Archivos:  2007  | 2008  | 2009  | 2010  | 2011  2012  2013

E L    E C O N O M I S T A    D E    C U B A                             -- edición online --

 PORTADA | Mapa del Sitio   

El Día Cero

[09.06.2014]- Actualización 11:20 pm de Cuba

Plagadas de giros técnicos y ensambladuras gramaticales que tientan infartos para el idioma, las leyes tienen al menos –y no es poco- el mérito singular de trazar orden en la sociedad. Sin renunciar a ninguno de tales rasgos, las Resoluciones 19, 20 y 21 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), publicadas el 6 de marzo en la Gaceta Oficial, ensayan esta vez, sorprendentemente, una gracia castellana.

Desde el inicio mismo definen como Día Cero la jornada previa a la entrada en vigor de la unificación monetaria. Bien mirado, no es gratuito el recurso lingüístico. Las citadas normas legales disponen medidas financieras y contables para iniciar un cambio trascendente, que establecerá un antes y un después en la historia de la economía cubana. No significa esto, sin embargo, que todo quedará zanjado cuando comience una nueva etapa tras el Día Cero. Apenas será un paso inicial, un primer gran paso, cuando desaparezca el peso cubano convertible, el famoso y controvertido CUC, del mundo empresarial y presupuestado, y del resto del ámbito de las personas jurídicas.

La hora cero para los ciudadanos –las llamadas personas naturales- vendrá luego, según el escalonamiento concebido en la estrategia de reunificación monetaria. Mientras se aproxima la fecha, las nuevas disposiciones realimentaron, una vez más, la pasión especulativa y la lectura de bolas de cristal para adivinar cuál será ese día. Hasta algún experto se arriesgó a pronosticar que llegará en cuestión de semanas, mientras otro habló de tres años o más. Mas no hace falta ensayar conjeturas. Ante los delegados del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, el vicepresidente del Consejo de Ministros Marino Murillo, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, dijo que la unificación monetaria y cambiaria sería una de las medidas más complejas del actual año y del 2015. Más claro ni el agua.

Lo enmarañado que se avizora el proceso confirma que se extenderá como mínimo hasta el próximo año. El trío de resoluciones del MFP incursiona en terrenos espinosos de la práctica económica: las normas de contabilidad y las metodologías de formación de precios. Contra esos muros han perdido narices y ganancias no pocas empresas, entre otras razones, por la falta de preparación técnica del personal que lleva esas riendas, cuando no es la carencia misma de especialistas la piedra de los tropiezos. Lo empinado de cada escalón se puso en evidencia en los seminarios iniciados este año para estudiar el cambio de reglas de contabilidad, control de inventarios, relaciones bancarias y precios, cuando circule una sola moneda, con otra tasa de cambio. Tras dos décadas de anómala dualidad, con una tasa oficial (1 peso x 1 dólar) carente de fundamento económico y otra en CADECA, rígida también, una duda me asalta.

¿Cuán preparados están las empresas, el sector presupuestado, los actores comerciales y la sociedad en pleno, para operar en otro entorno financiero? ¿Sabrán aprovechar las oportunidades que ofrecerá la reunificación monetaria? Confío, al menos, que el ajuste en ciernes se ejecute con más agilidad que la salida del dólar de circulación desde 2003 y 2004. Aquel era un paso mucho más sencillo y se tomó año y medio. Pero más que la esperanza, me protege una convicción. La eliminación de las dualidades monetaria y cambiaria devolverá a la economía una transparencia de la que ha carecido, vista no solo desde el punto de vista de la rentabilidad real de las empresas, el estado de la administración pública y los equilibrios financieros. El rescate de la eficiencia empresarial, la productividad del trabajo y el reordenamiento de otras políticas básicas, como precios y salarios, igual de desfiguradas y socialmente candentes, no pasarán de letra o voluntad, mientras los cálculos monetarios sean tan ambiguos que no se pueda medir con precisión inversiones, exportaciones, importaciones, producciones, gastos sociales y otras actividades elementales.

La coexistencia -nada pacífica- de dos monedas y dos tasas de cambio nubla los ingresos provenientes del trabajo y agrava la inversión de la pirámide social, una de las herencias más lacerantes del período especial. Cuando después del Día Cero el dinero recobre funciones prácticamente perdidas, quedarán sentadas las bases para medir, ante todo, el trabajo, fuente verdadera del valor en la economía. 2014-05-06

Tomado de www.cubaprofunda.org

PORTADA | Mapa del Sitio    


Añadir Feeds

© Copyright 1997-2014  El Economista de Cuba EDICION ONLINE
Publicación Digital de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba  ANEC
Calle 22 esquina a 9na Nro. 901. Miramar. Playa. La Habana. Cuba 
Teléfonos: (53-7) 29 3303 y 29 2084 Fax: (53-7) 22 3456 

Hospedaje: Infocom. La Habana.