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Cuba, el
turismo internacional y sus
potencialidades (II)
Por José Luis Rodríguez - Asesor del
CIEM
[04-04.2014]-
Actualización 9:00 am de Cuba
Luego de un primer decenio de notable
crecimiento en el turismo, varios
factores externos e internos comenzaron
a incidir en los ritmos de crecimiento
alcanzados, por lo que es preciso
tomarlos en cuenta y para este análisis
se considerarán valoraciones de notables
especialistas que han trabajado durante
años en el tema, incluyendo a Miguel
Figueras, Rogelio Quintana, Ramón Martín
y Julián Rodríguez. En este último caso
vale apuntar que sus comentarios a la
primera parte de este trabajo,
resultaron de mucho interés para el
autor.
Según los datos de la ONEI, luego de una
rápida expansión inicial, el número de
turistas que arribaron a Cuba que creció
siete veces entre 1990 y el 2005, entre
esa fecha y el 2013 el incremento se
redujo al 23%. Por otro lado, las
inversiones en hoteles y restaurantes
promediaron 350,6 millones de pesos
anuales de 1994 al 2005 y aumentaron a
una media de 471,5 millones entre en
2006 y el 2012, pero los niveles de
ocupación en los hoteles descendieron
del 62,9% en 1995 a un estimado del
52,6% en el 2013.
Finalmente, los ingresos brutos por
turista bajaron de 1098 pesos en el año
2000 a 837,3 pesos en el 2013.
Para explicar estas tendencias un primer
elemento lo aportaron los atentados del
11 de septiembre del 2001, coyuntura que
afectó durante varios años a la
industria del ocio en todo el mundo y
que llevaron a que el turismo
internacional en Cuba no creciera ese
año y decreciera -por primera vez- un 5%
en el 2002. No obstante, todavía entre
el 2000 y el 2005 el número de turistas
aumentó un 33%.
Un segundo elemento que no se puede
desconocer es que la crisis económica
más impactante desde los años 30 del
pasado siglo golpeó -y aun continúa
golpeando- los ingresos de la mayor
parte de la población en los países
emisores de turismo hacia Cuba en los
últimos cinco años. Esto ha sido
particularmente relevante para el
segmento mayoritario de turistas que se
ubican en la franja de ingresos medios y
bajos, lo cual se ha reflejado en la
ralentización del crecimiento en el
número de visitantes ya apuntado y
también en el descenso de alrededor de
un 9% del ingreso por turista-día en
once años.
Un tercer grupo de elementos que
estuvieron presentes en los primeros
casi 20 años de desarrollo turístico
irían posteriormente reduciendo su
impacto inicial. En este caso pueden
incluirse la propia irrupción de Cuba en
el mercado con una notable calidad en el
entorno geográfico natural,
prácticamente virgen en muchos casos;
instalaciones hoteleras recién
construidas y también atractivos
históricos y culturales novedosos para
la mayoría de los visitantes que
arribaban a Cuba por primera vez.
Dentro de este conjunto de elementos
puede decirse que el factor novedad, que
impacto en buena parte de los 37
millones de turistas que arribaron al
país por primera vez entre 1990 y el
2012, debió ser sustituido por otros
elementos que lograran una mayor
repetición de los visitantes a mediano y
largo plazo.
Por último, puede añadirse que la
concentración entre un 71 y un 78% del
turismo en el destino sol y playa
durante los últimos años, con la
modalidad de todo incluido, ha limitado
el incremento del gasto por turista-día,
por lo que se demanda la diversificación
de la oferta turística para incrementar
la satisfacción del visitante en
instalaciones extra-hoteleras.
Precisamente es en este último aspecto
en el que pueden apreciarse las mayores
potencialidades para crecer en el
turismo internacional.
Dentro de los nuevos productos
turísticos posibles a desarrollar se
encuentran el turismo de salud, de
ciudad, de naturaleza, de eventos y el
turismo cultural, entre los más
significativos. No obstante, la
disponibilidad actual de las
instalaciones para su desarrollo son
limitadas considerando la existencia de
solo dos parques temáticos; dos campos
de golf y una red muy reducida de
teatros, cines, cabarets y parques de
diversiones, con un notable nivel de
deterioro en muchas de estas
construcciones.
Algunos procesos inversionistas en
ciernes apuntan a modificar esta
situación. Así se reportó que -en los
marcos de un proyecto que abarca la
construcción de 16 instalaciones- el
pasado año se firmó el contrato para la
construcción de un nuevo campo de golf
en Varadero por valor de 350 millones de
dólares entre el grupo británico Esencia
Group y el Grupo Palmares del MINTUR.
Esta inversión incluye la construcción
de 650 apartamentos asociados al campo
de golf, lo que supone una solución
puntual al tema inmobiliario.
Igualmente las inversiones en diversos
puertos del país deben propiciar un
mayor desarrollo de turismo de cruceros,
aunque en el mismo presiona
negativamente el bloqueo de EEUU,
particularmente en el entorno caribeño.
En el ámbito de las mayores inversiones
continuará teniendo un importante papel
la participación de capital extranjero,
especialmente en lo referido a contratos
de administración, aunque otras
alternativas deberán abrirse una vez que
se apruebe la nueva Ley de Inversión
Extranjera del país.
No obstante, la solución de otros
aspectos que hoy constituyen quejas de
los turistas demanda otro tipo de
soluciones no tan costosas. Ese es el
caso de la relación calidad-precio en
los servicios, en la que incide
fuertemente la calificación y
profesionalidad de la fuerza de trabajo.
También es importante desarrollar un
programa de recapitalización de
instalaciones culturales, así como la
ampliación de capacidades para el
turismo de salud.
En todo caso resulta evidente que el
turismo internacional continuará
proporcionando una importante fuente de
ingresos al país. En este año se espera
un crecimiento del 10,4% en el número de
visitantes, lo que supone llegar a
3,150,000 turistas, cifra que demandará
un esfuerzo comercializador
extraordinario, tomando en cuenta que en
el 2013 el turismo solo creció un 0,5% y
que un incremento interanual como el que
se propone resultaría extraordinario en
un año en que la economía crecerá solo
un 2,2%.
Marzo 28 del 2014. |