Las
operaciones del Banco Mundial en la
Argentina: Injerencia en el sector
agrícola
Por Juan Fal (PERIFERIAS)
[01.11.2013]-
Actualización 11:00 pm de Cuba
Notas
sobre el control territorial, social y
biológico.*
1.
Introducción:
Muchas de
las grandes corporaciones y de los
gobiernos más poderosos ensalzan el uso
de nuevas tecnologías -incluyendo la
genómica, la nanotecnología y la
biología sintética- para la
transformación de la biomasa en
productos de alto valor1 como uno de los
mecanismos para garantizar la
sustitución de la industria petroquímica
por la bioeconomía. El impacto
económico, social y ecológico de esta
propuesta para la periferia capitalista
promete ser muy importante, ya que ahí
se concentran los mayores reservorios de
biomasa acuática y terrestre.
El
acaparamiento de los recursos, implicado
en las operaciones de fusión y
adquisición corporativa -especialmente
en el sur- es impulsado, mayormente, por
la lucha por alcanzar una "seguridad en
el abasto de materias primas" es decir,
la adquisición de recursos naturales
estratégicos que incluyen la tierra
cultivable, las materias primas a
granel, los minerales metálicos y no
metálicos extraídos del subsuelo y,
ahora también, el material vegetal
genérico en calidad de reserva de
biomasa.2
La
amalgama de intereses en juego es
percibido claramente por Andrés Barreda
al señalar:
[….] como
el objeto técnico en cuestión (la
biodiversidad y la biotecnología) afecta
la gestión general de toda la biosfera,
y por ahí, de todos los procesos
mundiales de producción primaria, de la
emisión de contaminantes derivados de
todas las industrias mundiales de
transformación, de la alimentación del
mundo y de la gestión médica de la
reproducción de la fuerza de trabajo, la
gestión de este negocio involucra
forzosamente la participación de los
Estados Nacionales y los organismos
políticos internacionales. De ahí
también el involucramiento directo de
los órganos financieros internacionales
como el Banco Mundial, encargados de
diseñar y regular la inclusión en las
políticas públicas de megaproyectos
articuladores de un nuevo uso del suelo,
un nuevo patrón técnico de producción y
el proceso general de acumulación.3
El cruce
de intereses señalado significa plantear
la discusión en términos geoeconómicos y
geopolíticos4, en tanto que lo está
presente es la subordinación
latinoamericana a las políticas emanadas
de los centros capitalistas e impulsadas
por las transnacionales y los organismos
financieros internacionales, dado que lo
que se encuentra detrás de este esquema
-en un ambiente de agotamiento de
recursos estratégicos- es el zarpazo
sobre nuestros recursos naturales, que
no solamente incluyen el petróleo, sino
también nuestra biodiversidad, cuestión
central en la transición que estamos
viviendo.
Lo
planteado, coloca a la región
latinoamericana en un lugar estratégico,
no como patio trasero como han señalado
algunos autores de la talla de Chomsky.5
La situación se profundiza en la
actualidad ya que lo que está en juego
para Estados Unidos, en tanto país
capitalista central con primacía mundial
en un mundo crecientemente
multipolarizado, es su propio
sostenimiento material en un marco donde
su sobre-extensión imperial se da en
paralelo a crecientes dificultades en el
auto-abastecimiento de recursos
naturales no renovables. De ahí que su
política exterior se base en la
actualidad en la captura de los recursos
estratégicos, a través de un esquema de
tipo colonial / Imperial6 que responde a
la preservación del dominio7 por medio
del control militar / empresarial de los
recursos naturales estratégicos del
plantea, petróleo, gas natural,
minerales, agua y biodiversidad, en su
gran mayoría ubicados en la periferia
capitalista.
Es un
esquema presente en la historia
contemporánea de la geopolítica
estadounidense, que nos muestra que su
objetivo central, luego de la segunda
guerra mundial, ha sido la expansión
política, militar y corporativa a las
diferentes fronteras, ya sea a través de
proyectos económicos como el Plan
Marshall como en una masiva presencia
militar a escala global, por medio de
bases, sistemas militares regionales y
programas de asistencia militar. Dichas
estructuras han sido diseñadas para
otorgar garantías político-militares a
las inversiones y siempre han estado en
estrecha relación con las de orden
comercial y financiero que surgieron de
los arreglos de Bretton Woods como el
Fondo Monetario Internacional, el Gatt y
el Banco Mundial.8 Ha sido esta relación
funcional entre la geopolítica y la
geoeconomía sobre la que se ha
fundamentado la expansión estadounidense
en América Latina,9 donde las
operaciones políticas, económicas,
militares y sociales para desestabilizar
a los gobiernos latinoamericanos y, de
esa manera, combatir a los movimientos
insurgentes y lograr el control de sus
economías, lo cual incluye a los
recursos estratégicos10, han sido
innumerables, siendo los casos de Chile
y México los ejemplos más claros.
La
necesidad de captura de los recursos
naturales por parte de los Estados
Unidos se profundiza en la actualidad
producto del peak oil11, lo cual nos
obliga a pensar y a estar atentos sobre
el accionar que lleva a cabo para lograr
su cometido. Es por eso que resulta de
la mayor importancia analizar diacrónica
y sincrónicamente las maniobras
estadounidenses en América Latina, para
la cual es relevante considerar los
órganos ejecutores que han materializado
dicho accionar en los diferentes países.
Entre ellos, los organismos financieros
internacionales como el Banco Mundial
(BM) y el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), verdaderos brazos
políticos de los Estados Unidos en el
mundo.
En
arreglo a lo planteado anteriormente y
considerando el rol que han tenido estos
organismos en la ejecución de la
política exterior estadounidense, es que
analizaremos la injerencia del BM en
Argentina, en tanto ha sido uno de los
organismos que mayor penetración ha
tenido en el país. Es en el diseño y
aplicación de sus políticas donde se
encuentran parte de las acciones que
explican el desmantelamiento del aparato
industrial argentino y las
modificaciones en el manejo de su suelo.
