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Fue un honor y un privilegio dirigir la ANEC en un período crucial
Por Fidel Rendón Matienzo

[12.06.2014]- Actualización 1:20 pm de Cuba

Las nuevas misiones y responsabilidades asignadas como Director del Centro para la Promoción del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (CEPEC), no le han hecho perder a Roberto Verrier Castro ni una pizca del apasionamiento, amor, respeto y sentido de pertenencia que siempre ha sentido por la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba.

Quizás porque en las casi dos décadas que le tocó dirigir la ANEC, supo con "su tropa" no solo darle el vuelco que en lo interno requería la organización, sino hacerla partícipe de trascendentales batallas que  en el orden económico, político y social llevó a cabo la Revolución y que prestigiaron aún más a nuestros economistas, contadores y auditores.
   
¡Qué mayor reto que el de promover,  en plena crisis mundial  y de valores, el diálogo entre economistas, políticos, juristas, educadores y otros profesionales, de decenas de países y de las más diversas tendencias, en aquellos encuentros internacionales sobre Globalización  y Problemas del Desarrollo, a los que asistió el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro!.

El propio Verrier lo calificó como el único escenario en todo el mundo en el que apologistas y críticos del libre mercado se alistaban no para cruzar armas, sino para enfrentar ideas entre corrientes que antes solo habían intercambiado insultos, debates en los cuales el imperialismo siempre fue acusado de ser el principal responsable del actual desajuste planetario.

Grandes desafíos

A principio de los años 70 del pasado siglo, cuando fungía como Decano de la Facultad de Economía en la Universidad de Pinar del Río, nunca imaginó que estaría ocho años  al frente de la ANEC en la occidental provincia, y mucho menos los enormes desafíos que vendrían después al ser elegido, en 1992, presidente nacional, cuando más de 17 mil afiliados, desmotivados por el débil desempeño de la organización en sus territorios, la abandonaron.

Por estos días en que se celebra el aniversario 35 de la  fundación de la ANEC,  vale la pena echar una mirada a los principales momentos y aportes de la asociación, en voz de uno de sus fundadores y hoy Miembro de Honor, quien a sus 64 años sigue añorándola con la misma pasión de aquellos años convulsos, en que no todo fue color de rosas, pues a veces hubo que rectificar el rumbo, superar escollos, deficiencias, incomprensiones…

Por ello recuerda con amargura que en 1989, cuando Fidel vaticinó la desaparición de la Unión Soviética, la dirección de la organización, recién elegida en el Congreso de ese año no supiera atemperarse a la complejísima situación internacional y su repercusión en la vida del país, al alejarse de los principales problemas de la nación.
   
"Ello obligó a desarrollar,  entre 1992 y 1995, un proceso político dirigido, en primer lugar, a rescatar la mayor cantidad de asociados que habían abandonado nuestras filas, explicarles los objetivos de trabajo para los próximos años y pedirles que sugirieran cómo querían que fuera la ANEC", señala Verrier.

Cuenta cuán valioso fue entonces el apoyo de un grupo de economistas y contadores, que había trabajado con el Che en el Ministerio de Industrias y en el Banco Nacional de Cuba, así como de ministros y funcionarios de otros organismos, entre estos, de la Agricultura, del Azúcar y de Finanzas y Precios.
 
"Empezamos a apoyarlos en asuntos claves como la atención a las cooperativas agropecuarias, el fortalecimiento de la contabilidad y el control interno, y de crear conciencia en torno al papel del contador y del auditor en las unidades de producción y servicios, a la par que avanzábamos en el fortalecimiento interno de la organización".
   
De manera que el  IV  Congreso de 1995 marcó el viraje o el nuevo rumbo que tomaría la ANEC de acompañar más a la dirección del país en cuantas tareas estratégicas se emprendieran en el orden económico, sobre todo en una etapa tan difícil como la del período especial, de agudización de la crisis mundial y del bloqueo estadounidense contra Cuba, cuando estaba en juego la supervivencia de la propia Revolución.

"Por eso resultó oportuno insertarnos en la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe, donde llegamos a ocupar su presidencia, pues ello facilitó realizar en La Habana, en 1998, un evento internacional de Economistas, en el que Fidel le habló  a líderes de colegios de la región y a otras personalidades sobre la crisis económica,  alimentaria, ambiental, política…, y alertó que Europa y Brasil bien pronto enfrentarían tal situación", expresa Verrier.

