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La
inversión extranjera se actualiza
Por René Tamayo
El próximo sábado, cuando el Parlamento
se reúna para debatir el Proyecto de la
nueva Ley del país en este campo, se
habrá recorrido un largo camino. En bien
de todos
[25.03.2014]-
Actualización 10:00 pm de Cuba
Ofrecer mayores incentivos a la
inversión extranjera y asegurar que la
atracción del capital foráneo contribuya
eficazmente al desarrollo económico del
país son premisas del Proyecto de la
nueva Ley de la Inversión Extranjera,
que será discutido por la Asamblea
Nacional del Poder Popular.
Representan, a la vez, principios que
tienen como pilares —como ha de ser aquí
en Cuba— la protección y el uso racional
de nuestros recursos humanos y
naturales, y el respeto irrestricto a la
soberanía e independencia de la
República.
El próximo sábado, cuando el Parlamento
se reúna en sesión extraordinaria,
convocada por el Consejo de Estado para
debatir esta norma jurídica, se habrá
recorrido un largo camino cuyo más
reciente capítulo fue su análisis «en
campaña» por el 92 por ciento de los
diputados del máximo órgano de poder del
Estado.
José Luis Toledo Santander, presidente
de la comisión de Asuntos
constitucionales y jurídicos de la
Asamblea Nacional, informó en un
encuentro con la prensa que la propuesta
de Ley fue preliminarmente debatida
—según las prácticas cotidianas del
legislativo— en cinco encuentros
regionales, en los cuales coincidieron
565 diputados de todas las provincias
del país, y varias decenas de invitados.
En las reuniones de trabajo de los
legisladores nacionales se emitieron 47
planteamientos, la mayoría dirigidos a
esclarecer dudas y preocupaciones,
mientras que siete cuestiones fueron
recogidas e incluidas en el proyecto.
Antes de llegar al plenario, el
documento será nuevamente sometido a
examen este viernes, en una reunión
conjunta de la comisión de Asuntos
económicos y la de Asuntos
constitucionales y jurídicos, en la cual
los diputados habrán de concertar los
dictámenes que ambas presentarán a la
Asamblea en pleno.
Toledo Santander comentó durante el
«tope» informativo de la víspera con
reporteros de medios nacionales y
provinciales, que el viernes todos los
parlamentarios tendrán también una
reunión en la que se explicará «uno a
uno» el destino de cada planteamiento
hecho por ellos en los eventos
regionales.
No importa que quienes los hicieran
quedaran satisfechos en los encuentros
realizados. Se volverán a comentar,
señaló el Presidente de la comisión,
poniendo en claro de esa forma el
talante democrático del Parlamento, y
las largas jornadas que los legisladores
dedican a su trabajo, aunque en
apariencia se piense que solo se reúnen
algunos pocos días del año.
Alto valor científico-técnico
Al evaluar el Proyecto de la nueva Ley
de la Inversión Extranjera, Toledo
Santander expuso que este tiene un alto
valor científico-técnico. En él
participaron más de una veintena de
organismos y entidades, incluidas
universidades.
En el encuentro, promovido por la
Asamblea Nacional y el círculo
Jurídico-Parlamentario de la Unión de
Periodistas de Cuba (UPEC), participó
también —entre otros especialistas—
Déborah Rivas, directora general de
Inversión del Ministerio de Comercio
Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex).
La experta reiteró que como bien se
señala en el Proyecto —adelantado a los
reporteros para su información con vista
a la sesión extraordinaria de la
Asamblea Nacional de este sábado—, la
nueva Ley responde a los «cambios que
tienen lugar en la economía nacional
como consecuencia de la actualización
del modelo económico».
La propuesta de Ley —enfatizó Rivas— se
rige por los Lineamientos de la Política
Económica y Social del Partido y la
Revolución, en especial por los
apartados del 96 al 106, dedicados al
sector externo, y otros 40 lineamientos
que tocan de alguna manera la inversión
extranjera.