Para ello, abordaremos, en primer lugar,
el estudio de los antecedentes del Banco
Mundial en Argentina. Luego,
intentaremos señalar, en base a los
trabajos ya realizados como a
investigación propia, los principales
préstamos otorgados por el BM a la
Argentina durante los años dos mil y
cuál fue el impacto que dichos préstamos
tuvieron sobre la estructura económica
del país, su agricultura y uso del
suelo, como un primer abordaje en el
análisis del control territorial, social
y biológico llevado a cabo por el Banco
Mundial en nuestro país. Por último, se
presentan los comentarios finales.
2. El
Banco Mundial en la Argentina
2.1
Antecedentes: los inicios de una
relación colonial / imperial La revisión
de las principales operaciones del BM en
Argentina durante fines de la década de
los noventa y la de los dos mil, muestra
una profunda continuidad del contenido
concreto en que operan los principios
rectores del imperialismo, pese a que la
forma a la largo del tiempo cambie. Es
así que se pueden distinguir dos grandes
períodos sobre el accionar del BM en
Argentina. El primero cubre casi la
totalidad de la década de los noventa,
del cual no nos ocuparemos en
profundidad, en tanto no es el objetivo
primordial de este trabajo, mientras que
el segundo, va de 1997 al 2010.12
Durante los noventa, existió un claro
eje de programas que llevó a cabo lo que
hemos denominado "el acorralamiento",
materializado en los programas de
reforma del Estado que apuntaron a
entorpecer la reproducción de la fuerza
de trabajo por un lado -ya sea a través
de los proyectos sanitarios como
aquellos aplicados al ámbito educativo-
y la venta de los recursos estratégicos
por el otro. El segundo período supone
la continuación de la reforma del
Estado, pero se le agrega el
financiamiento de la plataforma
agroexportadora a través de los
proyectos de construcción de carreteras,
el financiamiento de drenajes de canales
orientados a la producción agrícola, el
cuidado de la biodiversidad y el agua y
el financiamiento para lograr "mayor
competitividad" de los pequeños y
medianos productores y comunidades
indígenas. La mayoría de estos proyectos
se localizan en el norte argentino.
La
hipótesis que sostenemos en relación al
impacto de las políticas impulsadas y el
condicionamiento ejercido por el BM
sobre la Argentina no ocurren en un
vacío de poder interno. Se dan en el
marco de una de las derrotas más
importantes que sufriera el movimiento
obrero argentino, cuyo resultado fue la
pérdida de poder de disputa económica y
política por parte de dicho sector. La
dictadura argentina del 76, a sangre y
fuego, implementaría una de las
políticas más violentas que conociera el
siglo XX en toda Latinoamérica.
Por lo
tanto, es en el cruce entre las
políticas implementadas por la dictadura
y fogoneadas y financiadas por el BM que
deben buscarse las razones de la
reprimarización y el desmantelamiento
del aparato productivo industrial.
Resulta claro entonces plantear que el
accionar del Banco Mundial se construye
en el transcurso de un cambio de época
en Argentina, en parte por ellos
impulsado, que significó la caída del
modelo de sustitución de importaciones
y, con él, el retorno de la
reprimarización y el comienzo de la
modificación en el uso del suelo.
El primer
préstamo otorgado fue en 1961, y durante
los años subsiguientes el contacto de la
Argentina con el BM será esporádico.
Recuperada la democracia, en 1983, la
Argentina volvería a tener un mayor
acercamiento con el BM, contacto que se
profundizará a fines del gobierno de
Alfonsín.13 Dicha relación, pese a ser
fuerte, no estuvo marcada por un gran
volumen de préstamo.14 Pero fue
preparando el terreno en el plano de las
burocracias estatales y la construcción
de subjetividad de la población respecto
de que no existía otra posibilidad para
superar la crisis que la toma de crédito
de los organismos financieros
internacionales. Situación facilitada
por la derrota del movimiento obrero y
las guerrillas locales, así como por la
llegada de un grupo de jóvenes15
formados todos ellos en Estados Unidos
bajo la impronta ideológica del
neoliberalismo, los que ocuparían cargos
importantes en el Ministerio de
Economía. Debido a la fuerte presión del
FMI por las diferencias con el Ministro
de Economía argentino Bernardo Grinspun,
Alfonsín le pide la renuncia luego de un
año de gestión. Este sería el reinicio
de la relación con los entes subrogados
al Departamento del Tesoro de los
Estados Unidos (BM, BID, FMI). Con Juan
Vital Sourrouille como nuevo Ministro de
Economía, el país comenzaría a conocer
el neoliberalismo en democracia.
Fuertemente condicionado por la deuda
externa y las presiones de los
organismos internacionales, se produce
la llegada del BM. A fines de 1984
comienzan los primeros análisis del BM
para diagnosticar las necesidades del
país, y en 1986 se terminan de definir
las prioridades. Entre ellas, la
principal fue la reforma del Estado. El
organismo esperaba poder contribuir con
la reforma al saneamiento fiscal del
sector público por medio del
mejoramiento y control de aduanas, de
programas de inversión del Ministerio de
Obras y Servicios Públicos, gestión de
empresas públicas, etc.
A fines
de 1987 la Argentina solicita una serie
de préstamos, muchos de los cuales
quedaron en suspenso o fueron cancelados
por no haber llegado a un acuerdo con el
BM. La decisión del Banco se fundamentó
en el incumplimiento del control fiscal
y de las "reformas" estructurales
comprometidas por el gobierno
argentino.16 El gobierno había acordado
dos proyectos: de "desregulación" y de
"desmonopolización" de los servicios
públicos (cuyo resultado fue la
privatización), y ellos figuraban como
condicionalidades en el pliego acordado
con el BM. Las negociaciones para la
venta parcial de las compañías estatales
de teléfonos y aviación, si bien no se
concretan durante este gobierno, figuran
como condicionalidades.17 A las
presiones externas se suman los grupos
económicos locales. El FMI anuncia la
suspensión del préstamo Stand-By, y los
bancos privados respondieron
suspendiendo los préstamos que ya tenían
otorgados. En la política del BM de
fines de los años 80 se expresa
claramente la profundización de los
intereses de Estados Unidos en el tercer
mundo, materializado a partir del
triunfo de Ronald Reagan en 1981 y el
cambio de su política exterior en favor
de la captura de recursos estratégicos y
los intereses de sus transnacionales.
