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Un aporte al desarrollo económico del país
Su aprobación es resultado de un amplio proceso democrático legislativo, que concluyó este sábado con la presencia de Raúl. Su instrumentación y aplicación exitosa facilitará el desarrollo y consolidación del socialismo cubano

[31.03.2014]- Actualización 6:00 pm de Cuba

El objetivo de incrementar el nivel de vida de la población cubana y de desarrollar al país, solo es posible si somos capaces de generar mayores riquezas, y es en esa línea que se ubica la aprobación la víspera de la nueva Ley de la Inversión Extranjera.


La Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la nueva ley
de la Inversión Extranjera. Foto: Roberto Ruiz

La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó por voto unánime esa iniciativa, la cual permitirá acceder a capital externo, tecnologías y nuevos mercados, así como insertar productos y servicios nacionales en cadenas internacionales.

La Primera Sesión Extraordinaria de la VIII Legislatura contó con la asistencia del compañero diputado General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Esteban Lazo, presidente del Parlamento, destacó el proceso democrático de preparación de la nueva norma legal, lo cual facilitará su instrumentación y aplicación exitosa para lograr el objetivo fundamental, que es el desarrollo y consolidación del socialismo cubano.

La nueva Ley de la Inversión Extranjera sustituye a la norma legal vigente número 77 de 1995, y entrará en vigor dentro de 90 días. Es parte de la actualización del modelo económico cubano, de acuerdo a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

La norma ofrece garantías al inversionista extranjero, como la debida seguridad jurídica, la no expropiación, excepto por razones de interés social o utilidad pública, y con la debida indemnización. Otros preceptos son la posibilidad de prorrogar los plazos de la inversión, la libre transferencia al exterior de los dividendos o beneficios, la opción de venta en cualquier momento de su parte en la asociación, así como facilidades y exenciones tributarias.

El dictamen realizado luego de su estudio por el Parlamento señala además los atractivos de Cuba para invertir, como la calificación de sus recursos humanos, la estabilidad sociopolítica, la seguridad, la seriedad, el honrar los compromisos contraídos y la política firme de lucha contra la corrupción.

Necesidad económica de la inversión extranjera

La necesidad económica de la inversión extranjera en el modelo económico que se está construyendo en Cuba fue explicada al Parlamento por Marino Murillo Jorge, miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Ministros.

El también Jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, subrayó que esta propuesta está en consonancia con los lineamientos del 96 al 106 y tiene vínculos con otros 40.

Señaló Murillo que la inversión extranjera es un complemento del desarrollo económico del país y su esfuerzo inversionista, sin embargo, en algunos sectores será determinante para el desarrollo que se pretende alcanzar. O sea, la inversión extranjera será un complemento de forma global, pero fundamental en algunos casos.

Al hacer una comparación con las tendencias mundiales, el Vicepresidente del Consejo de Ministros indicó que en los países que muestran un desarrollo exitoso, la tasa de crecimiento anual ha sido del siete por ciento como promedio, cifra de la cual Cuba ha estado muy alejada.

Para crecer es importante lograr incrementos anuales en el país entre el cinco y el ocho por ciento, y esto está muy relacionado con sostener altas tasas de acumulación (es decir, de inversiones), argumentó Murillo Jorge.

Cuba necesita, para un crecimiento anual del siete por ciento, mantener ritmos de inversiones de por lo menos el 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Esta tasa de acumulación exige a su vez, para no afectar el consumo de la población, de financiamiento externo.

Esa es la disyuntiva, alertó el Jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo, pues el dinero que tiene el país no alcanza para invertir en los niveles necesarios sin sacrificar el consumo de la población. No utilizar la inversión extranjera directa conduce a un crecimiento bajo y prolonga el ritmo de desarrollo que se necesita, alertó.

Al resumir los beneficios de la nueva ley, Murillo Jorge refirió, entre otros, que contribuirá a dar solución a problemas estructurales de la economía y su vinculación con el programa de desarrollo a largo plazo de la nación. Además, incentivará el desarrollo de proyectos integrales que generen encadenamientos productivos y contribuirá al cambio de matriz energética del país, mediante el aprovechamiento de fuentes renovables de energía.