El proyecto fue antecedido por el
estudio de la actual norma legal —Ley
77, de noviembre de 1995—, las leyes al
respecto de otros países y un
diagnóstico de las inversiones
extranjeras en el país.
Explicó la Directora General de
Inversión del Mincex que esto generó un
diagnóstico, una estrategia y una
política que ahora ganará cuerpo
legislativo, tras lo cual finalmente
deberá ser aprobada por los diputados.
La política para la Ley de Inversión
Extranjera incluye 34 principios
generales y 11 principios sectoriales.
Esto último elimina un vacío —señaló
Rivas—, pues antes no existía claridad
sobre qué se quería hacer por sectores.
Ahora se ponen en pie firme las
políticas sectoriales para atraer
capital.
La nueva norma que resulte aprobada
estará acompañada, además, de su
Reglamento, un instrumento del que
careció la vigente Ley 77 de la
Inversión Extranjera, explicó la
especialista. «El Reglamento explica al
inversionista extranjero todo lo que
debe hacer» para concretar sus
objetivos, enfatizó.
Bien para todos
Según el proyecto que debatirán los
legisladores, Cuba puede, por medio de
la inversión extranjera, acceder a
financiamiento externo, tecnologías y
nuevos mercados. También, insertar
productos y servicios criollos en
cadenas internacionales de valor, y
generar otros efectos positivos hacia la
industria doméstica, contribuyendo así
al crecimiento de la nación.
Subraya, además, que la inversión
extranjera en el país se orientará a la
diversificación y ampliación de los
mercados de exportación, el acceso a
tecnologías de avanzada y la sustitución
de importaciones, priorizando la de
alimentos.
También se dirige a la «obtención de
financiamiento externo, la creación de
nuevas fuentes de empleo, la captación
de métodos gerenciales y la vinculación
de la misma con el desarrollo de
encadenamientos productivos, así como al
cambio de matriz energética mediante el
aprovechamiento de energías renovables.
El proyecto que se expondrá en la
Asamblea Nacional busca proveer a los
inversionistas extranjeros de plena
protección y seguridad jurídica. Sus
inversiones, por ejemplo, no podrán ser
expropiadas, salvo motivos de utilidad
pública o interés social previamente
declarados por el Consejo de Ministros.
Esta última situación se realizaría, no
obstante, en concordancia con la
Constitución y los tratados
internacionales suscritos al respecto
por el país, y con la debida
indemnización, establecida por mutuo
acuerdo, pagadera en moneda libremente
convertible, y con un árbitro que
satisfaga a ambas partes.
Pocas excepciones
Según explicaron José Luis Toledo
Santander y Déborah Rivas, la inversión
foránea podría ser autorizada en todos
los sectores, excepto en los servicios
de salud y educación a la población y
todas las instituciones armadas, salvo
en sus sistemas empresariales.
Sobre las modalidades de inversión
extranjera que se aplicarán, aclararon
que el Proyecto de Ley propone que sean
realizadas en calidad de empresa mixta,
contrato de asociación económica
internacional o empresa de capital
totalmente extranjero.
Los «contratos de asociación económica
internacional» clasificarían en las
modalidades de contratos a riesgo para
la exploración de recursos naturales no
renovables, la construcción, producción
agrícola, administración hotelera,
producción o servicios y para los
contratos de prestación de servicios
profesionales.
Protección al trabajador
Sobre el régimen laboral en las
actividades de la inversión extranjera,
el Proyecto de Ley establece que en
estas ha de cumplirse la legislación
laboral y de seguridad social vigente en
el país, según las adecuaciones que se
establezcan en la propia normativa y su
reglamento.
Se propone, por ejemplo, que los
trabajadores que laboren en estas
actividades serán, por lo general,
cubanos o extranjeros residentes
permanentes en Cuba, mientras que las
personas no residentes permanentes que
se contraten estarían sujetas a las
disposiciones de inmigración y
extranjería vigentes.