Las palabras de Roger Altman resultan
elocuentes sobre los intereses
empresariales de Estados Unidos y como
la política de Banco Mundial debía
sumirse a ellos. Para el ex secretario
adjunto del Tesoro de los Estados Unidos
(1977/80) y miembro importante de la
Comisión Trilateral, el Banco Mundial
debía [….] orientar sus esfuerzos hacia
el alivio de la deuda y abandonar
aquellos proyectos de infraestructura a
los cuales contribuyó durante sus
cuarenta años de vida. Preocupa que los
países subdesarrollados como
consecuencia de su deuda se vean
afectados para importar, situación que
resulta perjudicial para Estados Unidos.
Ante esta situación, sugiere un cambio
de rumbo en las políticas del Banco
Mundial; entre las acciones propone: 1)
Aumentar sus préstamos a los gobiernos
nacionales debilitados. 2) Administrar
sus activos de forma más creativa para
financiar esos mayores préstamos. 3) El
Banco Mundial debería insistir en que
las naciones con superávit, en
particular Japón y Alemania Federal,
aporten una parte mayor del aumento de
capital solicitado. 4) Por último, que
cualquiera sea el plan concreto, el
hecho es que debe ser hecho por el Banco
Mundial.18
Otro de
los argumentos en esta misma línea
sostenía por aquellos años que el Banco
Mundial debía abandonar los préstamos
bilaterales y canalizar tales montos por
su intermedio. La tendencia por parte de
Estados Unidos a disminuir los préstamos
bilaterales tenía un doble beneficio,
como sugería James Baker, secretario del
Tesoro durante el gobierno de Reagan:
[….] que
el Banco Mundial resulta un aliado
estratégico para Estados Unidos, con la
ventaja adicional de que los dólares
allí depositados rinden muchísimo más
que los gastos en ayuda bilateral.19
El segundo beneficiario de dicha
política eran las empresas.20 Hacia
fines de los años 80 el proyecto de
Banco Mundial era muy claro. En él se
encontraban claramente expresados los
intereses de las empresas
transnacionales estadounidenses, así
como los del gobierno norteamericano. El
objetivo estaba definido: condicionar y
forzar las políticas de ajuste
estructural. De esta manera se podría
acceder al control, previo
desmantelamiento del aparatado
productivo y de la burocracia capaz de
pensarlo y desarrollarlo, de los
recursos estratégicos nacionales, donde
las empresas estadounidenses cumplirían
un rol destacado.
En este
marco, el BM otorgó, a lo largo de los
años 90, cuatro tipos de préstamos a
través del BIRF: 1) los destinados a
programas sociales; 2) a la
infraestructura; 3) ajuste estructural y
4) asistencia técnica. Todos ellos
concedidos en los primeros años
(1991/96) con obligaciones de pago que
superarían la propia década de los 90.
Durante ese primer período se otorgaron
24 créditos y a partir de 1996 se
autorizaron veintiséis nuevos préstamos,
de los cuales la mitad estuvieron
destinados a sellar las reformas
estructurales encaradas en la primera
etapa y que no habían sido incluidos
hasta ese entonces, como es el proyecto
de reforma de las obras sociales
sindicales21, que suponía traspasarlas a
manos privadas, así como también
extender la privatización de otros
sectores como la de los aeropuertos y el
transporte público de la ciudad de
Buenos Aires (subterráneos y
ferrocarriles metropolitanos). La
implicancia de cada uno de estos
proyectos fue diferente, en tanto
impulsaron el proceso de
desmantelamiento del aparato productivo,
y, con ello, la desnacionalización de
los recursos estratégicos de la Nación,
así como la propia capacidad de
reproducción de la fuerza de trabajo.
2.2 El
Banco Mundial de fines de la década de
los noventa y principios de los dos mil,
1997/2010
Hacia fines de la década de los noventa
el interés de Washington y el BM sobre
la Argentina cambia. Comienzan a
prestarle más atención a la agricultura
del norte argentino, sus carreteras,
biodiversidad y agua, lo cual ha sido
una novedad de los últimos 15 años si
consideramos toda la relación entre el
BM y la Argentina. La materialización de
ese interés se observa en los proyectos
que han financiado para la construcción
de carreteras, el fomento de la
"competitividad" de los pequeños y
medianos productores, que no es otra
cosa que el financiamiento de la
agricultura industrial, la construcción
de canales de drenaje para el desarrollo
del sector agrícola y el cuidado de la
biodiversidad y el agua. Proyectos que
en su conjunto conforman un principio de
control territorial, social y biológico.
Es notorio como el BM cambia el eje de
su intervención en la Argentina a fines
de la década de los noventa, línea que
se profundiza en los dos mil, pasando de
hacer un fuerte hincapié en la reforma
del Estado a interesarse por la captura
de la biodiversidad y por la
consolidación de una plataforma
agroexportadora a través del control de
los pequeños y medianos productores y el
desarrollo de la infraestructura vial.
Luego de
haber impulsado la reforma del Estado
argentino, de promover la privatización
de sus recursos estratégicos y
dificultar la reproducción de su fuerza
de trabajo, el BM va por la agricultura,
sin dejar de ejercer la condicionalidad
acreedora que lo ha caracterizado.
