantes de
Israel que hablan de crímenes realizados por
sus servicios de inteligencia, en
cooperación con los de Estados Unidos y la
OTAN, como algo normal.
Al mismo tiempo, desde Moscú las agencias
informan que “Rusia advirtió hoy que en
Siria está madurando un escenario similar
al de Libia, pero alertó que esta vez el
ataque vendrá desde la vecina Turquía.
“El Secretario del Consejo de Seguridad
ruso, Nikolai Patrushev, sostuvo que
Occidente desea ‘castigar a Damasco no
tanto por la represión a la oposición sino
por su renuencia a interrumpir su alianza
con Teherán.”
“…en su opinión, en Siria está madurando un
escenario como el de Libia, pero en esta
oportunidad, las fuerzas de ataque no
vendrán de Francia, Gran Bretaña e Italia
sino de Turquía’.”
“Incluso, se atrevió a adelantar que ‘es
posible que Washington y Ankara están ya
definiendo varias opciones de zonas de
exclusión de vuelo, donde ejércitos armados
de rebeldes sirios podrían ser entrenados y
concentrados’.”
Las noticias no solo proceden de Irán y el
Oriente Medio, sino también de otros puntos
del Asia Central próximos al Oriente Medio.
Las mismas nos permiten apreciar la
complejidad de los problemas que pueden
derivarse de esa peligrosa zona.
Estados Unidos ha sido conducido por su
contradictoria y absurda política imperial a
problemas serios en países como Pakistán,
cuyas fronteras con otro importante Estado,
Afganistán, fueron trazadas por los
colonialistas sin tomar en cuenta cultura ni
etnias.
En este último país, que durante siglos
defendió su independencia frente al
colonialismo inglés, la producción de drogas
se ha multiplicado desde la invasión yanki,
y los soldados europeos apoyados por los
aviones sin piloto y armamento sofisticado
de Estados Unidos cometen bochornosas
matanzas que incrementan el odio de la
población y alejan las posibilidades de paz.
Eso y otras inmundicias también se reflejan
en los despachos de las agencias
occidentales de noticias.
“WASHINGTON, 12 Enero 2012 - El secretario
estadounidense de Defensa, Leon Panetta,
calificó este jueves de ‘absolutamente
lamentable’ el comportamiento de cuatro
hombres presentados como marines
norteamericanos orinando sobre cadáveres en
Afganistán en un video difundido por
Internet.
“He visto las imágenes y encuentro el
comportamiento (de esos hombres)
absolutamente lamentable…”
“‘Este comportamiento es totalmente
inapropiado de parte de miembros del
ejército estadounidense y no refleja en
ningún caso los criterios y los valores que
nuestras fuerzas armadas juran respetar’…”
En realidad ni lo afirma ni lo niega.
Cualquiera puede quedarse con la duda y
posiblemente el mismo Secretario de Defensa.
Pero también resulta extremadamente
inhumano, que hombres, mujeres y niños, o un
combatiente afgano que lucha contra la
ocupación extranjera, sea asesinado por las
bombas de los aviones sin piloto. Algo
también muy grave: decenas de soldados y
oficiales pakistaníes, que cuidaban las
fronteras del país, han sido destrozados por
esas bombas.
En declaraciones del propio Karzai,
Presidente de Afganistán, este
expresó que el ultraje a los
cadáveres era “‘simplemente inhumano’, y
pidió al gobierno estadounidense que
‘aplique el castigo más severo a quien sea,
que acabe siendo condenado por este
crimen’.”
Portavoces de los talibanes declararon que
“‘en los diez últimos años se dieron
centenares de actos similares que no fueron
revelados’…”
Uno incluso siente lástima por aquellos
soldados, separados de familiares y amigos,
a miles de kilómetros de su propia patria,
enviados a luchar en países que ni siquiera
tal vez oyeron mencionar como escolares,
donde les asignan la tarea de matar o morir
para enriquecer a empresas transnacionales,
fabricantes de armas y políticos
inescrupulosos, que dilapidan cada año los
fondos que se necesitan para la alimentación
y la educación de los incontables millones
de hambrientos y analfabetos en el mundo.
No pocos de esos soldados, víctimas de los
traumas sufridos, terminan privándose de la
vida.
¿Acaso exagero cuando afirmo que la paz
mundial pende de un hilo?
Fidel Castro Ruz
Enero 12 de 2012
9 y 14 p.m.