"Y no se equivocó.  Una semana antes del Primer Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, en enero de 1999, la crisis estalló en el gigante sudamericano, por lo cual en esa cita, y en las sucesivas, economistas, cientistas sociales, líderes cooperativistas, juristas, educadores… llegados de los más lejanos lugares no solo denunciarían los efectos de las políticas neoliberales, sino que entre todos buscarían soluciones o alternativas a los problemas del mundo actual".

"En lo interno, se reforzaron los vínculos con los organismos de la Administración Central del Estado, con los gobiernos provinciales, y la ANEC dio su valiosa ayuda en el impulso al desarrollo local, al cooperativismo".

"Ante el llamado que nos hizo el General de Ejército Raúl Castro,  más de nueve mil de nuestros afiliados apoyaron con su labor esclarecedora la discusión popular del anteproyecto de los Lineamientos de la Política Económica y Social, que se aprobarían en el VI Congreso del Partido, en el 2011".

"Desde entonces hemos contribuido a su implementación y desarrollo, a seguir de cerca su ejecución en las secciones, territorios y en la sociedad, en aras de proponer ideas o sugerencias a la Comisión responsable de esta gigantesca tarea". 

"Incluso antes de volcarnos de lleno en el acompañamiento al Partido y el gobierno en la implementación y desarrollo de los lineamientos, con el Ministerio de Finanzas y Precios creamos el Comité de Normas Cubanas y con la Contraloría General de la República se organizaron eventos dirigidos a fortalecer la auditoría, tarea en la que desde el entonces Ministerio de Auditoría y Control dimos los primeros pasos".

"Asimismo con la anuencia del Ministerio de Educación Superior creamos el Centro de Superación Postgraduada, extensivo a casi todo el país y por el cual han pasado cientos de profesionales y cuadros vinculados a las ciencias económicas".

"En materia de educación económica hace unos años, con el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera y su Instituto de Comercio Exterior, preparamos  en todo el país a miles de empresarios de diversas ramas sobre cómo mejorar la eficiencia y eficacia en las exportaciones y en el fomento de las importaciones".

"Hasta en la concepción de la política dirigida a proteger el consumidor nuestros afiliados hicieron sus propuestas al Ministerio de Comercio Interior", acota el entrevistado.

"El diagnóstico y asesoramiento a unidades de la salud con problemas en la contabilidad y en el control y ejecución de sus presupuestos, ha sido otro momento singular en la historia reciente de la organización, como además lo fue la preparación que brindamos en toda Cuba a los presidentes de los Consejos Populares, en aras de un mejor control de los recursos del Estado en sus demarcaciones, y a los delegados de las asambleas provinciales y municipales del Poder Popular, en temas económicos".

"Y la asociación también ha tenido su protagonismo en el desarrollo de nuevas formas de gestión del sector no estatal, con la impartición de cursos a cuentapropistas, a tenedores de libros, a líderes cooperativistas, a los miembros de las juntas directivas de las cooperativas, todo lo cual han agradecido no solo los participantes sino el Ministerio de la Agricultura y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP)".

"Alianzas estratégicas de trabajo ha logrado la ANEC con las organizaciones que agrupan a los periodistas, a los artistas e intelectuales y a los juristas cubanos. Incluso  junto a otras de la sociedad civil del país éramos una cuando participamos en la Red en Defensa de la Humanidad, en el Foro de Porto Alegre y en el Foro de Sao Paulo, en que los pueblos se pronunciaron contra el ALCA, las políticas neoliberales, la crisis mundial y el hegemonismo de Estados Unidos".

"Capítulo aparte merecen las múltiples acciones dirigidas a la superación  de los economistas, contadores y auditores, la atención a ellos como asociados y  a sus familiares. Así, entre 1992 y 2012 se creció en 72 casas para ofrecer cursos, eventos, actividades diversas en casi todo el país, a la par que se pusieron a disposición de la organización más de 800 computadoras".

"Nosotros tuvimos el privilegio y el honor de dirigir la ANEC en una etapa crucial y nos enorgullece que el Partido y el Gobierno la hayan tenido en cuenta  para asumir complejas tareas, como sigue sucediendo hoy día con la actualización del modelo económico cubano. Hoy la ANEC cuenta con una nueva presidencia y una organización bien fuerte y capaz de hacer cosas mayores y mejores", concluye Verrier. 

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