Hay que
considerar que la disputa por los
recursos naturales está en el marco de
una estrategia más amplia que incluye al
IIRSA y otros proyectos de la misma
índole, cuyo objetivo es garantizar la
captura de la biodiversidad en tanto
materia prima de la ingeniería genética.
Este es
el camino que propone el BM como salida
al agotamiento de los recursos fósiles
convencionales. Es decir, lo que está en
disputa es la transición energética.
Esta es
la verdadera magnitud del problema desde
el punto de vista geopolítico y así lo
ha planteado Estados Unidos desde la
segunda posguerra: la cuestión es
posibilitar el abastecimiento de los
recursos estratégicos necesarios para
garantizar el sustento de su propio
crecimiento, para lo cual, diseña e
implementa estrategias de control
territorial sobre los países
periféricos, ya sea a través de
intervenciones directas como las
militares, o bien aquellas tendientes a
provocar inestabilidad política y
social, o las dirigidas a no permitir la
industrialización y, por lo tanto, el no
consumo de recursos naturales, entre
otras , para los cuales el BM es uno de
sus brazos ejecutores.
El total
de proyectos que financió el Banco
durante este período fue de 96 y 23 de
ellos se destinaron a los objetivos
señalados anteriormente (Cuadro N° 1).
El monto de estos proyectos alcanzó los
4.411 millones de US$. Además, numerosos
proyectos continuaron, condicionalidad
acreedora mediante, con la reforma del
Estado y otros financiaron trabajos de
asesoría en materia de salud y
educación.
Sin
embargo, lo que se observa es un cambio
rotundo en el tipo de proyectos que
financia el BM en Argentina, comparando
con la primera etapa de los noventa.
Cambio que fue acompañado por
modificaciones en el ámbito de la
legislación, no solo por permitir la
entrada de los transgénicos, cuestión
que motivó una discusión en el ámbito
local, sino por el intento de
modificación de la ley de semillas y
creaciones fitogenéticas. Los proyectos
financiados por el BM, presentados en el
Cuadro Nº 1, pueden ser agrupados en
tres grandes ejes: I) biodiversidad y
agua; II) carreteras y III)
financiamiento de pequeños y medianos
productores y comunidades indígenas
(Cuadro Nº 2). Estos tres ejes, de los
cuales serán desarrollados los dos
primeros por una cuestión de espacio,
resultan diferentes a los que
predominaron durante los primeros años
de la década de los noventa, quiebre que
coincide con la autorización de la
entrada de los transgénicos. Otro de los
rasgos característicos de estos tres
ejes es que se ocupan, en su gran
mayoría, del norte del país, porción del
territorio sobre la cual avanza la
agriculturización de sus tierras y donde
Estados Unidos instaló una de sus bases
militares en el año 2011 (provincia de
Chaco), que luego sería retirada debido
a la movilización popular.
2.2.1.
Biodiversidad y agua
Desde el
año 1997 el BM coloca la mirada sobre la
biodiversidad y el agua en Argentina.
Financió a lo largo de este período,
seis grandes proyectos que brindaron
apoyo a trabajos de bioprospección.
Entre los principales podemos mencionar:
1) Biodiversity Conservation Project N°
P039787, puesto en ejecución en 1997,
con financiamiento comprometido hasta el
2008; 2) En el año 2007 se financió el
proyecto Biodiversity Conservation in
productive Forestry Landscapes; 3) AR
Sustainable Natural Resources Management
(formerly Sustainable Forestry
Development)22 y 4) Argentina Grasslands
Project.
Sobre
proyectos de bioprospección y
biopiratería existen antecedentes en
América Latina impulsados por el BM.
México ha sido un ejemplo muy claro al
respecto, con proyectos como Paseo
Pantera y Parks in Peril, entre otros.
Estos proyectos, en particular el
primero, tenían como objetivo la
integración espacial y administrativa de
Norteamérica con el denominado Corredor
Biológico Mesoamericano y con un
corredor similar en el Cono Sur. Pese a
que la riqueza biológica argentina es
inferior a la mexicana, no por eso
desaparece el interés del BM por la
biodiversidad en nuestro país, sobre
todo cuando el norte argentino linda con
Paraguay y Bolivia y se encuentra
prácticamente al lado del sur brasilero
donde se está impulsando el proyecto
IIRSA patrocinado por la CAF y el BID.
Los tres
proyectos de biodiversidad financiados
en Argentina, a excepción del último,
brindan apoyo en infraestructura y
asistencia técnica para llevar a cabo lo
que el Banco denomina "conservación" de
la biodiversidad que no es otra cosa que
llevar a cabo la bioprospección de la
zona, con trabajos de tipo satelital. El
proyecto plantea:
Conservar
la biodiversidad de importancia mundial
en la Argentina a través de a) la
expansión y diversificación del actual
Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y
b) el mantenimiento de su gestión
mediante el fortalecimiento
institucional, la consulta pública y la
participación y mejora de la gestión de
la información. Como tal, el proyecto
consta de tres componentes: las áreas
protegidas (AP), gestión de la
información, y la gestión, monitoreo y
evaluación. El componente de Áreas
Protegidas se compone de tres sub-componentes:
a) el establecimiento y la consolidación
de nuevas áreas protegidas, b) las
actividades de desarrollo sostenible y
c) actividades para fomentar la
participación pública en la
planificación y gestión de parques. En
estos tres subcomponentes se propone: 1)
construir parques nacionales en cinco
áreas protegidas nacionales en los
ecosistemas poco representados; 2) la
mejora de las prácticas de uso del suelo
de la comunidad son apoyados a través de
proyectos piloto, actividades de
extensión y actividades de
sensibilización del público, y 3) un
plan de participación y un plan de
mitigación se implementan para fomentar
un amplio apoyo y aliviar los costos
sociales. El componente de Gestión de
Información sobre la Biodiversidad pone
en marcha una red basada en Internet que
proporciona capacitación y normas
necesarias, el desarrollo de las
finanzas del sistema, se adquiere
hardware y se reconfiguran las bases de
datos existentes. El proyecto se encarga
de llevar a cabo la gestión, el
seguimiento y evaluación y financia la
asistencia técnica, el equipo y los
costos operativos.23
Resulta
claro, por lo expresado por el BM en su
documentos, que el objetivo es proteger
la biodiversidad y generar una base de
datos sobre las fuentes de biodiversidad
en Argentina, teniendo en cuenta, a su
vez, que el proyecto se encarga de la
biodiversidad en zonas como Córdoba y
Chaco, pero también la puna y la estepa
patagónica, es decir, abarca diferentes
ecosistemas que le permiten tener al BM
un panorama general sobre el lugar donde
se encuentran las fuentes de
biodiversidad en nuestro país.