También permitirá el acceso a tecnologías de avanzada que eleven la productividad, una necesidad vinculada con la compleja situación demográfica que enfrentará el país en los próximos años debido al envejecimiento de la población y a las bajas tasas de nacimiento. La nueva ley también incluye incentivos fiscales más precisos y da un tratamiento diferente al salario de los trabajadores.

Una marco legal con nuevas oportunidades

Una intervención especial realizó ante el plenario Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, quien expresó que la nueva norma tiene una connotación estratégica en el proceso de implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

La participación de la inversión extranjera en nuestra economía tiene importancia para que nuestro socialismo sea próspero y sustentable, destacó. «El nuevo marco regulatorio se distingue por la preservación de la soberanía de los recursos naturales, el medio ambiente, la aprobación caso a caso de los proyectos, la contratación de los trabajadores a través de una empresa empleadora», precisó el Ministro.

La política aprobada, dijo, contiene 34 principios generales y 11 sectoriales, entre los cuales destacó concebir la inversión extranjera como una fuente de desarrollo económico para el país a corto, mediano y largo plazo.

«Su atracción es plantearse como objetivos el acceso a tecnologías de avanzada, la captación de métodos gerenciales, la diversificación y ampliación de los mercados, la sustitución de importaciones, el acceso a financiamiento externo, la creación de nuevas fuentes de empleo y la captación de mayores ingresos».

Malmierca también puntualizó que la promoción de la inversión extranjera se realizará a partir de una amplia y diversa cartera de proyectos, por gama de sectores o actividades fundamentales, y se potenciará la participación de empresarios de diversos países. Igualmente explicó que se priorizará la promoción de estas inversiones hacia las zonas especiales de desarrollo, iniciando el trabajo por Mariel, así como orientar la mayor parte hacia sectores de exportación.

Adicionalmente, dijo, la inversión extranjera se dedicará a eliminar los cuellos de botella en la cadena productiva, favoreciendo la modernización y el cambio del patrón tecnológico en la economía, así como garantizará la satisfacción eficiente de las necesidades del país con el objetivo de sustituir importaciones.

Se autorizará la creación de empresas de capital totalmente extranjero para la ejecución de inversiones cuya complejidad e importancia lo requieran, especialmente para infraestructura industrial. Señaló también como de vital importancia la contribución al cambio de la matriz energética del país, mediante el aprovechamiento de fuentes renovables de energía.

Es objetivo garantizar la participación mayoritaria cubana en aquellas asociaciones que se destinen a la explotación de recursos naturales, prestación de servicios públicos, desarrollo de la biotecnología, comercio mayorista y el turismo.

Puntualizó que en los negocios con inversión extranjera no habrá libre contratación de la fuerza de trabajo, por lo que se mantendrá la figura de la entidad empleadora, el salario se condicionará al trabajo aportado, eficiencia y valor agregado que la empresa genere.

En ese sentido se eliminarán las concesiones de las escalas salariales, y se establecerá un salario mínimo. Los trabajadores recibirían un salario superior al mínimo que se establezca. El pago de la fuerza de trabajo será negociado entre la entidad empleadora y la empresa con capital extranjero.

Entre las ramas priorizadas para el comienzo de este nuevo sistema de inversión extranjera en el país se encuentran la agrícola y forestal, las industrias alimentaria, de energía y minas, azucarera, sideromecánica, ligera, química y electrónica, farmacéutica y biotecnológica; así como el comercio mayorista, la salud, la construcción, el turismo y el transporte.

Malmierca dijo que, aunque estas nuevas posibilidades de negocios ofrecen amplias oportunidades para los inversionistas, también se presentan algunos obstáculos, entre ellos el bloqueo económico, la situación del endeudamiento externo, errores anteriores cometidos en esa actividad y la escasez de divisa.

Para poder sobreponerse a estas dificultades, destacó, es preciso potenciar los aspectos favorables, avanzar en el prestigio financiero del país y ganar la confianza de los inversionistas con reglas claras que oferta el nuevo marco legal.

Tomado de Juventud Rebelde

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