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REFLEXIÓN DEL COMPAÑERO FIDEL CASTRO RUZ
La fruta que no cayó
[25.01.2012]-Actualizado 11:30 pm Cuba
Cuba
se vio forzada a luchar por su existencia frente a
una potencia expansionista, ubicada a pocas millas
de sus costas, que proclamaba la anexión de nuestra
isla, cuyo único destino era caer en su seno como
fruta madura. Estábamos condenados a no existir como
nación.
En la
gloriosa legión de patriotas que durante la segunda
mitad del siglo XIX luchó contra el aborrecible
coloniaje impuesto por España a lo largo de 300
años, José Martí fue quien con más claridad percibió
tan dramático destino. Así lo hizo constar en las
últimas líneas que escribió cuando, víspera del rudo
combate previsto contra una aguerrida y bien
pertrechada columna española, declaró que el
objetivo fundamental de sus luchas era: "… impedir a
tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan
por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con
esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.
Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso."
Sin
comprender esta profunda verdad, hoy no se podría
ser ni patriota, ni revolucionario.
Los
medios de información masiva, el monopolio de muchos
recursos técnicos, y los cuantiosos fondos
destinados a engañar y embrutecer a las masas,
constituyen sin duda obstáculos considerables, pero
no invencibles.
Cuba
demostró que —a partir de su condición de factoría
colonial yanki, unida al analfabetismo y la pobreza
generalizada de su pueblo—, era posible enfrentar al
país que amenazaba con la absorción definitiva de la
nación cubana. Nadie puede siquiera afirmar que
existía una burguesía nacional opuesta al imperio,
tan cercana a este se desarrolló que incluso poco
después del triunfo envió catorce mil niños sin
protección alguna a Estados Unidos, aunque tal
acción estuvo asociada a la pérfida mentira de que
sería suprimida la Patria Potestad, que la historia
registró como operación Peter Pan y fue calificada
como la mayor maniobra de manipulación de niños con
fines políticos que se recuerde en el hemisferio
occidental.
El
territorio nacional fue invadido, apenas dos años
después del triunfo revolucionario, por fuerzas
mercenarias, —integradas por antiguos soldados
batistianos e hijos de terratenientes y burgueses—
armadas y escoltadas por Estados Unidos con buques
de su flota naval, incluidos portaaviones con
equipos listos para entrar en acción, que
acompañaron a los invasores hasta nuestra isla. La
derrota y la captura de casi la totalidad de los
mercenarios en menos de 72 horas y la destrucción de
sus aviones que operaban desde bases en Nicaragua y
sus medios de transporte naval, constituyó una
derrota humillante para el imperio y sus aliados
latinoamericanos que subestimaron la capacidad de
lucha del pueblo cubano.
La
URSS frente a la interrupción del suministro de
petróleo por parte de Estados Unidos, la ulterior
suspensión total de la cuota histórica de azúcar en
el mercado de ese país, y la prohibición del
comercio creado a lo largo de más de cien años,
respondió a cada una de esas medidas abasteciendo
combustible, adquiriendo nuestra azúcar, comerciando
con nuestro país y finalmente suministrando las
armas que Cuba no podía adquirir en otros mercados.
La
idea de una campaña sistemática de ataques piratas
organizados por la CIA, los sabotajes y las acciones
militares de bandas creadas y armadas por ellos,
antes y después del ataque mercenario, que
culminarían en una invasión militar de Estados
Unidos en Cuba, dieron origen a los acontecimientos
que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear
total, de la que ninguna de sus partes y ni la
propia humanidad habría podido sobrevivir.
Aquellos acontecimientos sin dudas costaron el cargo
a Nikita Jruschov, que subestimó al adversario,
desoyó criterios que les fueron informados y no
consultó su decisión final con los que estábamos en
la primera línea. Lo que pudo ser una importante
victoria moral se convirtió así en un costoso revés
político para la URSS. Durante muchos años las
peores fechorías continuaron realizándose contra
Cuba y no pocas, como su criminal bloqueo, se
cometen todavía.
Jruschov tuvo gestos extraordinarios con nuestro
país. En aquella ocasión critiqué sin vacilación el
acuerdo inconsulto con Estados Unidos, pero sería
ingrato e injusto dejar de reconocer su
extraordinaria solidaridad en momentos difíciles y
decisivos para nuestro pueblo en su histórica
batalla por la independencia y la revolución frente
al poderoso imperio de Estados Unidos. Comprendo que
la situación era sumamente tensa y él no deseaba
perder un minuto cuando tomó la decisión de retirar
los proyectiles y los yankis se comprometieron, muy
secretamente, a renunciar a la invasión.
