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Los
debates en los Foros mundiales
Por Julio C. Gambina
Es un hecho desde el 2001 la confrontación anual de
dos lógicas de análisis de la realidad económica
mundial. Hace más de 10 años que surgió el Foro
Social Mundial (FSM), en paralelo y en réplica al
Foro Económico Mundial (FEM), surgido en 1971, hace
40 años.
[30.01.2012]-Actualizado 6:30 pm Cuba
Uno
expresa el debate de la élite mundial, con más del
doble de guardias que los custodian de la
resistencia popular que rodea los cónclaves del
poder. El otro, desde la autogestión, convoca a
decenas de miles que desde la subalternidad debaten
y construyen una búsqueda por organizar alternativas
al orden vigente.
En
ambos se procesan interrogantes, dudas y
controversias. Unos por restablecer el orden
capitalista y por ende la ganancia, el crecimiento y
el consenso social de que otro mundo es imposible.
Ese es el razonamiento que los lleva a discutir el
capitalismo en el Siglo XXI. En los otros, la
búsqueda se empecina en darle carnadura y
visibilidad a "otro" orden económico, social,
político y cultural para transformar la realidad. Es
una mirada desde los de abajo, sin edulcorarla,
puesto que los debates apuntan a rumbos a veces
contrapuestos, sin síntesis superadoras en la
experiencia del decenio transcurrido.
Lo
concreto es la continuidad por una década de un
debate en contraposición, manifestando la existencia
de sujetos en pugna y de proyectos en discusión en
uno y otro de los Foros, dando cuenta de un tiempo
de crisis que anima una agenda que puede construir
nuestro futuro, en el sentido que propone el frío de
Davos, o en la calidez de Porto Alegre.
El
Foro de Davos, el Foro del poder mundial
Las
motivaciones del FEM aludían a la necesidad de los
capitales más concentrados, en pleno despliegue de
la crisis capitalista de esos años, manifestada como
crisis monetaria, energética, ecológica; importante
recesión, inflación, con reducción de las ganancias,
e importante poder de los trabajadores, con un
difundido imaginario por el socialismo y el cambio
social anticapitalista. A comienzos de los setentas
hacía falta renovar el discurso del poder económico
y contrarrestar la hegemonía del orden "keynesiano"
emergente a la salida de la segunda posguerra y que
fuera la fundamentación teórica de los 30 años
gloriosos entre 1945 y 1975.
En
1971, en Davos, Suiza, se concentraron propietarios,
ejecutivos, gerentes, jefes de Estados e
intelectuales orgánicos del poder para discutir el
programa necesario para reinstalar el orden
económico y social bajo el paradigma del libre
comercio, que había sido soterrado por la
bipolaridad de un desarrollo capitalista de Estado
del Bienestar y el intento de organización
socialista en el Este de Europa y otras latitudes
del planeta (China, Cuba, Viet-Nam). Ese programa
fue ensayado en Chile y en las dictaduras del
terrorismo de Estado del Cono Sur americano, para
instalarse en el Norte desarrollado con la
restauración conservadora con Margaret Thatcher en
1979 y con Ronald Reagan en 1980, en Inglaterra y
EEUU respectivamente.
Esa
fue la plataforma de lanzamiento de la política
neoliberal que una y otra vez fue discutida por 40
años en Davos y que sirvió de inspiración para
políticas globales aplicadas por gobiernos
nacionales y supervisados por organismos
supranacionales, todos bajo el interés de los
capitales transnacionales; todos los cuales se han
constituidos en sujetos históricos de este tiempo
del capitalismo. El debate inicial sirvió para
construir la realidad de las décadas transcurridas,
y el resultado es el funcionamiento del capitalismo
con mayor nivel de inequidad, de desigualdad, con
fortunas inaccesibles convergentes con 1.000
millones de hambrientos.
La
cuestión es el agotamiento del "modelo" definido en
este trayecto de cuatro décadas, y la necesidad de
redefinir el presente y el futuro para retomar la
"normalidad" de la explotación capitalista. Es el
desafío planteado en la versión de 2012 del FEM. En
ese sentido, Klaus Schwab, fundador del Foro de
Davos señaló que "No se pueden resolver los
problemas con modelos superados", convocando a
superar recetas que sirvieron para desmantelar el
orden criticado a comienzos de los 70´ y pensar con
las claves del capitalismo de esta época, que lo
imaginan bajo la batuta de la "economía verde", una
suerte de privatización de la naturaleza.
El
primer interrogante que se les suscitó a los miles
de dirigentes empresarios y representantes de
gobiernos de 40 países remitió a si el capitalismo
del Siglo XXI le está fallando a la sociedad del
Siglo XXI, en clara alusión a la larga crisis
iniciada en 2007 y que se prolonga sin final a la
vista en las principales potencias del capitalismo
mundial. La desazón de una recesión inacabada, de
impactos sociales que se generalizan con sus
respectivos conflictos de "indignados" por doquier,
desde África a Europa, Israel o EEUU, suma un mapa
de rebelión que solo atinaba a expresarse en los 90´
en nuestra América.
El
lema en discusión por estas horas reza "La gran
transformación.
Dando
forma a nuevos modelos", en el mismo momento donde
los pronósticos de la ONU y los Organismos
Internacionales son poco alentadores sobre el
panorama económico de mediano plazo, es decir, más
allá, aún, del 2012.