Los
restantes tres proyectos tienen el mismo
sentido. La diferencia se encuentra en
que hacen hincapié en el cuidado de los
recursos forestales en el norte del
país, nuevamente, y en la bahía de
Samborombón, que se encuentran al este
de la provincia de Buenos Aires.
Notemos,
como señalan los principales documentos
del proyecto AR Sustainable Natural
Resources Management (formerly
Sustainable Forestry Development) que:
Los objetivos del Proyecto de Gestión
Sostenible de los Recursos Naturales en
la Argentina son mejorar la gestión
sostenible y eficiente de los recursos
forestales, la conservación de la
biodiversidad en las áreas protegidas y
los paisajes forestales. También es
objetivo del proyecto lograr la
integración de los pequeños productores
en el desarrollo forestal. Hay tres
componentes en el proyecto. El primero
consiste en bosques nativos y
biodiversidad. Este componente apoyará
los primeros pasos críticos hacia el
desarrollo de un programa forestal
nacional necesario para concentrar la
atención y la coherencia con el programa
forestal del país, un proceso que
requiere la participación de las partes
interesadas. También mejorará la
capacidad de la Dirección de Bosques
Nativos para abordar las cuestiones del
Chaco mediante el establecimiento de una
oficina regional en la zona. El segundo
componente del proyecto consiste en la
plantación forestal sostenible.
El
objetivo principal de este componente
es: (I) establecer marcos
institucionales y de políticas que
conduzcan a un crecimiento más
sostenible y compartido en el sector de
plantaciones agroforestal y, (II)
aumentar el desarrollo de plantaciones
que logren conciencia ambiental; (III)
mejorar la plantación y la productividad
agroforestal mediante el apoyo a la
generación, análisis y transferencia de
información de importancia estratégica,
y (IV) apoyar la integración de los
pequeños productores en la plantación y
el ciclo de producción agroforestal,
además de la promoción de prácticas
sostenibles entre los productores en
general. Por último, el cuarto
componente consiste en áreas protegidas
y corredores de conservación. Este
componente tiene el doble objetivo de
fortalecer la Administración de Parques
Nacionales (APN), la capacidad para
gestionar las áreas protegidas
nacionales existentes y crear las
condiciones para ampliar la protección
al ecosistema Chaco, insuficientemente
protegido y altamente amenazado.24
El diseño
del proyecto trae una cuestión
interesante y que en el propio lenguaje
de BM se pierde. El proyecto señala que
uno de los objetivos es "[….] establecer
marcos institucionales y de políticas
que conduzcan a un crecimiento más
sostenible y compartido en el sector de
plantaciones agroforestal". Es
interesante observar como señalan esta
idea de "compartido". La pregunta es
compartida con quién y la respuesta no
es tan difícil encontrarla. Lo que está
detrás de esto es la entrada de
capitales privados que comienzan a
intervenir en los negocios de la
reforestación.
El otro
punto relevante que se pierde en el
lenguaje del Banco pero que está
presente en los proyectos es la
penetración del Estado en los recursos
genéticos del país, cuestión que hasta
entonces no había ocurrido. Recursos,
que en muchos casos pertenecen a los
pequeños o medianos productores o
sectores indígenas. Esto es muy
importante y conforma una novedad desde
el punto de vista de los proyectos
financiados por el BM en Argentina.
2.2.2
Carreteras
Los
proyectos que plantean restaurar o
construir nuevas carreteras comienzan a
aplicarse desde el inicio de la relación
con el BM. Ha sido una constante, un
poco tímida por momentos. Sin embargo,
nuevamente se encuentra un gran impulso
en los últimos años con el
financiamiento de 9 proyectos por 2.721
millones de dólares. El primero de estos
proyectos, National highways
rehabilitation and mantenance, fue el
más importante de todos, llegando a
financiar hasta 929 millones de dólares.
El proyecto comprometió financiamiento
hasta el 2005 y abarcó la casi totalidad
de las carreteras nacionales, incluyendo
el norte del país. Entre sus principales
objetivos y componentes, se encuentran:
El
proyecto tiene por objetivo general
conservar la red vial nacional.
Sus
objetivos específicos son: 1)
estabilizar la condición física, detener
el deterioro de la red vial nacional no
concesionada y reducir los costos de
acceso para la reparación y el
mantenimiento de la red vial nacional,
2) aumentar la participación del sector
privado, y 3) fortalecer aún más las
carreteras nacionales y las capacidades
para la planificación, contratación y
supervisión eficiente. El proyecto tiene
cuatro componentes. Los tres primeros
consisten en obras civiles como la
rehabilitación y mantenimiento de la red
pavimentada no concesionada incluyendo
repavimentación y reconstrucción. El
cuarto componente abarca la asistencia
técnica, capacitación y equipo para
fortalecer las capacidades organizativas
de Dirección Nacional de Vialidad, tanto
a nivel central como regional y apoyar
los programas basados en el
conocimiento, incluyendo la realización
de estudios y la emisión de los
manuales, así como la modernización de
la biblioteca del sector.25
Nuevamente, aparece la entrada del
sector privado (en su mayoría de
capitales nacionales) incentivada por el
BM, una cuestión no menor, ya que el
propio Estado argentino supo contar con
una Dirección de Vialidad Nacional
desarrollada y pujante. Así pues, se
observa que la política de
carreterización va de la mano de la
entrada del sector privado, pero además
también, de la mano de la apertura,
repavimentación y pavimentación de
caminos en zonas rurales, cuyo objetivo
es garantizar el traslado de la
producción de los lugares donde se
produce hacia los principales centros
urbanos o, en su caso, a los principales
puertos del país con el único objetivo
de exportarlos.
