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Cuba: Azúcar. ¿Por qué la diversificación?
Por Roberto Salomón
El vínculo de la producción de azúcar de caña con los problemas más acuciantes de la humanidad en un mercado extremadamente dinámico y cambiante, subraya la necesidad de la flexibilidad para dirigir soluciones hacia productos del más alto valor agregado.

[27.03.2014]- Actualización 7:00 am de Cuba

(PL)- Cuba trabaja por una mayor utilización integral de la caña de azúcar, consciente de la importancia de esta planta para la producción de alimentos y energía, en forma compatible con el medio ambiente.

No es fortuito que varios lineamientos de la política económica y social del país estén relacionados con este sector, en particular con la necesidad de aumentar de forma gradual la producción de azúcar y derivados, y de su diversificación, teniendo en cuenta las exigencias del mercado internacional e interno.

En efecto, esa planta, por su gran capacidad de captar la luz solar y transformarla en biomasa aprovechable, ofrece grandes posibilidades al desarrollo sostenible en los países de las zonas tropical y subtropical que la cultivan.

Según expertos, su importancia presente y para el futuro inmediato no está, exclusivamente, en lo que representa el valor del azúcar como alimento para la economía de quien la produce.

Ella radica, además y de manera creciente desde el punto de vista energético, en el aprovechamiento de la biomasa con vistas a aportar electricidad, alcohol, alimento animal y una gama más amplia aún de otros derivados.

A juicio del director del Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA), Luis Gálvez, es necesaria la diversificación de ese cultivo porque además de constituir una materia prima renovable, a partir de su aprovechamiento integral se crean nuevos productos de alto valor agregado.

Asimismo-añade- representa una planta que da respuesta a las principales preocupaciones del tercer milenio, vinculadas a la necesidad de producir alimentos y energía y de contribuir a la solución de problemas relacionados con el medio ambiente.

Según Gálvez, una estrategia de diversificación de la agroindustria presupone maximizar la explotación de la biomasa de caña y flexibilizar la producción de derivados, a fin de satisfacer la demanda de productos agropecuarios e industriales.

También, revalorizar los productos y subproductos y derivados del proceso de fabricación, explotar eficientemente las potencialidades energéticas de la caña para la generación de combustible y energía, y preservar la fertilidad de los suelos.

Esto último, al reintegrar los nutrientes de los subproductos agrícolas o industriales que aporta este milenario cultivo, cuya capacidad fotosintética es muy superior a la de cualquier biomasa, declara el directivo a Prensa Latina.

En beneficio de la alimentación animal

Actualmente Cuba utiliza caña de azúcar como alimento directo destinado al ganado vacuno, el que se beneficia además de un buen número de productos elaborados con ese fin, entre los que destacan miel urea- bagacillo, bagazo hidrolizado, levadura torula y residuos de cosecha (paja, hojas suelas, cogollo y otras materias orgánicas).

También la masa porcina se favorece de esa planta con el consumo de miel proteica ( se obtiene a partir de levadura torula y de la recuperada en destilerías), de guarapo y de miel B, del proceso industrial en los ingenios.

Gálvez enfatiza en la necesidad de una agroindustria flexible y diversificada que aproveche no sólo las ventajas indiscutibles del azúcar como alimento, sino también las de la caña como materia prima para la producción de un conjunto de derivados de varias generaciones, a escala comercial y diversos mercados que abren nuevas posibilidades económicas.

De acuerdo con el director del ICIDCA, existe consenso internacional en cuanto a que el problema de la alimentación representa el más complejo de los desafíos que hoy enfrenta el mundo, a la vez que es el más rezagado en encontrar soluciones estables.

No obstante, el experto considera que para los productores azucareros es posible emplear diversas alternativas tecnológicas que pueden hacer de la caña una valiosa fuente de alimentación sin competencia con otros cultivos.

En la visión estratégica de una agroindustria flexible, el experto considera que la utilización de esa planta permite un procesamiento industrial en un ciclo cerrado de aprovechamiento integral, que llega hasta los residuales o efluentes, de modo que estos no causen daño al medio ambiente y al mismo tiempo tengan utilidad económica y un beneficio social tangible.

Esa óptica debe estar dirigida, además, a establecer los esquemas de procesos tecnológicos, económicos y gerenciales en el entorno del central azucarero, que permitan fabricar sacarosa de alta calidad, mieles ricas, jugos diluidos, bagazo sobrante y cogeneración eléctrica.

En resumen, se trata de esquemas flexibles que posibiliten dirigir la obtención de un producto u otro, según la demanda del mercado, los precios y la estrategia de comercialización.

Gálvez considera que el vínculo de la producción de azúcar de caña con los problemas más acuciantes de la humanidad en un mercado extremadamente dinámico y cambiante, subraya la necesidad de la flexibilidad para dirigir soluciones hacia productos del más alto valor agregado.

Así lo atestigua la modernización tecnológica experimentada en el mundo por el proceso de producción a partir del año 2000 -especialmente en Brasil-, basada en elementos como el uso de variedades de caña más productivas, la cosecha mecanizada de esa materia prima, el mejoramiento del proceso de fermentación y cogeneración y entrega de electricidad a la red.

En concordancia con esto último, Cuba ha realizado en los últimos años negociaciones con Reino Unido y Brasil para el montaje de un grupo de plantas bioeléctricas, capaces de multiplicar sensiblemente el aprovechamiento de las potencialidades energéticas de la caña de azúcar.

El país llegó a fabricar más de 35 tipos de derivados antes del advenimiento de la crisis económica o llamado período especial, tras la desaparición del campo socialista europeo y de la Unión Soviética, con los que mantenía el grueso de su comercio..

Buena parte de esas producciones están en franco proceso de recuperación, entre ellas las de alcohol, tableros de bagazo o madera artificial, levadura torula, sorbitol, glucosa, sirope rico en fructosa, levadura saccharomyces y miel urea bagacillo y bagazo hidrolizado, entre otros.

Actualmente se lleva a cabo la zafra 2013-14, en la que esta isla espera mantener la tendencia creciente en la producción de azúcar y derivados registrada en los últimos tres años.

Según directivos del sector, condiciones invernales atípicas, caracterizadas por la llegada de frentes con mucho agua y poco frío, unido a problemas industriales, interrupciones operativas y otras deficiencias, han afectado la producción, la cual demanda en marzo y abril la elevación de los resultados en la utilización de las capacidades de molienda en los ingenios, a fin de alcanzar los objetivos propuestos.

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