A
pesar de las décadas transcurridas que suman ya
medio siglo, la fruta cubana no ha caído en manos
yankis.
Las
noticias que en la actualidad llegan de España,
Francia, Iraq, Afganistán, Pakistán, Irán, Siria,
Inglaterra, las Malvinas y otros numerosos puntos
del planeta, son serias, y todas auguran un desastre
político y económico por la insensatez de Estados
Unidos y sus aliados.
Me
limitaré a unos pocos temas. Debo señalar según
cuentan todos, que la selección de un candidato
republicano para aspirar a la presidencia de ese
globalizado y abarcador imperio, es a su vez, —lo
digo en serio— la mayor competencia de idioteces e
ignorancia que se ha escuchado nunca. Como tengo
cosas que hacer, no puedo dedicarle tiempo al
asunto. De sobra sabía que sería así.
Ilustran más algunos despachos cablegráficos que
deseo analizar, porque muestran el increíble cinismo
que genera la decadencia de Occidente. Uno de ellos,
con pasmosa tranquilidad, habla de un preso político
cubano que, según se afirma, murió tras huelga de
hambre que duró 50 días. Un periodista de Granma,
Juventud Rebelde, noticiero radial, o cualquier otro
órgano revolucionario, se puede equivocar en
cualquier apreciación sobre cualquier tema, pero
jamás fabrica una noticia o inventa una mentira.
En la
nota de Granma se afirma que no hubo tal huelga de
hambre; era un recluido por delito común, sancionado
a 4 años por agresión que provocó lesiones en el
rostro a su esposa; que la propia suegra solicitó la
intervención de las autoridades; los familiares más
allegados estuvieron al tanto de todos los
procedimientos que se emplearon en su atención
médica y estaban agradecidos por el esfuerzo de los
especialistas médicos que lo atendieron. Fue
asistido, afirma la nota, en el mejor hospital de la
región oriental como se hace con todos los
ciudadanos. Había muerto a causa de fallo
multi-orgánico secundario asociado a un proceso
respiratorio séptico severo.
El
paciente había recibido todas las atenciones que se
aplican en un país que posee uno de los mejores
servicios médicos del mundo, los cuales se brindan
gratuitamente, a pesar del bloqueo impuesto por el
imperialismo a nuestra Patria. Es sencillamente un
deber que se cumple en un país donde la Revolución
tiene el orgullo de haber respetado siempre, durante
más de 50 años, los principios que le dieron su
invencible fuerza.
Más
valdría realmente que el Gobierno español, dadas sus
excelentes relaciones con Washington, viaje a
Estados Unidos y se informe de lo que ocurre en las
cárceles yankis, la conducta despiadada que aplica a
los millones de presos, la política que se practica
con la silla eléctrica y los horrores que se cometen
con los detenidos en las cárceles y los que
protestan en las calles.
Ayer
lunes 23 de enero, un duro editorial de Granma
titulado "Las verdades de Cuba" en una página
completa de ese órgano explicó detalladamente la
insólita desvergüenza de la campaña mentirosa
desatada contra nuestra Revolución por algunos
gobiernos "tradicionalmente comprometidos con la
subversión contra Cuba".
Nuestro pueblo conoce bien las normas que han regido
la conducta intachable de nuestra Revolución desde
el primer combate y jamás mancillada a lo largo de
más de medio siglo. Sabe también que no podrá ser
jamás presionado ni chantajeado por los enemigos.
Nuestras leyes y normas se cumplirán
indefectiblemente.
Es
bueno señalarlo con toda claridad y franqueza. El
Gobierno español y la destartalada Unión Europea,
sumida en una profunda crisis económica, deben saber
a qué atenerse. Produce lástima leer en agencias de
noticias las declaraciones de ambas cuando utilizan
sus descaradas mentiras para atacar a Cuba. Ocúpense
primero de salvar el euro si pueden, resuelvan el
desempleo crónico que en número creciente padecen
los jóvenes, y respondan a los indignados sobre los
cuales la policía arremete y golpea constantemente.
No
ignoramos que ahora en España gobiernan los
admiradores de Franco, quien envió a miembros de la
División Azul junto a las SS y las SA nazis para
matar soviéticos. Casi 50 mil de ellos participaron
en la cruenta agresión. En la operación más cruel y
dolorosa de aquella guerra: el cerco de Leningrado,
donde murieron un millón de ciudadanos rusos, la
División Azul formó parte de las fuerzas que
trataron de estrangular a la heroica ciudad. El
pueblo ruso no perdonará nunca aquel horrendo
crimen.