Entre los
años 2004 y 2005 se financiaron
proyectos tendientes a restaurar y
mantener las carreteras existentes con
la misma idea que el proyecto
anteriormente comentado. El
financiamiento otorgado en el 2004 fue
por un monto de 200 millones de dólares
y conforma una continuación del proyecto
National Highways Rehabilitation and
Mantenance. Los restantes tres proyectos
financiaron la restauración de
carreteras en las provincias de Córdoba,
Entre Ríos, Santa Fé, Corrientes, Chubut
y Neuquén. Las tres primeras de estas
provincias, son parte de lo que se ha
denomina Pampa Húmeda, que es la zona
que posee las tierras más productivas,
pero que conforman lo que podríamos
denominar la puerta de entrada al norte
argentino. Las dos provincias restantes,
se encuentran en el sur del país, razón
por la cual no nos ocuparemos de ellas
en tanto no es nuestra zona de estudio.
Los proyectos, además, no fueron
relevantes en términos económicos.
Sin
embargo, y pese a no ser económicamente
relevantes, la orientación que se le
intenta dar a los proyectos sigue siendo
la de generar corredores que permitan
sacar la producción de las zonas donde
se desarrolla. Es claro en este sentido
lo que plantea el BM en relación a los
objetivos del proyecto AR Santa Fe Road
Infrastructure: El propósito general del
Proyecto de Infraestructura Vial de
Santa Fe de Argentina es mejorar las
condiciones de transporte a lo largo de
un corredor vial estratégico que une la
provincia de Santa Fe con mercados
regionales e internacionales.
El
componente principal de este proyecto,
la mejora de la Ruta Nacional 19,
recibirá el monto total de los fondos
asignados. Las obras de construcción a
lo largo de 19 carreteras nacionales
están avanzando de acuerdo al plan de
trabajo establecido en el momento de la
licitación y sin excesos de costos. El
costo total de las obras de
modernización alcanzará 175 millones de
dólares. La Provincia de Santa Fe
proporcionará recursos adicionales si es
necesario.
El camino
mejorado 19, con la excepción de 2
kilómetros de la ciudad de Santo Tomé,
se completará en junio de 2011, con las
obras restantes se espera que esté
terminado en febrero de 2012.26
La línea
de los proyectos se mantiene. El
objetivo es financiar corredores
estratégicos para enviar la producción
local a mercados extranjeros: financiar
un modelo agroexportador. De los
restantes cuatros proyectos que financió
en BM, a saber: i) AR APL2 National
Highway Asset Mgt; ii) Norte Grande Road
Infrastructure; iii) AR Road Safety y iv)
AR-Provincial Road Infrastructure
Project Additional Financing, solo los
dos primeros fueron realmente
importantes de acuerdo a nuestros
objetivos, ya que el proyecto Road
Safety tuvo como propósito brindar
asistencia técnica para mejor el control
del tránsito y accidentes en carreteras,
mientras que el proyecto AR-Provincial
Road Infrastructure Project Additional
Financing, financió el desarrollo de
carreteras en las provincias de
Corrientes, Entre Ríos, Córdoba y Santa
Fé. El proyecto AR APL2 National Highway
Asset Mgt resulta interesante porque da
un paso más allá del financiamiento de
carreteras, en tanto contempla efectos
"colaterales" y para eso propone la
reubicación de las poblaciones, muchas
de ellas indígenas en la zona de Salta y
Jujuy (el norte argentino, al oeste de
la provincia del Chaco). Con esto, lo
que se logra es llevar un traslado de
las poblaciones originarias del norte
hacia otros territorios; además de
avanzar en la construcción de carreteras
y caminos, trasladan a las poblaciones,
despojándolas de su propio territorio,
para posibilitar una mayor facilidad en
el control de la biodiversidad.
Por
último, el proyecto "Norte Grande Road
Infrastructure" es el proyecto que mayor
impacto logró a lo largo de todos estos
años en la zona bajo estudio. El
proyecto comenzó a funcionar en el 2010
por un monto de 500 millones de dólares.
Entre sus principales objetivos se
encuentran:
El
objetivo del Proyecto Grande de
Infraestructura Vial Norte de Argentina
es reducir los costos de transporte para
los usuarios de las carreteras
provinciales a lo largo de los
corredores seleccionados de las
provincias del Norte Grande, a través de
la mejora de la calidad de las
carreteras y la introducción de mejores
herramientas de gestión y método.
Hay dos
componentes en el proyecto, siendo el
primer componente de rehabilitación,
mejora y reconstrucción de carreteras
provinciales.
Este
componente financiará la realización de
la rehabilitación, mejora y
reconstrucción de obras civiles a través
de la realización de los sub-proyectos
(como la reconstrucción de base,
repavimentación, pavimentación y/o
asfalto superposición de hormigón, como
sea el caso, incluyendo aceras, drenaje,
albañilería, señalización, iluminación y
obras auxiliares, además de las mejoras
de seguridad vial) de los caminos
seleccionados bajo la jurisdicción de
las provincias participantes de la
región Norte Grande.
Por
último, el segundo componente es el
desarrollo institucional y la gestión de
proyectos. Este componente financiará
los siguientes subcomponentes:
desarrollo institucional, y la gestión y
supervisión de proyectos.27
De esta
manera, el BM financia la construcción
de corredores económicos a través de la
construcción de carreteras, corredores
que llamamos plataforma agroexportadora.