En la
sesión inaugural la jefa del gobierno alemán, Angela
Merkel, demandó por más Unión Europea, en lo que
debe leerse mayor subordinación de los miembros al
dictado del imperialismo alemán y sus empresas, con
ajustes y desmantelamiento de los remanentes del
Estado de Bienestar en el viejo continente.
Ya no
se discuten los eufemismos de la "cooperación para
el desarrollo" que poblaban anteriores encuentros,
como una dádiva de los ricos a los pobres. El
problema se concentra en la "solución" de la crisis
de los grandes de la economía mundial. A los más
débiles se les propone el "ajuste" más crudo junto
al recetario de apertura y liberalización. Ni hablar
de las dimensiones alimentarias, energéticas o
medioambientales de la crisis contemporánea.
Se
trata de salvar empresas y bancos transnacionales en
problemas. La insignia alemana preside las
"soluciones" de época en la vieja Europa, intentando
sostener una moneda, el euro, en disputa con el
dólar, moneda de su rival en la dominación
capitalista. Ni el euro logró emerger en la década
de existencia como moneda global hegemónica, y el
dólar sufre las consecuencias del debilitamiento
estructural de la economía estadounidense y las
experiencias de autonomía monetaria en el comercio
mundial que empuja China y otros "emergentes". Son
variados los países del mundo que suscriben acuerdos
"swap" con China para intercambiar y garantizarse
mutuamente con monedas locales (Argentina y otros
países de la región latinoamericana; de Asia y de
África lo vienen realizando).
El
Foro por el "otro" mundo posible
No
puede pensarse en la convocatoria del 2001 sin las
resistencias populares de los 80´ y los 90´ en
nuestra América, contra el ajuste y las reformas
estructurales, de privatización, descentralización,
precarización del empleo, superexplotación y
liberalización de la economía.
Por
eso la cita fue en Porto Alegre, gobernada entonces
por el Partido de los Trabajadores, entonces un
Partido de Izquierda, de bandera roja y con un líder
obrero metalúrgico, que reconocía como principal
aporte la construcción de un "presupuesto
participativo" que expresaba las banderas de la
democracia participativa enarbolada por la izquierda
luego de la caída del este de Europa y la pérdida
del imaginario socialista en el movimiento popular
mundial.
El
encuentro de variadas expresiones de la
institucionalidad popular construida en la
resistencia animó las discusiones en el FSM y
habilitó el camino de la transformación de
movimientos populares en lucha contra el
neoliberalismo y el capitalismo en soportes de
nuevos gobiernos que discutían la argumentación
hegemónica de las políticas de los años previos. El
FSM es producto de la lucha que contribuyó a
modificar el mapa político de la región en la
primera década del Siglo XXI. Cada uno de los
gobiernos de la región latinoamericana que generaron
y aún generan expectativas en los pueblos del mundo
tiene sustento de origen en aquella resistencia y en
el ideario crítico, con matices, sustentado en la
historia del FSM. Uno de los temas en debate en la
presente versión y aún en las últimas se asocia a la
cooptación de varios de los movimientos, o de sus
lideranzas por los gobiernos, en una fusión entre
movimientos y gobiernos, o movimientos y Estados.
El
debate se convoca bajo el lema de "Crisis
capitalista, justicia social y ambiental",
preparando las condiciones de movilización y debate
para la Cumbre +20 a realizarse en Río de Janeiro en
junio próximo, a 20 años de la Cumbre de la Tierra,
donde se hizo evidente la dimensión ecológica de una
crisis que se profundiza en el presente.
Es que
el modelo productivo asentado en la depredación de
los bienes comunes se potenció en nuestra región,
haciendo ampliamente funcional a nuestra América a
la demanda de petróleo, gas, cobre, litio, tierra,
agua, de las principales potencias económicas del
capitalismo mundial.
Convengamos que uno de los límites del FSM
transcurre entre quienes imaginan la posibilidad de
cambios sin modificar el sistema capitalista, que
los lleva a propuestas dentro de lo posible, de lo
permitido, sin apuntar a discutir a fondo el orden
capitalista, posición sostenida por aquellos que
animan al interior del FSM la asamblea de
movimientos y que empujan un cronograma de acciones
que pueda pasar de la defensiva a la ofensiva por
otro mundo posible.
Entre
otras iniciativas se piensa en una campaña
continental contra la "economía verde", un nuevo
ALCA que requiere ser contrarrestado.
La
cita del 2012 reúne experiencias de los
trabajadores, campesinos, pueblos originarios,
mujeres, estudiantes; de la economía solidaria,
cooperativa, autogestionaria; como iniciativas de
educación popular, resistencias contra el negocio
inmobiliario y por el hábitat popular, por el
empleo. Siendo un clásico, la inauguración se
realizó con una gran movilización por las calles de
la ciudad, en lo que anticipa la gran manifestación
en la cumbre popular sobre los problemas de la
tierra en la ciudad carioca a mediados de año.
El
escenario está montado. Ya no existe el pensamiento
único imperante en décadas pasadas. Sin síntesis, el
debate se reanima entre visiones de avanzar por el
camino de lo posible o ir más allá, extendiendo la
mirada del otro mundo posible por la senda de la
alternativa al capitalismo en crisis. Lo novedoso
son los indignados, paso inicial de una protesta que
se inscribe en la búsqueda de construcción de
alternativas. En ese rumbo se construyen sujetos que
proyectan rumbos de transformaciones sociales y
fuerzas políticos sociales que asuman la iniciativa
necesaria del cambio social por otro mundo posible.
(Tomado de ARGENPRESS.info) |