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Brasil, el gigante económico latinoamericano
Por Hedelberto López Blanch - Rebelión
[20.01.2012]-Actualizado 5:30 pm Cuba
El año
2011 cerró con una agradable e importante noticia
para América Latina y los proyectos de integración
que se desarrollan en la región: el 27 de diciembre
el Centro de Economía e Investigación en Negocios (CEBR),
una institución con sede en Londres, informó que
Brasil se había convertido en la sexta potencia
económica del mundo al sobrepasar a Gran Bretaña.
Su
crecimiento ha sido constante en los últimos 10
años, y si ya en 2007 ocupaba el décimo lugar por el
total de su Producto Interno Bruto (PIB), en 2008
superó a Canadá, en 2009 a España para alcanzar la
octava posición; en 2010 a Italia y a finales de
2011 a Gran Bretaña.
Ahora,
con un PIB de 2 208 billones, solo lo superan
Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Francia,
por ese orden.
Con
203,4 millones de habitantes, Brasil es el quinto
país más poblado del mundo, pero con bajo índice de
densidad poblacional, debido a que la mayor parte de
sus habitantes se concentran a lo largo del litoral,
por lo cual el interior del territorio presenta un
gran vacío demográfico.
Sus
sectores económicos más desarrollados son los
servicios, agrícola, minero, manufacturero y el
mercado de trabajo. Entre sus principales productos
de exportación aparecen aeronaves, equipos
electrónicos, automóviles, alcohol, textiles,
calzados, hierro, acero, químicos, café, jugo de
naranja, soya y otros alimentos.
Para
el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística
(IBGE) el crecimiento alcanzado en los últimos años
se ha producido por la fuerte expansión de la
demanda interna, que se reflejó en un alza del 7 %
en el consumo de las familias y un aumento del 21,8
% de la formación bruta de capital fijo.
Es
innegable que los éxitos económicos están en línea
directa con las políticas económicas y sociales
puestas en vigor durante los ocho años
presidenciales de Luiz Inacio Lula de Silva y su
continuidad llevada adelante por la actual
mandataria Dilma Rousseff.
La
administración de Lula, desde su comienzo en 2002,
se ocupó de emprender varios proyectos sociales como
Hambre Cero, Bolsa Familia (brindan asistencia a
núcleos pobres) y Primer Empleo que facilita a los
jóvenes el acceso al mercado laboral, además de los
subsidios distribuidos y el aumento del 53 % del
salario mínimo desde 2003.
Esos
programas han permitido que las capas más
desfavorecidas de la sociedad hayan aumentado sus
ingresos y los consumos, que impulsan a la vez el
desarrollo de la economía.
Como
complemento directo se suma la financiación de la
escolaridad infantil y la elevación del número de
los puestos de trabajo, para sacar de la miseria
extrema a más de 20 millones de brasileños e ir
disminuyendo los altos niveles de criminalidad que
existían en esa sociedad.
Los
índices de pobreza se redujeron desde el 42 % en
2002 a 20 % en 2011, o sea más de la mitad en nueve
años; la tasa de desempleo se fijó a finales de 2011
en 5,2 % (la más baja en toda la historia); mientras
diferentes instituciones señalan que se continúa
reduciendo la desigualdad y disminuyen las
migraciones desde las regiones pobres del campo
hacia los centros urbanos.
Los
sectores insignias en el crecimiento del pasado año
fueron la minería (15,7%), construcción civil
(11,6%), industria (10,11%), agricultura (6,5%) y
los servicios (5,4%). Los cultivos más favorecidos
resultaron la soja (20,2%), trigo (20,1%), café
(17,6%) y maíz (9,4%).
Los
analistas aseguran que el incremento del PIB se
detuvo un poco debido a la revalorización del real
frente al dólar. Las importaciones subieron un 36 %
mientras las exportaciones llegaron a 11,5 %.
Como
afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, aun
queda mucho camino por andar pues "Brasil necesitará
de 10 a 20 años para ponerse al día con los niveles
de PIB per cápita de las economías desarrolladas de
Europa". Mantega destacó que pese a los avances,
Brasil requiere aumentar sus inversiones en el área
social, mejorar las infraestructuras en muchos
territorios y continuar disminuyendo las asimetrías
actuales.
Sin
embargo, el ministro enfatizó que el gigante
latinoamericano es un país "respetado y codiciado
por inversores extranjeros" y que en 2012 se espera
la llegada de capitales por 65 000 millones de
dólares.
El
gobierno de Rousseff tiene entre sus proyectos
convertir a Brasil en la quinta economía del mundo
(es decir, por encima de Francia) en esta década
para lo cual cuenta con el potencial industrial
instalado, grandes reservas petroleras descubiertas
en los últimos años y numerosa fuerza laboral.
Ante
los azotes de la crisis económica mundial en la que
Estados Unidos y la Unión Europea no acaban de salir
de la recesión y por ende dejan de comprar numerosas
mercancías, Brasil se dirige a fortalecer su enorme
mercado interno con la elevación del poder
adquisitivo de la población.
En ese
sentido, se han puesto en acción numerosas obras
como la ampliación y recuperación de carreteras,
ferrocarriles, ejecución de puentes, mejoramiento de
los puertos y la construcción de viviendas con
facilidades de financiamiento, todo lo cual genera
millones de puestos de trabajo.
Los
logros alcanzados por Brasil llegan en hora buena a
Latinoamérica donde una ola de unidad e integración
recorre la región en aras de desembarazarse de las
políticas coloniales, hegemónicas y neoliberales que
ha padecido esta zona durante varios siglos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso
del autor mediante una licencia de Creative Commons,
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