La tercera pieza de este gran
rompecabezas, lo conforman los proyectos
orientados a los pequeños y medianos
productores, cuyo objetivo es
integrarlos a la producción agrícola de
tipo industrial.
Analizar
el período de conjunto, nos muestra
diferencias importantes con la etapa
anterior, divergencias que marcan la
época y que pone en la mira la captura
de los recursos naturales, en
particular, la agricultura del norte
argentino. Este es un tema de la mayor
relevancia a la hora de ligar las
diferentes partes de un entramado de
préstamos que en apariencia se muestra
en favor del desarrollo del tercer
mundo, además de inconexo y desconectado
de los intereses desindustrializadores
de los Estados Unidos sobre la periferia
capitalista.
3.
Comentarios finales
La
intervención del BM en la Argentina ha
sido extensa y multifacética a lo largo
de las últimas dos décadas, su grado de
injerencia se fue ampliando hasta
incluir el sector agrícola y el cambio
en el uso del suelo. Fue un proceso
paulatino que llevó veinte años,
comenzando en la década de los noventa
por la construcción del entramado de
relaciones que operaron en favor del
desmantelamiento del aparato productivo
del país, empujándolo a la
reprimarización.
En
aquellos primeros años, la estocada del
BM sobre Argentina constó de dos pasos:
1) provocar el desmantelamiento del
apartado productivo ndustrial y la venta
de los recursos y empresas estratégicas
y 2) entorpecer la reproducción de la
fuerza de trabajo.
El primer
paso se posibilitó a través de los
préstamos destinados a las reformas
estructurales y al desfinanciamiento del
Estado acaecido con el traspaso de los
fondos jubilatorios a manos privadas y
con el privilegio al pago del servicio
de la deuda, generando grandes boquetes
presupuestarios que fueron llenados con
empréstitos altamente condicionados; el
segundo, con los préstamos orientados al
empobrecimiento de la educación y la
salud. El período que va de fines de la
década de los noventa hasta el 2010,
revela el cambio de impronta que el BM
le da a sus préstamos, cuyo único
objetivo fue influir en el sector
agrícola argentino y controlar la
biodiversidad.
Ambos
movimientos -garantizar la
desestructuración productiva y social
primero y la captura de los recursos
naturales y el control agrícola segundo-
son parte de un accionar
colonial/imperial de la política
exterior estadounidense, representada
por el BM como uno de los entes
subrogados al Departamento del Tesoro,
que tiende a privilegiar el control de
los recursos no renovables, en una etapa
donde que lo que está en juego, en una
primera instancia, son los límites
materiales que presenta el capitalismo
para continuar creciendo y, en una
segunda, la posibilidad de vida sobre la
biosfera.
Es por
todo esto que es necesario armar el
rompecabezas que presenta el BM en sus
fundamentaciones, de manera tal de poder
entender la lógica de sus proyectos en
Argentina. De lo contrario, pareciera
que son proyectos que buscan el bien
común, ya sea través de la
"conservación" de la biodiversidad como
el "desarrollo" y la "conexión" con los
mercados regionales o internacionales de
los pequeños y medianos productores,
cuando en realidad lo que está detrás de
estos proyectos es el control
territorial para garantizar la captura
de la materia prima de la ingeniería
genética (biodiversidad) y la
reafirmación de una plataforma
agroexportadora a partir del
financiamiento de corredores económicos
con la construcción de carreteras. En
esta misma línea están los proyectos que
financian a los pequeños y medianos
productores, cuyo objetivo es empujarlos
hacia el modelo de agricultura
industrial y, de esa manera, controlar
la alimentación y el territorio, ya que
en la gran mayoría de los casos sus
tierras quedan en manos de grandes
transnacionales, como consecuencia de
que se ven obligados a rentar o vender
sus campos a capitales foráneos.
* Se
agradecen los valiosos comentarios
realizados por Julio Gambina y John Saxe
Fernández y se los exime de toda
responsabilidad en cuanto a los errores
u omisiones existentes.
Juan Fal
es investigador docente de la
Universidad Nacional de General
Sarmiento y de la Fisyp. Doctorando en
Estudios Latinoamericanos, UNAM-México.
Este trabajo es parte de un capítulo de
la tesis doctoral que me encuentro
desarrollando bajo la dirección del
Doctor John Saxe Fernández en el
Posgrado en Estudios Latinoamericanos de
la UNAM, titulada "Creación destructiva:
ingeniería genética, geoeconomía y
geopolítica del capital en la
destrucción del chaco argentino".
Notas:
1) ETC,
2011, p. 4.
2) ETC,
2011, p. 2.
3)
Barreda, 1998, pp. 88/89.
4) Para
el análisis geopolítico, en este trabajo
se sigue la definición expresada por
Saxe Fernández, el cual señala: "La
conceptualización nominal del concepto
de geopolítica indica el estudio de la
infl uencia de factores como la
geografía, la economía, la demografía, y
la tecnología, entre otros, en la
articulación de la política en general,
y especialmente en la política exterior
y de defensa, en sus diversas
manifestaciones" (Saxe Fernández, J.,
1995).
5) Al
respecto, Saxe Fernández señala que la
idea de patio trasero es una idea que no
nos ayuda a pensar en el rol de América
Latina en el sostenimiento material de
los Estados Unidos. Es más bien una
concepción que tiende a colocar a los
países que se encuentran entre el Río
Bravo y la Patagonia en un segundo
plano, olvidándose que allí se
encuentran las fuentes de agua dulce,
petróleo y minerales de las más
importantes del mundo (Notas propias del
seminario "Geoeconomía y Geopolítica del
Capital en una Era de Crisis y
Transición Hegemónica", impartido por el
Dr. Saxe Fernández en el año 2011).
6) La
noción colonial / imperial está extraída
de la refl exión que Saxe Fernández
realiza en Terror e Imperio, 2006 y
Diseños imperiales sobre México y
América Latina, 2009.