La
derecha fascista de Aznar, Rajoy y otros servidores
del imperio, debe conocer algo de las 16 mil bajas
que tuvieron sus antecesores de la División Azul y
las Cruces de Hierro con las que Hitler premió a los
oficiales y soldados de esa división. Nada tiene de
extraño lo que hace hoy la policía gestapo con los
hombres y mujeres que demandan el derecho al trabajo
y al pan en el país con más desempleo de Europa.
¿Por
qué mienten tan descaradamente los medios de
información masiva del imperio?
Los
que manejan esos medios, se empeñan en engañar y
embrutecer al mundo con sus groseras mentiras,
pensando quizás que constituye el recurso principal
para mantener el sistema global de dominación y
saqueo impuesto, y de modo particular a las víctimas
cercanas a la sede de la metrópolis, los casi
seiscientos millones de latinoamericanos y caribeños
que viven en este hemisferio.
La
república hermana de Venezuela se ha convertido en
el objetivo fundamental de esa política. La razón es
obvia. Sin Venezuela, el imperio habría impuesto el
Tratado de Libre Comercio a todos los pueblos del
continente que lo habitan desde el Sur de Estados
Unidos, donde se encuentran las mayores reservas de
tierra, agua dulce y minerales del planeta, así como
grandes recursos energéticos que, administrados con
espíritu solidario hacia los demás pueblos del
mundo, constituyen recursos que no pueden ni deben
caer en manos de las transnacionales que le imponen
un sistema suicida e infame.
Basta,
por ejemplo, mirar el mapa para comprender el
criminal despojo que significó para Argentina
arrebatarle un pedazo de su territorio en el extremo
sur del continente. Allí emplearon los británicos su
decadente aparato militar para asesinar bisoños
reclutas argentinos vestidos con ropas de verano
cuando ya estaban en pleno invierno. Estados Unidos
y su aliado Augusto Pinochet le dieron a Inglaterra
un desvergonzado apoyo. Ahora, en víspera de las
Olimpiadas de Londres, su Primer Ministro David
Cameron también proclama, como ya lo hizo Margaret
Thatcher, su derecho a usar los submarinos nucleares
para matar argentinos. El gobierno de ese país
desconoce que el mundo está cambiando, y el
desprecio de nuestro hemisferio y de la mayoría de
los pueblos hacia los opresores se incrementa cada
día.
El
caso de las Malvinas no es único. ¿Conoce acaso
alguien cómo terminará el conflicto en Afganistán?
Hace muy pocos días soldados norteamericanos
ultrajaban los cadáveres de combatientes afganos,
asesinados por los bombarderos sin pilotos de la
OTAN.
Hace
tres días una agencia europea publicó que "el
presidente afgano Hamid Karzai, dio su aval a un
negociado de paz con los talibanes, subrayando que
esta cuestión debe ser resuelta por los ciudadanos
de su país", luego añadió: "…el proceso de paz y
reconciliación pertenece a la nación afgana y ningún
país u organización extranjera puede sacarles a los
afganos este derecho."
Por su
parte, un despacho publicado por nuestra prensa
comunicaba desde París que "Francia suspendió hoy
todas sus operaciones de formación y ayuda al
combate en Afganistán y amenazó con anticipar el
retiro de sus tropas, luego de que un soldado afgano
ultimara a cuatro militares franceses en el valle
Taghab, de la provincia de Kapisa […] Sarkozy dio
instrucciones al Ministro de Defensa Gérard Longuet
para trasladarse inmediatamente a Kabul, y avizoró
la posibilidad de un retiro anticipado del
contingente."
Desaparecida la URSS y el Campo Socialista, el
Gobierno de Estados Unidos concebía que Cuba no
podía sostenerse. George W. Bush tenía ya preparado
un gobierno contrarrevolucionario para presidir
nuestro país. El mismo día que Bush inició su
criminal guerra contra Iraq, solicité a las
autoridades de nuestro país el cese de la tolerancia
que se aplicaba a los cabecillas
contrarrevolucionarios que en esos días demandaban
histéricamente la invasión a Cuba. En realidad, su
actitud constituía un acto de traición a la Patria.
Bush y
sus estupideces imperaron durante 8 años y la
Revolución Cubana ha perdurado ya más de medio
siglo. La fruta madura no ha caído en el seno del
imperio. Cuba no será una fuerza más con la que el
imperio se extienda sobre los pueblos de América. La
sangre de Martí no se habrá derramado en vano.
Mañana
publicaré otra Reflexión que complementa esta.
Fidel
Castro Ruz
Enero 24 de 2012
7 y 12 p.m. |