|
Cuba, el
turismo internacional y sus
potencialidades (I)
Por José Luis Rodríguez - Asesor del
CIEM
Con la crisis en los 90', el turismo
comenzó a desempeñar un papel crucial en
la economía cubana y devino la principal
fuente de recursos financieros, tomando
en cuenta su velocidad en el retorno de
la inversión. Así se inició una
tendencia sostenida al incremento de la
exportación de servicios.
[04-04.2014]-
Actualización 9:00 am de Cuba
Una de las decisiones fundamentales para
enfrentar la crisis que se dibujaba ya
en el horizonte a finales de los años
80´, fue el desarrollo del turismo
internacional en Cuba
http://www.cubacontemporanea.com/noticias/2014-o-el-ano-de-los-tres-millones-de-turistas>
El giro que comenzaron a tomar las
relaciones económicas con la Unión
Soviética a partir de 1986 -cuando se
rebajó el precio del azúcar que la Isla
vendía a ese país y se limitaron las
entregas de combustible desde esa
nación-, y la imposibilidad de cubrir el
servicio de la deuda con Occidente a
partir de las posiciones injerencistas
del Club de París, situaron a los
ingresos provenientes del turismo como
una prioridad de primer orden para la
economía cubana.
Hasta esos momentos el proyecto
socialista cubano no había desarrollado
ese ámbito como un sector prioritario,
pues se consideraban los costos sociales
que podrían derivarse del mismo, entre
ellos fenómenos como la prostitución y
el tráfico de drogas.
Habiendo dispuesto hasta esos años de
ventajosas relaciones económicas con la
Unión Soviética y el resto de los países
socialistas, el balance de costos y
beneficios para desarrollar la industria
del ocio había llevado al país caribeño
a un nivel de visitantes que solo
alcanzaba 194.500 turistas en 1986,
cifra inferior a los 272.300 que
llegaron en 1957.
La coyuntura afrontada ya desde finales
de los 80´ hizo que se reconsiderara
este sector y se incrementaran las
capacidades hoteleras con esfuerzo
propio, a lo que se añadió en 1987 el
impulso a la inversión extranjera, lo
que permitiría contar con 275 mil
turistas en 1989.
Con la crisis en los 90', el turismo
comenzó a desempeñar un papel crucial en
la economía cubana y devino la principal
fuente de recursos financieros, tomando
en cuenta su velocidad en el retorno de
la inversión. Así se inició una
tendencia sostenida al incremento de la
exportación de servicios.
Resultaba imprescindible, en primer
término, incrementar las habitaciones
para el turismo internacional en los
destinos, que solo llegaban a 20.810 en
1990.
En medio de la tensa situación de
aquellos momentos, puede estimarse que
el país invirtió en la categoría de
hoteles y restaurantes -fundamentalmente
orientados al turismo- unos 2.200
millones de dólares entre 1990 y 2000.
De tal modo, el número de habitaciones
en los polos turísticos casi se duplicó
en ese período, en tanto los arribos de
visitantes aumentaban a un ritmo anual
de 19%, pasando de 327 mil en 1990 a
1.741.000 diez años después, un
resultado muy significativo si se tiene
en cuenta que coincidió con una etapa de
recrudecimiento del bloqueo económico de
Estados Unidos.
Como resultado de esa dinámica en
arribos turísticos, los ingresos brutos
del sector crecieron a un impresionante
ritmo del 23% cada año, elevándose de
243 millones en 1990 a 1.948 millones en
2000. En términos de ingresos por
turista, la cifra pasó de 715 dólares a
1.098.
El sector se convirtió en el elemento de
arrastre fundamental de la recuperación
económica del país, al incrementar su
peso en las exportaciones totales desde
4,1% en 1990 a 45,1% diez años más
tarde, con un aporte de divisas a la
balanza de pagos de 27,6% en 1993, que
creció a 33,2% al finalizar el siglo XX.
En esos resultados fue decisiva la forma
en que se vinculó el desarrollo de este
sector con el resto de la economía
nacional.
Uno de los factores de mayor importancia
en ese sentido fue la operación de una
casa financiera del turismo -creada en
1992 con el nombre de FINATUR-, que
posibilitó movilizar lo indispensable
para reactivar las producciones
nacionales que debían apoyar
logísticamente al sector, y logró que
las mismas pasaran del 12% de los
abastecimientos al 70% en 2003.
Un efecto colateral nada despreciable de
esta dinámica fue que se establecieron
estándares de calidad para esas
producciones que impulsaron la
competitividad de la industria nacional,
la cual -unida en muchos casos en
asociaciones con capital extranjero-
logró niveles de penetración notables en
el mercado interno de divisas que se
desarrolló en paralelo con la actividad
turística.
En este caso se destacaron la producción
cervecera nacional y la industria de
jabonería y perfumería, con niveles de
penetración superiores al 90% del
mercado interno, en abierta competencia
con entidades y marcas extranjeras.
En otra dimensión, el desarrollo
turístico creó directa e indirectamente
unos 335 mil empleos, cubriendo el 7%
del total de ocupados en el país. Otro
cálculo indica que la renta turística
benefició al 11% de la población cubana.
Sin embargo, durante el pasado decenio
comenzaron a manifestarse síntomas de
desaceleración en la dinámica
precedente.
Diversos análisis realizados en esos
años proyectaron tendencias de
crecimiento para el año 2010 que no han
llegado a cumplirse, por lo que resulta
conveniente profundizar en el cambio de
la dinámica del sector para examinar su
situación actual.
(Continuará)
*El autor es asesor del Centro de
Investigaciones de la Economía Mundial
(La Habana).
- See more at:
http://www.cubacontemporanea.com/noticias/cuba-el-turismo-internacional-y-sus-potencialidades-i#sthash.M5NULeKr.dpuf
|