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Geopolítica del petróleo
Por Jorge Gómez Barata
Colón no descubrió a América ni los norteamericanos
el petróleo, pero uno incorporó al Nuevo Mundo a las
corrientes civilizatorias occidentales y los otros
hicieron del combustible la base de la prosperidad
del capitalismo.
[30.01.2012]-Actualizado 11:30 pm Cuba
En
1859 los norteamericanos perforaron con éxito los
primeros pozos con fines comerciales, rápidamente
inventaron los métodos para refinarlo e introdujeron
masivamente el automóvil, base de una civilización
consumidora de hidrocarburos en una escala jamás
imaginada. Ningún producto ha influido tanto en el
progreso de la humanidad y ninguno podría acarrearle
desgracias mayores.
La
base del milagro económico norteamericano fue
ensamblar el dinamismo propiciado por el liberalismo
económico practicado en un territorio inmenso,
extraordinariamente rico y abierto a la emigración,
con una fuente de energía abundante y barata que
propició una larga era de prosperidad económica.
Durante más de un siglo Estados Unidos sostuvo su
economía y su desarrollo, incluso su condición de
imperio sobre la base del petróleo del que durante
más de 100 años fue el primer productor y
exportador.
El
petróleo sin embargo se ha convertido en el Talón de
Aquiles de los Estados Unidos que posee todas las
armas…excepto una: el petróleo. El 40 por ciento de
la energía y casi el 100 por ciento del combustible
que utilizan los norteamericanos son importados.
Según
algunos autores la decadencia de Estados Unidos
comenzó cuando en 1973, la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP), formada por 13
países del Tercer Mundo, siete de ellos árabes y
algunos minúsculos, los desafiaron, imponiendo a
todo occidente un embargo y estableciendo sus
precios y sus condiciones. Desde entonces el
petróleo es uno de los ejes de la geopolítica
mundial.
Actualmente el 60 por ciento de las reservas
mundiales de petróleo se concentran en los países
del golfo Pérsico, proporción que crece
constantemente no sólo porque en esa región se
perforan nuevos pozos sino porque las de otros
países se consumen rápidamente. En 1950 Estados
Unidos producía todo el petróleo que necesitaba y
era el primer exportador mundial; hoy produce menos
del 30 por ciento del que necesita y su dependencia
en lugar de disminuir aumenta.
El
petróleo es vital no sólo para mantener en
funcionamiento la gigantesca economía norteamericana
sino para las operaciones de su descomunal
maquinaria militar que consume alrededor de 500
millones de barriles anuales. Si el Pentágono fuera
un país, por consumo de petróleo ocuparía el lugar
35 entre doscientos. Las élites imperiales conocen
los datos y no ignoran que si el estrecho de Ormuz
se cerrara y Venezuela, México y Nigeria dejaran de
suministrarle petróleo, su economía colapsaría y su
fuerza militar sería un montón de chatarra.
La
mala noticia es que los imperios se comportan como
tales. Para Estados Unidos que, a pesar de las
crisis y otros síntomas de decadencia, está todavía
muy lejos de un punto crítico es más viable y
rentable controlar las reservas de petróleo
existentes que gastar en prospecciones
extremadamente caras o en inversiones en fuentes
alternativas que, en cualquier caso pueden
realizarse sin prisa. A pesar de los precios
exuberantes, en adquirir petróleo, Norteamérica
gasta alrededor del 10 por ciento de su PIB; el
problema no es económico, es de seguridad.
De ahí
la estrategia norteamericana vigente desde la década
de los setenta cuando a los riesgos de la Guerra
Fría se sumó el embargo petrolero de la OPEP, la
audacia expansionista de la Unión Soviética que
invadió a Afganistán y el derrocamiento del Sha en
Irán que llevó al poder a un movimiento islámico
radical con el cual hasta hoy no ha podido lidiar y
ante lo cual en 1980, el presidente James Carter
esbozó una doctrina según la cual: "Cualquier
amenaza al acceso de Estados Unidos al petróleo del
Medio Oriente enfrentará la resistencia por
cualquier medio, incluidos los militares…"
Una
peculiaridad del petróleo es que más del 70 por
ciento de las reservas probadas se encuentran en los
países musulmanes del golfo Pérsico, ubicados en el
Medio Oriente, la más conflictiva de las regiones
del mundo, el lugar donde desde hace 60 años no cesa
el peligro de guerra, un escenario en el cual los
conflictos locales inevitablemente adquieren
relevancia global y donde la existencia de Israel
coloca a todos los países en ruta de colisión con
Estados Unidos.
Actualmente no existe ningún asunto estratégico que
para Estados Unidos tenga una prioridad mayor que el
petróleo, tanto que está a punto de conducirlo a su
aventura militar más grande y complicada desde la
Guerra de Corea.
La
geopolítica del petróleo tiene dos ramas: una la que
se realiza por medios pacíficos y otra que presenta
fuertes componentes militares.
Luego
les cuento. Allá nos vemos.
(Tomado de ARGENPRESS.info) |