También se propondrá a los
parlamentarios —quienes decidirán en
definitiva la letra «grande y chiquita»
de esta Ley, el venidero sábado— que el
personal cubano o extranjero residente
permanente en el archipiélago que preste
servicios en las empresas mixtas, sea
contratado por una entidad empleadora
propuesta por el Mincex y autorizada por
el Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social.
Solo se exceptuarán de este régimen los
integrantes de los órganos de dirección
y administración de la empresa mixta. Al
respecto Déborah Rivas señaló que el
objetivo de estas entidades empleadoras
no tendrá un fin recaudatorio.
El pago, además, se realizará en moneda
nacional y por mutuo acuerdo entre la
empresa mixta y la entidad empleadora,
sin mediaciones de terceros, como hasta
ahora ha sido.
Aligerando carga
El Proyecto sometido a consideración de
los legisladores prevé para los
inversionistas foráneos un régimen
especial de tributación que es realmente
ventajoso.
Tal es el caso de la exención del pago
del impuesto sobre los ingresos
personales a los inversionistas
extranjeros socios en empresas mixtas, o
partes en contratos de asociación
económica internacional, por los
ingresos obtenidos a partir de los
dividendos o beneficios del negocio.
También se les aplicaría a estos y a los
inversionistas nacionales (que siempre
serán personas jurídicas, dentro de lo
que se incluye a las cooperativas —al
parecer tanto agropecuarias como no
agropecuarias) un tipo impositivo del 15
por ciento sobre la utilidad neta
imponible.
Se eximiría del pago de impuesto sobre
utilidades a las empresas mixtas y
partes en los contratos de asociación
económica, por un período de ocho años a
partir de su constitución —y el Consejo
de Ministros podrá extender el período—,
entre otros beneficios sobre el tema.
No obstante, según consta en el proyecto
facilitado a la prensa, cuando «concurra
la explotación de recursos naturales,
renovables o no, puede aumentarse el
tipo impositivo sobre utilidades, por
decisión del Consejo de Ministros. En
este caso puede elevarse hasta un 50 por
ciento».
Las empresas mixtas y los inversionistas
nacionales y extranjeros partes en
contratos de asociación económica
internacional, o las empresas mixtas,
también podrían ser beneficiadas con
bonificaciones de hasta el 50 por ciento
en varios impuestos, según sea el caso.
Expediente verde
El Proyecto de Ley que se discutirá
definitivamente el próximo 29 de marzo
busca ofrecer —como señalamos al inicio—
mayores incentivos a la inversión
extranjera y asegurar que la atracción
del capital foráneo contribuya
eficazmente al desarrollo económico del
país. No obstante, esto ocurre en el
contexto del desarrollo sostenible del
país, lo cual implicará —según la Ley a
debate— una atención acuciosa a la
introducción de tecnología, la
conservación del medio ambiente y el uso
racional de nuestros recursos naturales.
Así el caso, el Mincex someterá las
propuestas de inversión que reciba al
Ministerio de Ciencia, Tecnología y
Medio Ambiente (Citma), que evaluará su
conveniencia desde el punto de vista
ambiental y las decisiones respectivas.
En caso de daño o perjuicio, el
responsable estará obligado al
restablecimiento de la situación
ambiental anterior y a la
correspondiente reparación o
indemnización, según sea el caso.
Otra tarea del Citma será proteger y
gestionar la propiedad intelectual
necesaria para garantizar la soberanía
tecnológica del país. No puede olvidarse
que nuestro mayor patrimonio es la
capacidad e inteligencia de nuestras
mujeres y hombres.
Estamos, como se puede ver, ante una
propuesta de Ley necesaria y demandada.
Lo que decidan los diputados cubanos
este sábado marcará parte de la economía
futura: esa próspera y sostenible que
queremos. La «bandeja» está servida.
Pero no nos hagamos ilusiones. No será
fácil. La nueva Ley de la Inversión
Extranjera no será una varita mágica. Y
si lo fuera, más de un enemigo preferirá
perder un ojo, un brazo, y hasta dos,
por tal de romper el hechizo, o
denigrarlo.
Tomado de
Juventud Rebelde |