7) Es
importante aclarar que hablamos de
dominio, y no de hegemonía, en tanto
este último refiere a la coerción y al
consenso, según la noción gramsciana,
dos cuestiones que entendemos no se
cumplen a la hora de pensar la captura
de los recursos naturales, donde lo que
prima es el dominio, esto es, el
ejercicio de la coerción.
8) John
Saxe Fernández, 1995.
9)
Antecedentes sobre la injerencia
norteamericana en América Latina se
pueden encontrar en: Selser, 2010;
Bruzzone, 2009; Saxe Fernández, 1995;
García Cantú, 1986; Barreda, 2002 y
2004; Calloni, 2001, entre otros.
10)
Resulta importante mencionar que la
perspectiva de los Estados Unidos sobre
el tema de los recursos naturales y el
agotamiento del petróleo fue percibido
claramente por el presidente Truman,
luego de recibir el informe Paley que él
había encargado. El informe respondió a
la pregunta de Truman sobre el horizonte
de los recursos naturales en el mundo.
La respuesta brindada por los
investigadores no fue muy alentadora.
Desde aquellos años que los Estados
Unidos tiene muy claro los ejes sobre
los que gira la política exterior en
materia de recursos naturales y el rol
que en dicha política ocupa América
Latina (Notas propias del seminario "Geoeconomía
y Geopolítica del Capital en una Era de
Crisis y Transición Hegemónica",
impartido por el Dr. Saxe Fernández en
el año 2011).
11) El
peak oil (pico petrolero) es el momento
en el cual se alcanza la tasa máxima de
extracción de petróleo a nivel mundial,
tras lo cual la tasa de producción
comienza a declinar. Fue M. Hubbert en
1956 quién utilizó por primera vez esta
idea del pico petrolero para pronosticar
el horizonte fosilista de Estados
Unidos. En la actualidad, algunos de los
trabajos más importante en la materia
son: Heinberg, Richard (2005; 2010;
2011), Mckibben, Bill (2007), Post
Carbon Institute, en <www.postcarbon.org>,
entre otros.
12) La
razón que explica el corte de períodos
obedece al planteo de trabajo
desarrollado en la tesis doctoral en la
cual se intenta corroborar si existió o
no un quiebre en los proyectos otorgados
por el BM a la Argentina luego de que
éste último permitiera la entrada de los
transgénicos en el año 1996.
13)
Presidente del primero gobierno
democrático (1983/1989), luego de la
caída de la última dictadura argentina.
14) Entre
1961 y 1994 el Banco Mundial le prestó a
la Argentina 8.741 millones, de los
cuales 3600 fueron otorgados desde 1989.
Es decir, que de los 33 años analizados,
el 41% de los créditos fueron otorgados
en los últimos 5 años. (Informe Anual
del Banco Mundial sobre Argentina,
1994).
15)
Carlos Fernández, Viceministro de
Economía del Gobierno de Menem, egresado
de la Universidad de Chicago y fundador
del Centro de Estudios Macroeconómicos
(CEMA), centro neoliberal de referencia
en el estudio de la economía argentina.
Roque Fernández, Ministro de Economía de
Menem, egresado de la Universidad de
Chicago, también fundador del CEMA.
Ricardo López Murphy, Maestría en
Chicago, funcionario del gobierno
militar encabezado por el General Videla
y fundador de FIEL, otro de los grandes
centros neoliberales de referencia en
Argentina. Gran formador y aportante de
cuadros al gobierno menemista. Domingo
Cavallo, Ministro de Economía de Menem,
egresado de Harvard y fundador de la
Fundación Mediterránea, quizás la usina
más importante por aquellos años del
pensamiento neoliberal. Los mencionados,
de una lista mucho más extensa, son sólo
los representantes emblemáticos del
pensamiento "académico" neoliberal
formados en el exterior que tuvieron una
fuerte influencia en la toma de
decisiones y, sobre todo, en la
formación de lo que por aquel entonces
representaban los futuros funcionarios.
16)
Botzman y Tussie, 1991.
17)
Corbalán, 2002, p. 77.
18)
Ámbito Financiero, 1988, citado en
Corbalán, 2002.
19) "El
BIRF, un negocio entre grandes", Clarín,
abril 1988, citado en Corbalán, 2002.
20) Según
Baker, en 1987, firmas norteamericanas
recibieron 1.600 millones de dólares del
Banco Mundial, por bienes y servicios
prestados en el extranjero. Gran parte
del programa de préstamos del Banco
Mundial beneficia a países
estratégicamente importantes para
Estados Unidos, como Paquistán,
Filipinas y Turquía, que recibieron
préstamos por un total de 1.808 millones
de dólares y 765 millones en asistencia
bilateral directa de Estados Unidos.
México, Brasil y Argentina recibieron
3.905 millones y cero en asistencia
económica norteamericana durante 1987. Y
dentro de los 7.703 millones de dólares
entregados por el BIRF en 1987 a un
grupo de diez países de gran importancia
estratégica para Estados Unidos el
aporte en efectivo de este fue de sólo
unos 60 millones de dólares. Por otra
parte, los 1.600 millones de dólares
facturados por firmas norteamericanas en
1987 representan más de la totalidad del
capital pagado por Estados Unidos en los
cuarenta años de vida del Banco Mundial
(Íbídem).
21)
Detrás de la idea de privatizar las
obras sociales sindicales se encontraba
otro objetivo más importante que era la
desestructuración del aparato sindical,
dado que una de las principales fuente
definanciamiento del sindicalismo
argentino han sido sus propias obras
sociales. La privatización de las obras
sociales hubiese significado la
disminución del poder económico y
organizacional del sindicalismo
argentino.
22) Banco
Mundial.
23) Banco
Mundial.
24) Banco
Mundial.
25) Banco
Mundial.
26) Banco
Mundial.
27) Banco
Mundial.
3.
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